Por qué estar delgado no siempre es sinónimo de salud y cuál es el indicador que realmente importa

Ni balanza ni IMC: los médicos advierten por qué el peso es el dato más engañoso para evaluar tu bienestar y explican cómo mejorar la masa muscular y reducir la grasa.

Mujer mide su cintura frente al espejo
Mujer mide su cintura frente al espejo.
Foto: Freepik.

Redacción El País
Durante años, la delgadez fue asociada casi automáticamente con un buen estado de salud. Sin embargo, cada vez más especialistas advierten que el peso corporal, por sí solo, no siempre refleja el bienestar físico real y puede resultar un indicador incompleto, e incluso engañoso.

Uno de los factores clave para evaluar el estado del organismo es la composición corporal, es decir, la proporción entre masa grasa y masa muscular. Este enfoque ofrece una mirada más integral que el índice de masa corporal (IMC), una herramienta ampliamente utilizada que solo relaciona peso y estatura, sin diferenciar entre tipos de tejido ni su distribución en el cuerpo.

Investigaciones publicadas en revistas científicas como European Heart Journal y Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle señalan que personas clasificadas con “peso normal” según el IMC pueden presentar un porcentaje elevado de grasa corporal —especialmente grasa visceral— junto con una baja masa muscular. Esta condición, conocida como obesidad metabólica con peso normal, se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión.

La endocrinóloga Cecilia Solís-Rosas García explica que la grasa visceral es metabólicamente activa y está vinculada a procesos inflamatorios y resistencia a la insulina. Según la especialista, su acumulación suele relacionarse con el consumo excesivo de alimentos ricos en azúcares y grasas, así como con la falta de actividad física regular, incluso en personas cuyo peso se mantiene dentro de parámetros considerados normales.

Mujer se pesa en una balanza, con el centimetro cerca
Mujer se pesa en una balanza, con el centimetro cerca.
Foto: Freepik.

A estos riesgos metabólicos se suma otro factor relevante: la baja masa muscular. La evidencia indica que una musculatura insuficiente puede aumentar la probabilidad de caídas, fracturas, pérdida de funcionalidad y mortalidad temprana, especialmente en adultos mayores.

Los especialistas coinciden en que la evaluación de la salud debe ir más allá del número que marca la balanza o del IMC como únicas herramientas diagnósticas. En ese sentido, recomiendan priorizar el análisis de la composición corporal y adoptar cambios sostenidos en el estilo de vida.

Nutricionista.jpg
Consulta con nutricionista.
Foto: Freepik.

Entre las principales recomendaciones se encuentran mantener una alimentación equilibrada y nutritiva, que asegure una adecuada ingesta de proteínas, calcio, vitaminas y minerales; realizar actividad física de forma regular —con una sugerencia general de entre 150 y 300 minutos semanales— independientemente de los cambios de peso; implementar estrategias de manejo del estrés, por su impacto en el metabolismo; y priorizar entre siete y nueve horas de sueño de calidad por noche.

Asimismo, aconsejan realizar controles periódicos de la composición corporal, por ejemplo mediante estudios de bioimpedancia, siempre con el acompañamiento de profesionales de la salud. Estos hábitos, señalan, no solo permiten una evaluación más precisa del estado físico, sino que también contribuyen a la prevención de enfermedades crónicas y a una mejor calidad de vida a largo plazo.

En base a El Tiempo/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar