Mikel López Iturriaga empezó como bloguero. Antes de la explosión de las redes sociales, él escribía en ese formato que en algún momento fue la plataforma o el refugio de toda persona apasionada por expresarse por escrito.
En esa época, López Iturriaga todavía no se había decantado por la alimentación y el disfrute de comer. Era más bien un periodista buscando su camino.
Lo encontró cuando empezó a escribir sobre recetas y restaurantes, y con esa vocación vino también la audiencia, que empezó a crecer marcadamente. Además de leer y escribir sobre comida, también se formó como cocinero, aunque hasta ahora no parece habérsele pasado por la cabeza autodenominarse ni cocinero ni mucho menos “chef”. López Iturriaga aparenta ser alérgico a cualquier pomposidad, real o percibida.
El País de España lo incorporó a su grifa, con el mismo nombre que venía usando como bloguero: El comidista. Y el resto es historia.
—En todo este tiempo ¿cómo te parece que ha evolucionado tu propia carrera dentro del periodismo de gastronomía?
—Hombre, pues mucho la verdad. El comidista empezó siendo un blog que hacía yo solo en los primeros años. Luego pasó a ser una sección dentro del periódico y después empezamos a hacer contenidos audiovisuales, y en los últimos años nos hemos volcado cada vez más hacia eso, porque no queda otra.
—Tenés más de medio millón de seguidores en Instagram , y lo mismo en Youtube. ¿Cómo te llevás con la fama?
—Creo que fama es un término que me viene un poco grande, pero bueno. Es cierto que la gente me reconoce, me paran por la calle o si estoy en un bar me dicen algo. Es muy tolerable porque tampoco soy una persona superfamosa. No me siento muy observado, pero sí me sube mucho la autoestima, porque soy una persona un poco necesitada de aprobación externa por mis inseguridades.
—Algo que está muy presente en tu canal de Youtube son recetas o platos que no son de la cultura culinaria española. ¿Cómo es la relación entre la comida de España y la internacional para vos?
—Es un poco esquizofrénica esa relación, la verdad, porque por un lado me gusta mucho reivindicar lo local y las cocinas españolas. Por otro lado, hemos vivido una gran explosión de la cocina internacional y las ciudades se han llenado restaurantes de, vamos, de muchísimos países, de muchísimas nacionalidades. En gran parte esto está relacionado con que España se ha convertido en un país receptor de personas que han traído sus cocinas y su cultura gastronómica, lo cual está muy bien. Pero también pasa que ha habido un repliegue de la cocina tradicional española, al menos en el panorama de los restaurantes.
-¿Y por esa razón publicaste tu nuevo libro, “Cocina de aquí para gente de hoy”? (Ver más abajo).
—Sí, es un libro 100% de cocina española. Pero, como decía, también me interesan esas otras cocinas, ¿no? Creo que podemos aprender muchas cosas de la cocina italiana, de las cocinas latinoamericanas, las cocinas chinas, la japonesa… Ya son parte de nosotros de alguna forma ¿no?
Recetas fáciles y rápidas
El nuevo libro de Mikel López Iturriaga, según él “nació porque vi que no se estaban publicando muchos libros de cocina española en España, cosa que es un poco rara, pero estaba pasando. En los últimos años sí se han publicado muchos libros de cocina de otras culturas y regiones, sobre todo asiática. Luego también porque en El comidista hicimos algunas recetas más tradicionales y funcionaron muy muy bien”.
Efectivamente, si uno recorre los videos del canal de Youtube de marras, verá que en los últimos meses se han publicado recetas de platos que parecen provenir de algún pequeño poblado del interior de ese país. “Me puse a leer muchos libros de cocina regional y descubrí un montón de platos de los que no tenía idea. Descubrí cosas que me encantaron y que me parecieron muy prácticas y muy de ahora. En el sentido de de que son recetas muy fáciles de hacer, adecuadas para en los tiempos en los que vivimos en los que no tenemos muchos conocimientos ni, sobre todo, mucho tiempo para cocinar”.
—Entonces, ¿cuáles serían los criterios del Comidista?
—Creo nos fijamos en otras cosas, como presentar recetas que estén buenas, que sean sencillas y relativamente rápidas de hacer. Nos fijamos más en eso. Que sean atractivas, más que en la nacionalidad. Siempre intentamos hacer recetas que sean lo más accesibles posible al público, a nuestro público principal que es el español, ¿no? Me refiero a los ingredientes, por ejemplo. Difícilmente verás en El comidista ingredientes muy raros o que sean difíciles de encontrar en España, y si hay alguno siempre damos alguna alternativa para sustituirlo.
—¿De dónde viene esa “filosofía”?
—Un poco ir en contra de una corriente elitista. Eso ha sido un principio fundacional que he intentado mantener siempre. El concepto clásico del periodismo gastronómico era la crítica de los grandes restaurantes, sitios muy finolis y caros, para gente que podía acceder a eso porque tenía los recursos económicos. Y El comidista se fija más en la gastronomía del público mayoritario, el que no tiene los recursos para ir a esos superrestaurantes de alta cocina y estrellas Michelin.
—¿Y eso es por una cuestión de tu propio paladar, que te gusta más la comida “sencilla” o popular?
—-Pues no lo sé. Creo que en ese campo es donde más puedo más puedo aportar y también... Si me hubieses preguntado lo mismo hace diez años, probablemente te hubiese dicho, “No bueno, también me gustan mucho los restaurantes así más de alta cocina y tal”, pero la verdad es que ese mundo me ha dejado de interesar. Cuando voy de vez en cuando a restaurantes de ese tipo no me gusta mucho el ambiente porque es de pijos, de gente con mucho dinero y en el que no me encuentro muy cómodo. No sé. Me siento más cómodo en restaurantes más normales, por decirlo así. Además, me parece que pueden hacer cosas muy ricas y buenas con menos pompa, ¿no? Con ingredientes más sencillos, con fórmulas más sencillas. Como que en mi vida he evolucionado más a valorar la sencillez que la complejidad.
—¿Te sigue mucha gente desde América Latina?
—Dos de cada diez personas del público son de Latinoamérica o hispanoparlantes que viven en Estados Unidos.
—Ese dato, más el hecho de que ya eres muy reconocido en España luego de una trayectoria de dos décadas, ¿te llevó a pensar en algún momento en una carrera internacional?
—Alguna vez he fantaseado con esa idea pero como que nunca ha surgido ninguna oportunidad clara.... Hombre, siempre he pensado que quizá El comidista podría tener más recorrido sobre todo en Latinoamérica, ¿no? Por el idioma. Pero es que soy un poco vago en general. Me encantaría ir a presentar el libro, eso sí, pero no me veo con mucha energía para decir “Bueno, voy a ponerme con esto en serio, con una estrategia de marketing y tal”. Se me hace cuesta arriba y lo que yo quiero es vivir tranquilo, ¿sabes? No aspiro a convertirme ni en una estrella de la gastronomía, ni del periodismo gastronómico ni de nada. Con lo que tengo ya estoy contento y no necesito mucho más.
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