Uno de cada cuatro dólares que ingresan a Uruguay por ventas de bienes provienen del mismo destino: China. Desde hace 14 años es el principal comprador de productos uruguayos y ha sido un actor clave en el aumento de los niveles de bienestar que ha experimentado el país en lo que va del siglo XXI, un proceso estrecha y directamente ligado a la demanda del país asiático de materias primas como carne, lácteos -con un importante freno a partir de 2022-, celulosa, madera y soja.
El “boom de los commodities” derramó a lo largo y ancho de América del Sur, y Uruguay no fue ajeno a ese proceso. Durante la denominada “era progresista”, la región atravesó un ciclo de prosperidad estrechamente vinculado al “milagro chino”, impulsado por el giro profundo de apertura en su política económica y social tras la hambruna de 1959-1961 y la implementación de las reformas iniciadas en 1979: hasta ese momento la Constitución china prohibía la inversión extranjera. La reforma modernizadora implicó la creación de zonas económicas, disolución de comunas agrícolas estatales, privatización de empresas e incluso en esos años se impuso la ley del hijo único (se abandonó en 2015).
Cuando el comercio internacional se empezaba a abrir entre las décadas de 1970 y 1980, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping China ofrecía al mundo industrializado abundancia de mano de obra barata. La “fábrica del mundo”, conservando rasgos autoritarios en su forma de gobierno de partido único como sinónimo de Estado (Partido Comunista de China), sacaba cientos de millones de personas de la pobreza y tras 45 años ininterrumpidos de crecimiento económico a una tasa anual promedio del 9% eliminaba la pobreza extrema, según anunció el presidente, Xi Jinping, en 2021.
En paralelo, Uruguay multiplicó su Producto Interno Bruto (PIB) -de alrededor de US$ 20.000 millones a más de US$ 70.000 millones en la actualidad-, con la potencia asiática ya consolidada como su principal socia comercial, rol que sostiene desde hace más de una década como mayor compradora de productos uruguayos y segunda proveedora de bienes.
En 2025, según el último informe de Uruguay XXI que incluye zonas francas, se colocaron en el país asiático productos por US$ 3.493 millones. La soja encabezó la canasta exportadora hacia ese mercado, seguida por la celulosa y, en tercer lugar, por la carne bovina, con colocaciones cercanas a los US$ 724 millones.
“China se consolidó como el principal socio para Uruguay, representando ahora el 26% del total exportado, frente al 24% del año anterior”, concluyó el organismo en su último informe de comercio exterior.
Tras la restauración de las relaciones diplomáticas en 1988, durante la primera presidencia de Julio María Sanguinetti, el vínculo político y comercial con China creció de forma ininterrumpida, especialmente durante las tres administraciones del Frente Amplio (2005-2020) y siguió haciéndolo durante la de Luis Lacalle Pou, al punto que se impulsó un Tratado de Libre Comercio sin éxito (se llevó a cabo un estudio de factibilidad).
Una gira récord
En este marco histórico y de coyuntura actual, el gobierno de Yamandú Orsi -consciente de la trascendencia de China para Uruguay- encabeza la comitiva más numerosa que haya viajado al país asiático: más de 150 personas, entre intendentes, empresarios, dirigentes sindicales, ministros, subsecretarios y decenas de jerarcas, con el objetivo de profundizar aún más las relaciones bilaterales.
En lo previo al comienzo de las actividades oficiales, el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, dijo que el compromiso de la visita oficial estaba pactado que se concretara antes de transcurrir el primer año de gobierno. “En la delegación hay una presencia impactante de empresarios. Ninguna visita al exterior de un presidente se acerca al número de actores privados que tiene este viaje. Eso de por sí ya es una señal muy fuerte. Esto no es una iniciativa pública solamente, es público-privada. El gobierno busca que se concreten rondas de negocios de intercambio entre empresarios chinos y uruguayos con el fin de avanzar en el desarrollo económico y comercial”, graficó el canciller sobre las dimensiones de la instancia diplomática que tendrá como punto de partida hoy en la agenda oficial.
El presidente Yamandú Orsi mantendrá, por su parte, un encuentro con el primer mandatario, Xi Jinping, el martes (una fecha simbólica por ser el 38° aniversario de la reanudación del vínculo diplomático), en lo que representará el momento cumbre de la visita que se extenderá hasta el sábado 7.
Acento en innovación
Con un alto número de acuerdos por firmar, según se anunció, desde el gobierno se destacó la visita a empresas, plantas industriales, pero especialmente se marcó el énfasis en tecnología e innovación. Las principales autoridades de la Universidad de la República, entre ellas el rector Héctor Cancela, integran la misión presidencial que visitará las ciudades de Beijing y Shanghái, donde se firmarán acuerdos en materia de biotecnología e inteligencia artificial con siete universidades e incluso con la gigante de telecomunicaciones Huawei.
En materia de compras, los principales productos importados desde el país asiático están vinculados, precisamente, al sector tecnológico. Celulares (Antel es uno de los principales importadores), computadores, televisores Smart TV y más recientemente autos eléctricos son algunos de los productos que más vende China a Uruguay. En ese marco, la ministra de Industria, Fernanda Cardona, permanecerá un día adicional respecto de la delegación oficial, con el objetivo de profundizar este rumbo y mantener encuentros con ejecutivos de BYD, multinacional destacada por la fabricación y venta de vehículos eléctricos así como de cargadores. Juan Salgado, presidente de Cutcsa, también forma parte de la misión (la empresa lleva adelante una reconversión de su flota con unidades eléctricas provenientes de China).
En 2025, las importaciones desde China superaron los US$ 3.000 millones, con los vehículos eléctricos a la cabeza, según datos de la Dirección Nacional de Aduanas.
Los empresarios consultados, más allá de los protocolos o convenios a firmarse -que serán unos 30- destacaron la importancia de estrechar vínculos a partir de instancias formales, pero también informales.
Desde el gobierno, por su parte, informaron que además de los siempre presentes temas de mejoras arancelarias -en un contexto en el que Uruguay comenzará a implementar el impuesto TEMU-, la agenda incluirá además asuntos vinculados al intercambio académico, la cooperación en ciencia y tecnología, lácteos, pollos, Canal 5, el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) y la firma de un convenio con el Institut Pasteur por la vacuna contra la garrapata, entre otros.
Una visita de un asesor muy cercano a Xi Jinping
En noviembre, visitó Uruguay el vice primer ministro de China, Ding Xuexiang, sexto miembro del Comité Permanente del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China, uno de los políticos más poderosos de ese país y asesor directo de Xi Jinping. En esa instancia, el gobierno chino hizo saber al uruguayo su intención de acelerar el avance de algunas acuerdos firmados por el expresidente Lacalle Pou en 2023.
Para China, las dificultades para avanzar en un acuerdo son del bloque regional
La visita de la delegación uruguaya a China se produce en un contexto de creciente tensión en la “guerra comercial” y tecnológica entre las dos principales potencias del planeta, tras la escalada de medidas arancelarias y geopolíticas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, frente a la amenaza que representa para los intereses del país norteamericano la creciente influencia global y en particular en América Latina de China.
En esa coyuntura, entre los miembros del Mercosur -que recientemente firmó un tratado histórico con la Unión Europea- las relaciones con ambos países son divergentes, mientras que la posibilidad de avanzar en un acuerdo de libre comercio con el país asiático, ya sea en bloque o bilateral, parece lejana.
Por un lado, Paraguay mantiene vínculos comerciales con Taiwán; Argentina se alinea estrechamente con Estados Unidos - tiene buena relación con China-; Brasil mantiene presiones de la Federación de Industrias de San Pablo; y, además de las asimetrías del bloque, el actual gobierno uruguayo no ha mostrado interés en avanzar en esa dirección.
El embajador de China en Uruguay, Huang Yazhong, fue consultado días atrás al respecto en Canal 10. “Siempre estamos dispuestos a desarrollar relaciones de libre comercio bilaterales o multilaterales. Pero en este caso concreto la dificultad no está en China. Es un asunto que el Mercosur debe resolver entre países hermanos. China siempre mantiene una posición abierta”, resumió el diplomático.
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