El aceite de oliva y el jugo de limón son dos ingredientes habituales en muchas cocinas, especialmente para aderezar ensaladas o acompañar distintos platos. Sin embargo, algunas personas también los consumen juntos como preparación casera por los posibles beneficios que podrían aportar a la salud.
Aunque la combinación no resulta agradable para todos los paladares, especialistas señalan que ambos ingredientes contienen compuestos asociados al cuidado cardiovascular, la digestión y el fortalecimiento del sistema inmunológico.
Según la Fundación Española del Corazón, el aceite de oliva se destaca por su alto contenido de compuestos fenólicos, sustancias con propiedades antiinflamatorias y antitrombóticas que ayudan a proteger el sistema cardiovascular. Además, estos compuestos pueden contribuir a prevenir la arteriosclerosis, un proceso en el que las arterias pierden elasticidad con el paso del tiempo.
El aceite de oliva también se asocia a una disminución del colesterol LDL, conocido como “malo”, y a un aumento del HDL, considerado “bueno”. A esto se suma su aporte de ácido oleico, una grasa monoinsaturada vinculada al buen funcionamiento de los vasos sanguíneos.
Otro de los beneficios mencionados por especialistas es su posible papel en la prevención de la diabetes tipo 2. De acuerdo con el National Institutes of Health, este alimento puede mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer el transporte de glucosa en el organismo.
Por su parte, el jugo de limón aporta vitamina C, limoneno y otros compuestos bioactivos. La nutricionista Karla Leal, citada por el portal Tua Saúde, explica que estos componentes pueden fortalecer el sistema inmunológico y ayudar al organismo frente a enfermedades respiratorias leves.
El limón también se relaciona con beneficios cardiovasculares, ya que el ácido ascórbico contribuye a la relajación de los vasos sanguíneos y a una mejor circulación. Además, la vitamina C participa en la formación de colágeno, proteína fundamental para mantener la elasticidad e hidratación de la piel.
Otro de los efectos atribuidos al limón es la mejora en la absorción del hierro, lo que favorece la formación de hemoglobina y puede ayudar a reducir el riesgo de anemia. Asimismo, el limoneno posee propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas que podrían colaborar en la protección de la salud estomacal.
A partir de estas propiedades, especialistas sostienen que consumir aceite de oliva con jugo de limón puede favorecer la digestión, aportar antioxidantes y contribuir al cuidado cardiovascular, siempre que se haga de manera moderada.
Sin embargo, los expertos también advierten sobre algunos mitos alrededor de esta preparación. La dietista Katherine Marengo, del portal Healthline, señala que no existen suficientes estudios científicos que demuestren que esta mezcla tenga la capacidad de “desintoxicar” o limpiar el organismo.
Además, recuerda que el aceite de oliva posee una cantidad considerable de calorías: una cucharada, equivalente a unos 15 mililitros, aporta cerca de 119 calorías. Por eso, recomiendan controlar las cantidades.
Para quienes deseen incorporar esta preparación, las cantidades sugeridas son entre 10 y 15 mililitros de aceite de oliva extra virgen junto con el jugo de medio limón.
En base a El Tiempo/GDA