William Shakespeare: "Estamos hechos de esa misma materia de la que están hechos los sueños, y nuestra pequeña vida termina con un sueño"

Cuatro siglos después de su creación, las palabras del bardo de Avon que transformaron el idioma universal mantienen su protagonismo gracias al cine y continúan definiendo las emociones de la sociedad actual.

William Shakespeare
Estatua de William Shakespeare.
Foto: Canva

Proveniente de la obra de teatro de William Shakespeare, La tempestad (1611), la frase "Estamos hechos de esa misma materia de la que están hechos los sueños, y nuestra pequeña vida termina con un sueño" (parte del cuarto acto de la primera escena), llama a la reflexión sobre la fugacidad de la vida, lo ilusorio que convive con lo real, y la transitoriedad de la existencia humana.

El dramaturgo, poeta y actor inglés revolucionó al mundo entero con sus obras consideradas de las piezas más preciadas de la literatura. Con temas como el amor, la pasión y el poder, Shakespeare abordaba los dilemas universales de la condición humana. Sus escritos trascienden épocas, adoptando distintos significados según lo que el contexto ofrece. El paralelismo que realiza en la frase de La tempestad entre la vida y los sueños, esconde un pensamiento crudo pero extremadamente real sobre la naturaleza etérea de la vida.

La tempestad y el doble sentido del gran globo terráqueo

Al intentar reflejar la realidad a través de sus obras, es a través del personaje de Próspero que expone que la vida es un sueño. En la obra aparecen y desaparecen personajes que retratan espíritus, demostrando la delicadeza, la fragilidad de lo que se percibe como estable y permanente. La frase está enmarcada en el siguiente discurso:

Y, como el tejido sin fundamento de esta visión, las torres que rozan las nubes, los magníficos palacios, los templos solemnes, el gran globo terráqueo mismo. Todos los que lo heredarán, se disolverán. Y, como este espectáculo insustancial se desvaneció, no dejes ni un solo estante atrás. Somos tal cosa. Como los sueños se hacen realidad y nuestra pequeña vida está rodeado de sueño. Señor, estoy molesto.

Próspero revela que nada es permanente; ni las torres, ni los palacios, pero lo más inquietante es que ni siquiera el "gran globo terráqueo" se mantiene. El argumento de Shakespeare es que la vida es una ilusión, y es de esta forma debe ser percibida. Y la expresión tiene una relación directa con el contexto de su interpretación, al llamarse "Teatro Globe" el lugar donde representaban La tempestad. Así, Shakespeare demuestra que todo lo que está en escena se desvanecerá: La tempestad, la obra que dentro de ella Próspero representa y el plano real que viven los espectadores que escuchan dichas palabras.

Los conceptos abordados en esta frase célebre e icónica de la obra son: la vida, la muerte y la ilusión. Y cómo, en definitiva, los tres son sinónimos y forman parte del mismo círculo de la vida.

La vida como una ilusión

La noción revolucionaria que trajo Shakespeare en La tempestad, presentando la vida como una ilusión fue (y sigue siendo) un pensamiento curioso, incluso temeroso e inquietante para la sociedad. Expuso en 1611 una concepción de la fragilidad, fugacidad y transitoriedad de la vida, interpelando a las emociones a través de los diálogos y monólogos de los personajes, que nunca han estado en tanta similitud con las personas ubicadas del otro lado del escenario.

La tempestad fue una de las últimas obras del dramaturgo, y con ella dejó un cielo de preguntas abiertas y cuestionamientos permanentes para sus espectadores. ¿Qué es la vida sino una gran ilusión?

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