Rumiación y ansiedad constante: qué recomienda un especialista para interrumpir los pensamientos negativos

¿La ansiedad te atrapa en pensamientos negativos? La sencilla estrategia de un psiquiatra para frenarlos que ayuda a llevar la atención hacia el exterior.

Ansiedad
Mujer ansiosa sentada.
Foto: Freepik.

Cuando la ansiedad aparece, la mente puede quedar atrapada en un ciclo de preguntas, temores y escenarios negativos. ¿Qué va a pasar? ¿Y si algo sale mal? Cuanto más se intenta encontrar una respuesta, más difícil puede resultar dejar de pensar en aquello que genera malestar.

Frente a este mecanismo, el psiquiatra Fernando Mora propone una estrategia sencilla: dirigir parte de la atención hacia otras personas y realizar una acción concreta para ayudarlas. La idea no es ignorar los propios problemas, sino interrumpir momentáneamente el circuito de preocupaciones y recuperar el contacto con lo que sucede fuera de uno mismo.

“Algunos estudios muestran que ayudar a los demás puede reducir la sensación de amenaza”, explicó Mora en un video publicado en su cuenta de Instagram. Según el especialista, mientras la ansiedad tiende a concentrar la atención en el propio malestar, ayudar a alguien permite orientarla hacia el exterior. Mora es doctor en Medicina, jefe de Sección en el Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid y docente de la Universidad Complutense de Madrid. También es autor del libro Haz que tu cerebro tome buenas decisiones.

La ansiedad suele estar acompañada de una atención persistente hacia las propias sensaciones, pensamientos y preocupaciones. La persona puede revisar una y otra vez lo que siente, anticipar posibles consecuencias negativas o intentar controlar situaciones que todavía no ocurrieron. Este proceso puede alimentar el malestar: cuanto más se concentra la atención en una amenaza percibida, más presente puede volverse esa amenaza.

La propuesta de Mora consiste en introducir un cambio en ese patrón. En lugar de continuar preguntándose qué sucede o qué podría salir mal, sugiere buscar una acción pequeña y concreta que permita involucrarse en una necesidad ajena. Puede ser llamar a un amigo que está pasando por un momento difícil, ofrecer ayuda con una tarea cotidiana o dedicar unos minutos a escuchar a alguien sin intentar resolver todos sus problemas.

Este tipo de acciones puede contribuir a interrumpir temporalmente la rumiación —la repetición persistente de pensamientos negativos— y favorecer una sensación de conexión con los demás. Sin embargo, conviene hacer una distinción: ayudar a otras personas no constituye un tratamiento por sí solo ni garantiza que la ansiedad disminuya. Su posible beneficio depende de cada situación y debe entenderse como una herramienta complementaria, no como un reemplazo de la atención profesional.

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Joven con ansiedad.
Foto: Freepik.

Qué hacer cuando la ansiedad se vuelve persistente

Incorporar acciones de ayuda puede ser una manera de ampliar el foco de atención en momentos de estrés. No hace falta realizar grandes gestos: escuchar a alguien, acompañar a un familiar o colaborar en una tarea sencilla puede ofrecer una oportunidad para conectar con el entorno.

También es importante cuidar las propias necesidades. Ayudar no debería convertirse en una obligación ni en una forma de evitar sistemáticamente los problemas personales. La idea es encontrar un equilibrio entre atender el propio bienestar y mantener vínculos significativos.

Si la ansiedad se prolonga, dificulta el sueño, interfiere con las actividades cotidianas o genera un sufrimiento importante, es recomendable consultar con un profesional de la salud mental. La psicoterapia y, cuando corresponde, el tratamiento farmacológico pueden formar parte del abordaje.

Con base en La Nación/GDA

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