Qué significa que una persona necesite volver constantemente a la playa, según la psicología

Psicólogos explican el fenómeno de restauración mental que genera el mar. La ciencia analiza cómo los entornos costeros reducen el estrés cotidiano y mejoran la salud mental.

Mujer meditando en la playa.
Mujer meditando en la playa.
Foto: Canva.

A la hora de planificar unas vacaciones, muchas personas optan ir a la playa, uno de los destinos más comunes para descansar. Sin embargo, hay quienes parecen tener un vínculo más profundo con la costa, incluso hasta el punto de parecer obsesionados con el agua, la arena y las olas. Expertos en psicología han estudiado por qué algunas personas tienen un apego más profundo con la playa, y parecen haber encontrado varias razones.

Hay algo en la playa que hace que muchas personas vuelvan una y otra vez. No se trata solo del paisaje o del descanso, sino de un fenómeno psicológico bien documentado.

La psicología explica por qué hay personas que regresan constantemente a la playa

Según explica National Geographic, al pisar la arena se activa lo que los psicólogos ambientales llaman “restauración de la atención”: un proceso en el que la mente comienza a relajarse y a enfocarse en el entorno de una manera más suave y menos exigente desde el punto de vista cognitivo.

Diversos estudios respaldan esta idea. El psicólogo ambiental Mat White y su equipo analizaron datos de 4.255 personas en Inglaterra y concluyeron que los entornos costeros generan niveles de restauración mental ligeramente superiores a los bosques o las montañas. Este efecto podría explicarse por las características únicas de las playas: espacios abiertos, sonidos envolventes y una sensación de amplitud difícil de encontrar en otros paisajes naturales.

En esa línea, Catherine Kelly, autora del artículo Espacios azules: cómo y por qué el agua puede hacerte sentir mejor, sostiene que el mar invita de forma casi automática a dirigir la atención hacia el horizonte. Ese gesto simple desencadena una emoción conocida como “asombro”, que surge cuando las personas se enfrentan a algo vasto y perciben su propia escala en el mundo. Este sentimiento no solo ayuda a poner en perspectiva los problemas cotidianos, sino que también se asocia con una reducción del estrés y un mayor sentido de propósito.

Mujer encontrando calma con las olas del mar.
Mujer encontrando calma con las olas del mar.
Foto: Canva.

La teoría de la restauración de la atención podría explicar la atracción que ejerce la playa

Otra explicación proviene de la Teoría de la Restauración de la Atención, formulada en 1989 por los hermanos Stephen y Rachel Kaplan y aún ampliamente aceptada. Esta sostiene que los entornos más reparadores son aquellos “suavemente fascinantes”, que son lo suficientemente dinámicos para captar la atención, pero bastante predecibles para permitir que la mente descanse. Las olas del mar encajan perfectamente en esta descripción, como señala la ecóloga social marina Easkey Britton, citada por National Geographic, al ofrecer un estímulo constante pero no abrumador.

Aunque el impacto específico de las olas sobre el estrés aún no ha sido estudiado de forma concluyente, investigaciones sobre patrones visuales conocidos como “fractales” —similares a los movimientos repetitivos del agua— sugieren que pueden inducir estados de relajación en el cerebro, favoreciendo las ondas alfa. A esto se suma otro elemento clave: la presencia. Como indica Britton, interactuar con el mar exige atención plena, lo que ayuda a desconectarse de preocupaciones y pensamientos repetitivos. En conjunto, estos factores ayudan a explicar por qué la playa no solo se disfruta, sino que también se necesita.

Los mecanismos por los que la playa mejora el bienestar mental

El estudio llevado a cabo por Mat White y otros investigadores indica que los entornos acuáticos pueden beneficiar a la salud mental de las siguientes maneras, agrega el medio Economic Times:

  • Mayor actividad física: las personas caminan, nadan o se mueven más cerca del agua
  • Restauración psicológica: reducción de la fatiga mental y el estrés
  • Interacción social: las zonas frente al agua suelen fomentar la reunión y el ocio
  • Efectos ambientales, como una mejor calidad del aire y satisfacción estética
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Olas de una playa.
Canva

El análisis también resalta que los espacios azules comparten similitudes con los espacios verdes, como parques y bosques. Sin embargo, los espacios vinculados al agua pueden generar efectos psicológicos propios, debido a sus características sensoriales particulares y a las asociaciones emocionales que despiertan.

Por qué las playas pueden convertirse en parte de la identidad de una persona

Los psicólogos también estudian el concepto del apego al lugar, que se refiere a la vinculación afectiva que desarrollan las personas con sitios específicos. Para algunas personas, la conexión con la playa va más allá de los bellos paisajes, sino que arrastran una carga emocional con ese lugar por historias personales, actividades específicas, afectos o identidad comunitaria.

Esto podría explicar por qué algunas personas regresan al mismo tramo de costa cada vez que se les presenta la oportunidad, señala Economic Times, incluso cuando existen innumerables opciones de viaje alternativas.

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