Redacción El País
Los paseos a la playa forman parte de las vacaciones de millones de personas en todo el mundo, ya sea para descansar, hacer ejercicio o disfrutar del mar. Ahora, distintas investigaciones científicas señalan que estos entornos naturales también pueden aportar beneficios para el cerebro tanto a corto como a largo plazo.
Un equipo liderado por el psicólogo ambiental Mat White realizó un estudio en el que se observó que los espacios con elementos acuáticos resultan especialmente reconfortantes. Para ello, los investigadores encuestaron a 4.255 personas en Inglaterra, y los resultados mostraron que los paisajes costeros despertaban más sensaciones de tranquilidad que otros entornos naturales.
A partir de estos hallazgos, la autora e investigadora Catherine Kelly profundizó en el tema y publicó el libro “Espacios azules: cómo y por qué el agua puede hacerte sentir mejor”. Kelly, doctora en Geografía Humana e investigadora universitaria, sostiene que visitar la playa tiene múltiples efectos positivos sobre el bienestar mental.
Según explica, uno de los principales beneficios es que ayuda a relativizar las preocupaciones cotidianas: “Nos invita de manera natural a dirigir la atención hacia el horizonte. Esa sensación de asombro nos permite poner en perspectiva nuestros problemas y sentirnos parte de algo más grande”, afirma.
Los científicos coinciden en que este sentimiento de asombro favorece la relajación mental. La idea se apoya en una teoría formulada en 1989, que plantea que los paisajes capaces de restaurar la mente suelen ser aquellos que resultan especialmente fascinantes para los sentidos. Además, algunos expertos sugieren que el sonido rítmico de las olas podría asociarse con ondas cerebrales alfa, vinculadas con estados de calma y descanso.
La Dra. Sian Rees, científica marina, añade que pasar tiempo en el mar proporciona lo que denomina “salud discreta”: contacto con la naturaleza, aire libre e interacción con el entorno físico, factores que aportan beneficios adicionales a la salud general.
Actividad física y vínculos sociales en la playa
Las escapadas al mar suelen incluir natación, surf y otros deportes acuáticos, por lo que uno de los efectos más destacados es el aumento de la actividad física. Un estudio publicado en 2020 en la revista Environmental Research reveló que las personas tienden a moverse más cuando están en la costa que en otros ambientes naturales.
Al mismo tiempo, distintos trabajos académicos indican que las visitas al mar en familia fortalecen los vínculos sociales. En una investigación de 2013, Mat White pidió a familias con niños pequeños que describieran sus experiencias recientes en la playa, y los resultados mostraron que el tiempo compartido favorecía la conexión emocional entre sus integrantes.
En conjunto, los estudios sugieren que las vacaciones en la playa no solo ayudan a relajar la mente, sino que también refuerzan las relaciones personales, factores que a largo plazo pueden traducirse en una mejor salud mental y mayor bienestar.