Por qué quienes recuerdan sus sueños al despertar tienen mayor actividad cerebral y sensibilidad emocional

Las personas que pueden contar con detalle lo que soñaron suelen mostrar una mayor tendencia a la introspección, la creatividad y la atención a sus experiencias internas.

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Mujer duerme rodeada de plantas.
Foto: Freepik.

Recordar un sueño al despertar no es algo que todas las personas consiguen.

Para algunas, las imágenes y situaciones que vivieron mientras dormían permanecen en la memoria durante algunos minutos e incluso pueden reconstruir buena parte de la historia. Para otras, en cambio, la sensación de haber soñado desaparece apenas abren los ojos.

La psicología estudió por qué existen estas diferencias y señala que la capacidad de recordar los sueños está relacionada con una combinación de factores, entre ellos las fases del sueño, la genética y determinados rasgos de personalidad.

En general, quienes recuerdan con mayor facilidad lo que soñaron presentan una mayor actividad cerebral durante la noche, un sueño más fragmentado y una tendencia a la introspección y a la sensibilidad emocional.

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Foto: Freerange.

Qué ocurre en el cerebro cuando recordamos un sueño

Los sueños ocurren principalmente durante la fase REM del descanso, un período en el que la actividad cerebral aumenta considerablemente. Sin embargo, soñar no significa necesariamente que podamos recordar lo ocurrido después.

Para que el contenido de un sueño permanezca en la memoria, el cerebro debe lograr almacenarlo en el momento del despertar. La manera en que una persona abre los ojos también puede influir.

Si el despertar es lento o la persona permanece algunos minutos en la cama, existe una mayor posibilidad de conservar el recuerdo. En cambio, cuando el despertar es abrupto y la atención se dirige rápidamente hacia otras tareas, el contenido del sueño puede desaparecer.

Tres factores que influyen en el recuerdo

El psicólogo Gary Wenk explicó en Psychology Today que el recuerdo de los sueños puede verse alterado por la experiencia de dormir y por la cantidad de sueño posterior. También señaló que algunas personas se despiertan con la sensación clara de haber soñado, pero no consiguen recordar ningún aspecto.

Además, el contenido de los sueños puede ser especialmente fugaz: aparece al despertar y poco después desaparece de la memoria.

Según Wenk, hay tres factores que influyen en la probabilidad de recordar un sueño: la actitud hacia los sueños, la propensión a la divagación mental y las características específicas de los patrones de sueño.

El interés que una persona tiene por sus propios pensamientos, emociones y experiencias internas también puede desempeñar un papel. Quienes prestan mayor atención a ese mundo interior tienden a recordar más sus sueños, ya que la información permanece durante más tiempo en la memoria.

Qué características tienen quienes recuerdan sus sueños

Las personas que recuerdan con mayor facilidad sus sueños suelen mostrar un mayor interés por sus pensamientos y experiencias internas. También pueden presentar una mente más creativa, analítica y propensa a la divagación.

Otro elemento es el interés por los propios sueños. Quienes los consideran significativos tienden a prestarles mayor atención, lo que puede facilitar su retención.

El patrón de sueño también resulta relevante. Los estudios mencionados en el material señalan que las personas tienen más probabilidades de recordar sus sueños cuando se despiertan después de noches de sueño prolongadas, con una menor proporción de sueño profundo y más tiempo en sueño MOR.

Además, recordar los sueños puede estar relacionado con un sueño más ligero o fragmentado. Cuando el descanso se interrumpe cerca del final de una fase REM, existe una mayor posibilidad de que el recuerdo quede fijado.

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Foto: Commons.

La ansiedad o el estrés también pueden influir. Durante períodos de mayor tensión emocional, es más frecuente que el despertar sea brusco, algo que puede favorecer el recuerdo vívido de las experiencias oníricas.

En definitiva, todas las personas sueñan, pero no todas conservan el recuerdo de lo que ocurrió mientras dormían. La forma en que funciona el cerebro durante el sueño y el despertar, junto con determinados rasgos personales y la manera en que cada individuo se relaciona con sus propios pensamientos y emociones, puede hacer que ese recuerdo permanezca o se desvanezca pocos segundos después de abrir los ojos.

En base a El Comercio/GDA

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