¿Por qué nos interesa tanto Gran Hermano? La psicología detrás de mirar a otros

La comparación social, la identificación y la curiosidad por los vínculos ayudan a explicar por qué mirar la convivencia de otras personas puede resultar tan atractivo.

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Los 21 participantes de la primera edición de "Gran Hermano Uruguay".

En Uruguay comenzó hace pocos días la primera edición local del famoso programa Gran Hermano ¿Por qué puede resultar entretenido mirar a un grupo de personas comer, discutir, formar alianzas, enamorarse o simplemente pasar el día?

Gran Hermano lleva a la televisión algo que, en realidad, forma parte de nuestra vida cotidiana: el interés por observar a los demás y entender cómo se comportan.

Una de las explicaciones puede encontrarse en la llamada teoría de la comparación social, desarrollada por el psicólogo estadounidense Leon Festinger en 1954. Según esta teoría, las personas tendemos a evaluar nuestras propias capacidades, opiniones y comportamientos en relación con los de otras personas.

En un programa como Gran Hermano, hoy podemos ver cómo esa comparación puede aparecer de distintas maneras. El espectador puede preguntarse qué habría hecho en determinada situación, con quién se sentiría identificado o qué participante se parece más a su propia forma de ser. También puede comparar las decisiones, relaciones o reacciones de quienes están dentro de la casa con las propias.

No significa que cada persona que mira el programa esté haciendo conscientemente ese análisis. La comparación social es un proceso que puede ocurrir de manera cotidiana y en diferentes ámbitos. La investigación sobre medios y televisión ha estudiado, precisamente, cómo las personas pueden utilizar a quienes aparecen en pantalla como puntos de referencia para evaluarse a sí mismas.

El interés por los demás

Hay otro elemento que puede ayudar a explicar el atractivo de este tipo de programas: observar cómo se construyen los vínculos dentro de un grupo.

Gran Hermano reúne a personas que, al menos inicialmente, no forman parte de un mismo grupo y las coloca en una situación de convivencia prolongada. Allí aparecen alianzas, conflictos, afinidades y diferencias. Investigaciones sobre distintas versiones del programa han analizado justamente cómo se construye la identidad grupal dentro de estas casas.

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Tatiana, Laura y Melanie de "Gran Hermano Uruguay".
Foto: captura.

Para quien está del otro lado de la pantalla, seguir esas relaciones puede generar interés porque permite observar cómo las personas se comportan frente a situaciones sociales que también existen fuera de la televisión: quién se acerca a quién, quién queda aislado, cómo se forman los grupos y qué ocurre cuando aparecen los conflictos.

A eso se suma la identificación. Algunos espectadores pueden sentirse representados por determinados participantes, mientras que otros pueden sentirse más atraídos por personas con características diferentes a las propias.

Por eso, quizás el interés por Gran Hermano no esté solamente en saber qué sucede dentro de la casa. También puede tener que ver con algo más cercano: mirar a los demás para entenderlos, compararnos y, de alguna manera, entendernos a nosotros mismos.

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