Por qué elegimos parejas con nuestra misma salud mental y la razón por la que aumenta el riesgo familiar

Una investigación publicada en JAMA Psychiatry analizó más de 4,2 millones de personas en Dinamarca y encontró una mayor coincidencia de trastornos psiquiátricos entre las parejas que la esperada por azar.

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Foto: Pxhere.

Las personas con trastornos psiquiátricos podrían tener mayor probabilidad de formar pareja con alguien que presenta una condición similar, según un estudio publicado en JAMA Psychiatry. La investigación analizó el fenómeno conocido como emparejamiento selectivo, es decir, la tendencia de las personas a elegir parejas románticas que comparten determinadas características, y examinó cómo esta coincidencia en las condiciones de salud mental puede influir en el riesgo de enfermedades dentro de las familias.

Para estudiar este fenómeno, los investigadores analizaron información de más de 4,2 millones de personas en Dinamarca. Los resultados mostraron que quienes tenían un trastorno psiquiátrico presentaban una mayor probabilidad de tener una pareja con el mismo diagnóstico o con una condición relacionada.

Qué trastornos mostraron mayor similitud entre las parejas

Discusión de pareja
Discusión de pareja
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Entre las condiciones analizadas, las parejas en las que ambos integrantes tenían esquizofrenia mostraron la mayor correspondencia. Sin embargo, la similitud no se limitó a las parejas con el mismo diagnóstico. También se observaron asociaciones entre trastornos psiquiátricos diferentes. Por ejemplo, los hombres con trastorno por uso de sustancias (TUS) presentaban una mayor tendencia a formar pareja con mujeres con TDAH.

En términos generales, la correspondencia entre las parejas fue considerablemente mayor para las condiciones de salud mental que para las enfermedades físicas. De acuerdo con los investigadores, este patrón podría contribuir a explicar por qué determinados trastornos psiquiátricos se concentran en algunas familias. Cuando dos personas con condiciones de salud mental forman una pareja, los factores de riesgo presentes en ambos pueden coincidir y aumentar la exposición de sus hijos a determinados riesgos.

Sin embargo, el estudio no implica que la elección de pareja sea la única explicación de la presencia de estos trastornos dentro de una familia. Los resultados deben interpretarse en el contexto de la genética, el ambiente y otros factores familiares y sociales que pueden influir en la salud mental.

Cómo estudiaron la elección de pareja

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Foto: Commons.

Los investigadores no podían saber directamente qué características buscaba cada persona al momento de elegir una pareja. Por eso utilizaron la similitud fenotípica como indicador: analizaron hasta qué punto los integrantes de una pareja compartían características físicas, sociales o médicas observables. Para hacerlo, recurrieron a los registros nacionales de salud y población de Dinamarca. Los datos procedían del Sistema de Registro Civil, el Registro Nacional de Pacientes y el Registro Central de Investigación Psiquiátrica.

La información permitió construir una amplia base de datos y comparar familias reales con un escenario hipotético en el que las parejas hubieran sido formadas de manera completamente aleatoria. A partir de los registros, los investigadores identificaron 549.541 parejas de padres y 822.209 niños. Dentro de ese grupo había 513.259 tríos formados por madre, padre e hijo que pudieron ser analizados conjuntamente.

Para determinar el grado de similitud entre las parejas, calcularon las correlaciones entre madres y padres para cada condición de salud. También compararon las parejas que compartían el mismo diagnóstico con aquellas cuyos integrantes presentaban condiciones diferentes, teniendo en cuenta la posible superposición entre diagnósticos.

Un escenario simulado para comparar los resultados

Los investigadores también repitieron el análisis mediante un escenario de emparejamiento aleatorio. Para ello, conservaron a las madres originales, pero reemplazaron a cada padre por un hombre seleccionado al azar entre personas con una edad y un lugar de nacimiento similares a los de la madre. A partir de esas parejas ficticias, construyeron familias simuladas y asignaron a cada una un hijo con la misma edad que el niño de la familia real.

Luego utilizaron datos poblacionales de riesgo, conocidos como funciones de incidencia acumulada (FIA), para calcular la probabilidad de que un niño desarrollara una determinada condición cuando ninguno, uno o ambos padres presentaban ese trastorno. Los resultados de las familias reales fueron comparados con los obtenidos en 1.000 poblaciones simuladas en las que las parejas se habían formado al azar.

Qué encontraron sobre los trastornos psiquiátricos

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Foto: Commons.

Las parejas reales mostraron una correspondencia entre trastornos psiquiátricos mayor de la esperada por azar. La esquizofrenia presentó la mayor correspondencia entre las parejas, seguida por el TDAH, el trastorno del espectro autista (TEA) y el trastorno por uso de sustancias (TUS). El emparejamiento entre personas con trastornos diferentes también apareció con mayor frecuencia cuando uno de los integrantes tenía una condición que mostraba una fuerte correspondencia con el mismo diagnóstico, como ocurrió con la esquizofrenia.

Además, al comparar las familias reales con el escenario de emparejamiento aleatorio, los investigadores observaron mayores tasas de trastornos psiquiátricos y una mayor acumulación de riesgo en los hijos. Según las estimaciones del estudio, la selección no aleatoria de parejas se asoció con un aumento del 1,8% en la prevalencia general de trastornos psiquiátricos y con un incremento del 12,5% en la heredabilidad familiar, entendida en este análisis como el riesgo transmitido a los hijos.

Los investigadores señalan que estos resultados deberán ser confirmados en otras poblaciones antes de determinar hasta qué punto pueden aplicarse a otros países y contextos. Si los hallazgos se replican, conocer cómo se agrupan los trastornos psiquiátricos dentro de las familias podría ayudar a los servicios de salud mental a identificar de manera más temprana a las familias con mayor riesgo y a desarrollar estrategias de prevención y apoyo más específicas.

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