Pensar que es solo ansiedad cuando es TOC: las compulsiones mentales invisibles y cómo tratarlas

Ansiedad y trastorno obsesivo-compulsivo pueden compartir preocupaciones y pensamientos repetitivos, pero existen diferencias en la forma en que aparecen y en las conductas que generan.

Ansiedad
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Foto: Freepik.

La ansiedad puede aparecer como una respuesta frente a situaciones de preocupación, incertidumbre o miedo. Sin embargo, cuando esos pensamientos se vuelven persistentes e intrusivos y llevan a una persona a realizar determinados rituales para conseguir alivio, podría tratarse de otra condición: el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

La diferencia entre ansiedad y TOC no siempre es evidente. De hecho, algunas personas pueden pasar años creyendo que tienen un trastorno de ansiedad antes de recibir un diagnóstico de TOC. Esto puede ocurrir, entre otras razones, porque las obsesiones pueden ser difíciles de contar y porque muchas de las compulsiones no son visibles para quienes rodean a la persona.

Cuando la preocupación se convierte en un ciclo

Mujer sentada en un sofá con expresión de preocupación.
Mujer sentada en un sofá con expresión de preocupación.
Foto: Canva.

El TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones. Las primeras son pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes e indeseados que generan una intensa angustia. Las segundas son acciones o rituales que la persona siente que debe realizar para reducir temporalmente ese malestar.

Una de las características que puede ayudar a diferenciar el TOC de la ansiedad es el contenido de las obsesiones. Mientras que la ansiedad puede estar relacionada con preocupaciones de la vida cotidiana, en el TOC pueden aparecer pensamientos intrusivos o dudas que resultan extraños, inesperados o incluso contrarios a los propios valores.
Entre los temas que pueden aparecer se encuentran el miedo a la contaminación, la preocupación por haber causado daño a otra persona, las dudas constantes sobre la propia salud o determinados pensamientos relacionados con la sexualidad.

Las personas ansiosas son las que más se preocupan de que los descubran en una situación que no sepan o puedan resolver.

También pueden surgir preocupaciones intensas por el orden, la simetría o la necesidad de que determinadas cosas se sientan “justas”. Un aspecto importante es que no todas las compulsiones son visibles. Algunas personas pueden lavarse las manos de manera repetitiva, limpiar objetos o comprobar varias veces si una determinada situación ocurrió o quedó resuelta.

En otros casos, las compulsiones se producen dentro de la propia mente. La persona puede revisar recuerdos, analizar una y otra vez lo ocurrido, buscar certezas o pedir constantemente tranquilidad a otras personas. Por ejemplo, alguien puede experimentar un pensamiento intrusivo sobre haber hecho daño a otra persona y comenzar a revisar mentalmente sus recuerdos para comprobar que eso no ocurrió.

Aunque desde afuera pueda parecer simplemente una preocupación, ese proceso repetitivo de búsqueda de certeza puede convertirse en parte del ciclo del TOC.

La diferencia también está en la forma de pensar

La rumiación puede aparecer tanto en la ansiedad como en el TOC, pero no necesariamente funciona de la misma manera. En el trastorno de ansiedad generalizada, una persona puede anticipar situaciones futuras y pensar repetidamente en cómo evitar que algo salga mal.

En el TOC, en cambio, la mente puede quedar atrapada en la necesidad de determinar si un pensamiento, un recuerdo o una sensación significa algo sobre la propia persona. Una búsqueda de una respuesta definitiva puede transformarse en una nueva compulsión mental y mantener el malestar.

Por eso, recibir una atención adecuada resulta especialmente importante. Según especialistas, una terapia centrada únicamente en analizar el origen de determinados pensamientos o en brindar tranquilidad de manera constante puede contribuir a mantener el ciclo de dudas característico del TOC.

¿Cómo se trata el TOC?

Uno de los tratamientos específicos para el trastorno obsesivo-compulsivo es la terapia de exposición y prevención de respuesta (ERP), por sus siglas en inglés. Esta intervención busca que la persona se enfrente de manera gradual y controlada a aquello que desencadena sus obsesiones, pero sin recurrir a las compulsiones habituales.

El objetivo es aprender a tolerar la incertidumbre sin responder automáticamente mediante un ritual. Un estudio realizado con 110 adultos con TOC encontró una reducción importante de los síntomas después de 20 sesiones de ERP distribuidas durante 10 semanas.

El TOC puede aparecer junto con otros trastornos

Mujer con trastorno de la conducta alimentaria ante una caja de chocolates.
Foto: Commons.

El TOC también puede presentarse junto con otros trastornos de salud mental. Según la información suministrada, un metaanálisis realizado con 15.808 personas con TOC encontró que el 69 % presentaba alguna comorbilidad psiquiátrica, entre ellas trastorno depresivo mayor y trastorno de ansiedad generalizada.

Aun así, tener pensamientos extraños, preocuparse o buscar orden ocasionalmente no significa por sí solo tener TOC. Se trata de una condición que puede interferir de manera importante en la vida cotidiana y cuyo diagnóstico corresponde a un profesional capacitado. Además, el TOC no se limita a la limpieza o al miedo a los gérmenes. Puede manifestarse de distintas maneras y afectar las relaciones, las actividades diarias y la percepción que una persona tiene de sí misma.

Por eso, reconocer el patrón formado por obsesiones, pensamientos intrusivos y compulsiones puede ser un primer paso para buscar la atención profesional adecuada.

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