“Las personas más felices son las que nunca dejan de aprender”, según Arthur Brooks, científico de Harvard

Especialista en el estudio de la ciencia de la felicidad muestra el vínculo entre la felicidad y el aprendizaje. Remarca los hábitos que mejoran el bienestar emocional y qué sucede cuando no se aplican.

Tres chicas usando el celular
Tres chicas usando el celular
Foto: Canva

Arthur Brooks es una de las voces más respetadas en temas relacionados con la ciencia de la felicidad, no solo en Estados Unidos, sino a nivel mundial. Profesor de la Universidad de Harvard, columnista de The Atlantic y con diversos bestsellers, según The New York Times.

Además de ofrecer al público herramientas prácticas y respaldadas por sus decenas de investigaciones para construir vidas más felices y con mayor sentido, en gran parte debido a la aplicación de un simple hábito que puede marcar una diferencia trascendental en la cotidianidad.

Brooks indica que las personas más felices son aquellas que practican la lectura. No desde el punto de vista de lecturas de estudios formales o relacionados a grandes títulos académicos, sino todo lo contrario. La principal virtud de este hábito se encuentra en mantener una actitud de apertura a nivel intelectual, preservando el deseo de seguir manteniendo interés en descubrir nuevos aspectos sobre cualquier tema y cualquier edad.

Sin embargo, leer no es la única práctica que cumple con estos puntos. Aprender nuevas habilidades, visitar lugares desconocidos, escuchar podcasts, o profundizar sobre temas que despierte interés personal, son algunas otras opciones que contribuyen a la mejora del bienestar emocional según el especialista.

La relación entre ser feliz y la curiosidad

El experto estadounidense hace especial énfasis en el concepto de curiosidad. Según Brooks, esta funciona como un primer paso para hacer una serie de experiencias placenteras a nivel emocional. Esto se debe al hecho de mantener el deseo por aprender. Ya sea algo nuevo, comprendiendo un tema desconocido, o ampliando las perspectivas sobre algo conocido previamente.

La curiosidad y el actuar bajo ese sentimiento, terminan otorgando una sensación de entusiasmo, lo cuál es un apartado clave para sobrellevar la rutina cotidiana. A su vez, de acuerdo a esta explicación, el interés también trae consigo sensaciones de satisfacción, puntos más altos de alegría, y finalmente una percepción más real de felicidad.

Un dibujo de la felicidad plasmado en un papel
Un dibujo de la felicidad plasmado en un papel
Foto: Canva

Por otro lado, Brooks indica que esto sucede en sentido inverso para aquellas personas que no se interesan por adquirir un saber, haciendo que padezcan una vida con menor sentido de felicidad. Apunta a que en algunos casos no es tan solo porque no realicen este tipo de actividades, sino debido a que las hacen mal o nunca supieron realizarlas correctamente.

“Las personas más felices son las que nunca dejan de aprender. Lo hacen no por obligación, sino por curiosidad” afirmó el experto en uno de los vídeos subidos a su cuenta de Instagram. Este es uno de los espacios más utilizados por el especialista y donde diariamente sube contenido hablando sobre estos métodos y prácticas en base a su experiencia.

Con información de La Nación/GDA

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