Una popular reflexión del pensador Søren Kierkegaard volvió a cobrar importancia recientemente debido al aporte que realiza para comprender el propósito de la vida, especialmente en sociedades modernas con exigencias cada vez más demandantes: "La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada". La frase célebre en cuestión es una expresión representativa de la línea de pensamiento el filósofo nacido en Copenhague, Dinamarca, que se enfoca en la subjetividad humana.
Ante una vida contemporánea llena de obligaciones, tareas y horarios para cumplir, el existencialismo provee una manera de interpretar el sentido de las acciones que realizan las personas día a día. El erudito danés es considerado el padre de la corriente filosófica existencialista, y las ideas de Kierkegaard mantienen su vigencia a pesar de que pasaron más de 150 años desde su fallecimiento.
Kierkegaard (1813 – 1855) fue un filósofo, teólogo y crítico cultural que se enfrentó directamente a los paradigmas literarios, filosóficos y eclesiásticos de su época por, según él, presenta como simple la tarea de realizarse a uno mismo en el plano ético y religioso, cuando en realidad implica una tarea profundamente exigente, según la Encyclopaedia Britannica. Además, sostenía que la vida no viene con guiones o instrucciones para transitarla, rechazando que hubiera un sentido especial de la misma. Esta forma de pensar lo colocaba en las antípodas de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, que pretendía dar una explicación racional y total de la realidad, indica el portal Cuerpomente. Esto sirve para explicar la cita mencionada al principio de este artículo. Según Kierkegaard, para vivir con libertad hay que avanzar en la vida, aunque su sentido solo se revele en retrospectiva.
Según el existencialismo, la existencia siempre es particular e individual. Por ello, según Britannica, se opone a cualquier doctrina que afirme que el ser humano es una manifestación de algo abosoluto, enfrentándose también a diversas formas del idealismo, como la conciencia, la razón o el alma.
En qué se basa la teoría existencialista de Kierkegaard
La filosofía de Kierkegaard se puede resumir en los siguientes puntos, explica el psicólogo Arturo Torres en el portal Psicología y Mente:
- La vida se construye eligiendo: nuestra identidad surge de las decisiones que tomamos.
- No elegir también es elegir: siempre estamos decidiendo, incluso cuando evitamos actuar.
- La libertad incluye lo moral: debemos optar no solo entre acciones, sino entre lo correcto y lo deseable.
- La responsabilidad es individual: nuestras decisiones dependen de nosotros, no del contexto ni del pasado.
- La libertad genera angustia: elegir constantemente produce inquietud y hace idealizar tiempos sin tantas decisiones.
- Surge el vértigo existencial: la libertad absoluta provoca incertidumbre ante la falta de certezas.
Esta visión alineada a los principios del existencialismo sigue siendo útil para la psicología y la gestión de las emociones en la vida actual.