La mesa de luz suele convertirse en un pequeño depósito de objetos cotidianos: el celular, un vaso de agua, cremas, perfumes, libros, cargadores, anteojos o papeles. Lo que empieza como una cuestión de comodidad puede terminar ocupando prácticamente toda la superficie. Desde la mirada del Feng Shui, esta acumulación merece atención porque la mesa se encuentra junto a la cama, uno de los principales espacios destinados al descanso. Por eso, mantenerla despejada es una de las recomendaciones de esta filosofía oriental para favorecer un ambiente que transmita calma, orden y equilibrio.
¿Qué representa una mesa de luz desordenada?
De acuerdo con el Feng Shui, tener demasiados objetos alrededor puede simbolizar una acumulación de energía y transmitir una sensación de actividad permanente en un lugar que debería estar asociado con la tranquilidad.
Esto no significa que la mesa de luz tenga que estar completamente vacía. La propuesta es conservar aquello que realmente se utiliza o que genera una sensación agradable y evitar que la superficie termine convertida en un depósito de objetos.
Papeles viejos, envases vacíos, cables que ya no se utilizan y productos acumulados son algunos de los primeros elementos que pueden retirarse. También conviene revisar aquellos objetos que llevan meses sobre la mesa simplemente porque nunca se encontró otro lugar donde guardarlos.
Además de la interpretación del Feng Shui, existe una explicación práctica para este comportamiento. Algunas personas prefieren tener cerca todo aquello que podrían necesitar durante la noche, mientras que otras terminan utilizando la mesa como espacio de almacenamiento para objetos que no tienen un lugar definido dentro del dormitorio.
El significado de los objetos personales
No todo lo que se encuentra sobre una mesa de noche representa acumulación. Una fotografía especial, un libro que transmita tranquilidad o un pequeño objeto con valor sentimental pueden permanecer allí si contribuyen a crear un ambiente agradable y relajante.
El problema aparece cuando estos elementos comienzan a multiplicarse hasta saturar el espacio. En ese punto, la superficie puede transmitir una mayor sensación de desorden y perder su función práctica.
Una manera sencilla de organizar la mesa de luz consiste en retirar todo lo que se encuentra encima y dividirlo en tres grupos: aquello que se utiliza a diario, lo que puede guardarse en otro lugar y lo que ya no tiene ninguna utilidad.
Después de esta revisión, solo deberían volver a la superficie los objetos necesarios o aquellos que tengan un significado personal.
Menos objetos, más orden en el dormitorio
Una lámpara, un libro y algún objeto personal pueden ser suficientes para mantener una mesa de luz funcional y ordenada. Los cargadores, anteojos y otros accesorios pueden guardarse en cajones o pequeñas cajas para tenerlos a mano sin ocupar toda la superficie.