¿Tenés la casa ordenada o desordenada? Qué dice el estado de tu hogar de tu personalidad, según la psicología

El impacto invisible de acumular objetos en el hogar y cómo afecta a tu capacidad de concentrarte, y la razón por la que posponer el orden te mantiene en un círculo de agobio.

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Mujer busca ropa en un cuarto desordenado.
Foto: Freepik.

El estado de una vivienda puede influir en el bienestar emocional, pero también reflejar distintos momentos o características de quienes la habitan. Especialistas en psicología sugieren que los espacios muy desordenados pueden asociarse con mayores niveles de estrés y dificultades para concentrarse, aunque advierten que el desorden, por sí solo, no permite sacar conclusiones sobre la salud mental de una persona.

Un estudio publicado en la revista científica Journal of Environmental Psychology encontró que los entornos saturados de objetos y con un alto nivel de desorden pueden afectar la percepción de bienestar y aumentar la sensación de sobrecarga mental. Según los investigadores, un ambiente visualmente caótico exige más recursos de atención y puede hacer que algunas personas experimenten mayores niveles de estrés.

Entre los posibles efectos asociados a un exceso de desorden se encuentran una mayor dificultad para concentrarse, la sensación de estar abrumado por las tareas pendientes y una menor percepción de control sobre el entorno. No obstante, estos efectos pueden variar ampliamente entre las personas.

Desorden y procrastinación

Algunos especialistas también han estudiado la relación entre el desorden y la procrastinación. El psicólogo Joseph Ferrari, investigador de la Universidad DePaul, sostiene que posponer de manera sistemática tareas como ordenar o limpiar puede formar parte de un patrón más amplio de postergación.

En estos casos, la acumulación de objetos o de tareas domésticas pendientes puede convertirse en un recordatorio constante de obligaciones no resueltas, lo que contribuye a mantener esa sensación de agobio. Sin embargo, los especialistas aclaran que la relación puede ser bidireccional: el desorden puede aumentar el malestar, pero también ser una consecuencia de situaciones de estrés, ansiedad, depresión o falta de tiempo.

El desorden se asocia a la transgresión y la libertad.
Cuarto desordenado.
Foto: Archivo.

El orden también puede favorecer el bienestar

Mantener los espacios organizados puede aportar beneficios prácticos y emocionales. Además de facilitar la limpieza y reducir la acumulación de polvo y alérgenos, un ambiente ordenado puede favorecer la concentración y hacer que algunas personas experimenten una mayor sensación de calma y control.

Por eso, los especialistas suelen recomendar abordar la organización del hogar de manera gradual, comenzando por pequeñas áreas, como un cajón o una estantería, en lugar de intentar ordenar toda la vivienda de una sola vez.

Los expertos también subrayan que un hogar desordenado no debe interpretarse automáticamente como un signo de un trastorno psicológico. En algunas personas, el orden no ocupa un lugar prioritario entre sus intereses o convive con estilos de vida más flexibles.

Ordenar casa
Mujer ordena elementos decorativos de su casa.
Foto: Freepik.

Además, algunas investigaciones han encontrado que ciertos perfiles creativos pueden desenvolverse cómodamente en entornos menos estructurados. Esto no significa que el desorden favorezca la creatividad, sino que, para algunas personas, la ausencia de un orden estricto no representa una fuente de malestar ni afecta su funcionamiento cotidiano.

En este sentido, la organización del hogar puede influir en el bienestar emocional, pero constituye solo uno de los múltiples factores que intervienen en la salud mental. Los especialistas coinciden en que el contexto, los hábitos y la situación personal de cada individuo son determinantes para interpretar el significado del orden o del desorden en una vivienda.

Con base en El Tiempo/GDA

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