El "interruptor" de los recuerdos: por qué comer algo dulce después de aprender ayuda a fijar la información

Científicos en Francia descubren cómo las neuronas sensoriales usan el azúcar para consolidar la memoria.

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Foto: Pickpik.

Durante décadas, diversas técnicas de estudio han intentado optimizar la retención de información. Sin embargo, una reciente investigación científica plantea que factores biológicos como la alimentación, especialmente el consumo de azúcar, podrían tener un rol clave en la formación de recuerdos.

El estudio fue llevado a cabo por el Laboratorio de Plasticidad Cerebral de París, perteneciente al Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS) de Francia, y publicado en la prestigiosa revista Nature. El equipo, liderado por Thomas Preat y Pierre-Yves Plaçais, trabajó con moscas Drosophila melanogaster para analizar la relación entre azúcar y memoria.

En el experimento, las moscas fueron expuestas al olor de la fructosa mientras recibían estímulos negativos. A partir de esto, los investigadores identificaron un grupo específico de neuronas sensoriales, llamadas Gr43a, implicadas tanto en la respuesta al azúcar como en procesos de aprendizaje.

Observaron que estas neuronas se activaban en condiciones de ayuno al detectar fructosa. Sin embargo, tras el proceso de aprendizaje, continuaban activándose incluso cuando los insectos ya habían sido alimentados, lo que evidenció un cambio en la actividad neuronal asociado a la memoria.

Frutas. Foto: Pixabay

El papel del azúcar en la consolidación de la memoria

Uno de los hallazgos más relevantes fue la recuperación temporal de la sensibilidad al azúcar en las neuronas Gr43a luego de sesiones de aprendizaje espaciado (conocido como spacing effect). En condiciones normales, estas neuronas solo responden al azúcar en estado de ayuno, pero tras este tipo de entrenamiento actúan como si ese estado persistiera.

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Bombones.
Foto: Commons.

Este mecanismo permite que el consumo de azúcar después del aprendizaje funcione como una señal para la consolidación de la memoria a largo plazo. Para comprobarlo, los científicos utilizaron herramientas de manipulación genética para desactivar selectivamente estas neuronas.

Los resultados mostraron que las moscas con las neuronas Gr43a inactivadas no lograban formar memoria duradera. En cambio, cuando estas permanecían activas durante la alimentación posterior, sí se producía la consolidación de recuerdos.

Además, se comprobó que este efecto depende específicamente de la glucosa y otros carbohidratos. Cuando la dieta posterior se basaba únicamente en grasas, no se observaba el mismo impacto, lo que sugiere un rol específico del azúcar en los procesos de memoria.

Alcance y limitaciones del estudio

Los investigadores concluyen que las neuronas relacionadas con nutrientes podrían estar directamente vinculadas a los mecanismos de la memoria. No obstante, advierten que estos resultados se obtuvieron en Drosophila melanogaster, por lo que su aplicación a humanos u otros organismos más complejos requiere nuevas investigaciones científicas.

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Foto: Pixnio.

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