El "idioma" que tu cerebro ama: qué le pasa a tus neuronas cuando te movés al ritmo de la música

De la dopamina a la oxitocina: la neurocientífica Julia Christensen explica cómo el baile canaliza emociones difíciles y resetea tu sistema nervioso.

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Foto: Pxhere.

Redacción El País
El baile ha acompañado a las comunidades humanas durante siglos como parte de rituales, celebraciones y formas de expresión cultural. Consiste en moverse de manera rítmica al compás de la música, y es una actividad cotidiana para millones de personas. En los últimos años, la ciencia comenzó a estudiar qué ocurre en el cerebro cuando se baila y cuáles son los posibles beneficios para la salud mental.

Para la neurocientífica Julia F. Christensen, autora del libro El baile es la mejor medicina, la danza funciona como un auténtico lenguaje corporal, capaz de transmitir emociones en los planos personal, social y artístico.
“Nuestro cerebro interpreta los gestos que realizamos al bailar como una forma de comunicación expresiva”, explicó.

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Foto: Canva.

En 2024, la revista The BMJ publicó un análisis de 218 ensayos clínicos vinculados con la danza. Las conclusiones indicaron que el baile resultó más eficaz para reducir los síntomas de depresión que otras actividades como caminar, practicar yoga o realizar entrenamiento de fuerza.

“Si se combinan la actividad física, la interacción social y el impacto emocional de la música, no sorprende que la danza muestre efectos positivos”, señaló Michael Noetel, profesor asociado de la Universidad de Queensland y coordinador del estudio. Aun así, los investigadores advierten que se necesitan más trabajos científicos para profundizar en la relación entre la danza, el bienestar psicológico y la salud cerebral.

La danza y el cerebro

Para bailar

Desde la neurociencia, se sabe que el cerebro humano responde con placer al movimiento rítmico. La anticipación de una canción puede liberar dopamina, mientras que el ejercicio propio del baile eleva las endorfinas y la oxitocina, sustancias asociadas con la reducción del estrés y la mejora del estado de ánimo.

“En la terapia de movimiento y danza, la disminución de la ansiedad y de los síntomas depresivos se relaciona directamente con el componente expresivo del baile”, agregó Christensen.

Los episodios de danza grupal también generan lo que los expertos llaman sincronía intracerebral, un fenómeno en el que se alinean los patrones de actividad neuronal entre varias personas, algo que se ha observado mediante estudios con electroencefalogramas (EEG).

“Tomas emociones que te definen o que resultan difíciles y las canalizás fuera de tu cuerpo, expresándolas con los gestos mientras bailás”, explicó la neurocientífica.

Además, los especialistas destacan el valor de bailar en comunidad: fortalece los vínculos sociales, promueve la conexión interpersonal y contribuye al bienestar emocional. Estos efectos llevaron a que distintas instituciones incorporen la danza en programas terapéuticos. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, por ejemplo, desarrolla iniciativas de baile terapéutico para personas mayores con demencia, reconociendo su impacto positivo en la estimulación cognitiva y la calidad de vida.

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Pista de baile.
Foto: Jorge Royan - Commons

 

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