El contacto visual suele considerarse una parte clave de la comunicación no verbal. Sin embargo, especialistas en psicología advierten que desviar la mirada mientras se habla no siempre está relacionado con la timidez o la inseguridad, como muchas veces se interpreta.
Según explican expertos en comportamiento humano, este gesto puede responder a distintos procesos cognitivos, emocionales y culturales. En algunos casos, incluso funciona como una herramienta que ayuda al cerebro a concentrarse y organizar pensamientos.
De acuerdo con los especialistas, cuando una persona enfrenta una conversación que requiere reflexión o procesamiento de información compleja, el cerebro puede reducir los estímulos visuales de manera inconsciente apartando la mirada. Esta reacción facilitaría la concentración y permitiría acceder con mayor claridad a recuerdos, ideas o palabras.
La explicación también se relaciona con el concepto de lateralidad ocular, que plantea que mover o desviar la mirada puede formar parte del proceso mental de organización de pensamientos. En ese sentido, apartar los ojos del interlocutor no necesariamente implica desinterés, sino una forma de sostener la actividad cognitiva.
Los expertos remarcan además que el significado de este gesto cambia según el contexto cultural. Un estudio de la Universidad Nacional de San Francisco señala que en muchas culturas occidentales evitar el contacto visual suele asociarse con evasión o inseguridad. Sin embargo, en varias sociedades orientales y colectivistas puede interpretarse como una señal de respeto, modestia o deferencia hacia la otra persona.
La neurociencia también vincula este comportamiento con la regulación emocional. Según un estudio publicado en el Journal of Behavioral Research and Therapy, el 85% de los participantes reducía el contacto visual al hablar sobre temas personales o emocionalmente sensibles.
En esas situaciones, desviar la mirada funcionaría como un mecanismo de autoprotección para tomar cierta distancia emocional y manejar la vulnerabilidad durante la conversación. Los especialistas sostienen que este gesto puede ayudar a disminuir la intensidad emocional y conservar el control frente a situaciones de estrés.
Por otra parte, la psicología también contempla que, en determinados contextos sociales, evitar la mirada directa puede relacionarse con dinámicas de autoridad o sumisión. En algunos casos, romper el contacto visual puede expresar reconocimiento de jerarquías o evitar conflictos.
Los expertos aclaran, además, que apartar la mirada no debe interpretarse automáticamente como señal de mentira o deshonestidad. Aunque en ciertas situaciones puede estar asociado a incomodidad o culpa, remarcan que ningún gesto aislado permite sacar conclusiones definitivas sobre una persona.
Por eso, especialistas en comunicación recomiendan analizar el lenguaje corporal de manera integral y considerar el contexto completo de la interacción antes de interpretar el significado de una mirada esquiva.
En base a La Nación/GDA