Aprendé a entrenar tu cerebro para mantener la calma y no perder los estribos en ninguna discusión

Las habilidades cognitivas pueden entrenarse, recursos para hackear tu mente y no entrar en un espiral de malestar.

Bienestar, playa, respiración
Mujer conectando con su respiración.
Foto: Freepik.

El conflicto es parte de nuestra vida cotidiana, pero nadie nos enseñó a discutir. La buena noticia es que mantener la calma en medio de un debate acalorado no es un don de nacimiento, sino una habilidad cognitiva que podemos —y debemos— entrenar.

El proceso de aprendizaje tiene tres pasos y puede ocurrir en cualquer momento. Por ejemplo, cuando estamos conversando amigablemente en una reunión familiar.

Un comentario puede desatar en nosotros un proceso que nos encamina a un conflicto si recibimos una crítica, por ejemplo, nuestro cerebro se activa instantáneamente y se apresta a gestionar emociones. No lee contextos; solo detecta peligro.

Otra situación ocurre cuando el cerebro interpreta que estamos ante una amenaza; surge una señal de alarma que bloquea el flujo de información hacia el área lógica y racional.

Nuestro cuerpo se altera. El corazón late más rápido, la respiración se agita y los músculos se tensan. En ese momento, nuestro cerebro ya no está en una charla distendida, sino que está en modo lucha, huida o parálisis.

Es fundamental que recordemos que no es una elección ser reactivo. Es una respuesta automática.

El aspecto positivo que debemos destacar es que el entrenamiento cognitivo es, precisamente, aprender a identificar y gestionar este proceso.

Cuando comienzan a desarrollarse estos pasos, las funciones ejecutivas (lógica, empatía, control de impulsos) se apagan y no podemos resolver un conflicto cuando nuestro cerebro está bajo el mando de nuestro sistema de alerta más primitivo.

Percepción subjetiva. Cuando entramos en una discusión, nuestro cerebro deja de actuar como un juez imparcial y se convierte en un abogado defensor.

De manera automática, se activa lo que los expertos llaman sesgo de confirmación: un filtro invisible que solo deja pasar la información que respalda nuestra postura, mientras ignora o descarta todo lo que nos contradice.

En el fragor del conflicto, la intensidad emocional estrecha nuestro campo de atención.

Solo vemos el gesto molesto del otro, pero no su cansancio; recordamos su error de hace meses, pero olvidamos nuestra responsabilidad en el problema actual. Este filtro funciona efectivamente porque cambiar de opinión consume mucha energía, mientras que tener razón nos da una inmediata sensación gratificante.

Para salir de este bucle, necesitamos recurrir a una pregunta sencilla, pero capaz de desactivar el sesgo de inmediato: ¿Qué parte de esta historia no estoy viendo?

Al hacernos esta pregunta, nos obligamos a salir del modo defensa y entrar en modo exploración. Entonces estamos invitando a nuestro cerebro a buscar datos que el filtro había descartado:

¿Qué está sintiendo la otra persona? ¿Qué intención positiva podría haber detrás de su actitud? ¿Qué he pasado por alto al centrarme solamente en mí?

Entrenar estas preguntas no cambia la realidad de lo que hay afuera, pero nos permite ver el panorama completo para decidir adecuadamente mi siguiente respuesta o mi siguiente decisión.

La técnica de auto control no implica solo contar hasta el número que necesites. Todos hemos escuchado alguna vez el consejo de contar hasta diez antes de reaccionar.

Sin embargo, en medio de una discusión acalorada, contar suele ser una tarea mecánica que hacemos mientras, por dentro, seguimos acumulando presión.

El verdadero entrenamiento cognitivo no consiste en esperar a que el tiempo pase, sino en crear un espacio consciente entre el estímulo (la ofensa, el desacuerdo) y nuestra respuesta.

Si reaccionamos de inmediato, somos esclavos de nuestra impulsividad. Si logramos dilatar ese espacio, le damos tiempo a nuestro cerebro racional para que vuelva a encenderse y tome una decisión inteligente.

Este espacio consciente se construye con dos elementos: oxígeno y datos sensoriales del presente.

Cena torta postre
Mujer comiendo un postre en la cena de Navidad.
Foto: Freepik.

Dos técnicas que podemos emplear:

La exhalación larga. Inhalemos en cuatro segundos, pero exhalemos lentamente en ocho segundos. Una exhalación larga logrará activar el nervio vago y enviará una señal a nuestro cerebro diciendo: No hay ninguna amenaza real aquí, podemos calmarnos.

—El anclaje de los tres objetos. Sin dejar de mirar a la otra persona, busquemos mentalmente tres objetos de color azul en la habitación o sintamos tres puntos de contacto de nuestro cuerpo (nuestros pies en el suelo, nuestra espalda en la silla, nuestras manos entrelazadas). Al obligar a nuestro cerebro a procesar información sensorial y lógica, alejamos nuestro pensamiento de las emociones reactivas.

Cambiar el lente y la voz. Para una gestión eficiente de nuestros conflictos personales, apliquemos el reencuadre cognitivo. Dejemos de ver un enemigo y veamos a alguien con una perspectiva diferente a la nuestra y con sus propias necesidades.

Cambiemos el defensivo ¿Por qué me hace esto? por el empático ¿Para qué tiene esta actitud?

Este cambio facilita la comunicación asertiva. Utilicemos mensajes en primera persona para expresar nuestros sentimientos sin lanzar acusaciones y practiquemos la escucha activa. El objetivo no es oír para ganar o responder, sino escuchar para comprender el mapa mental ajeno.

Al transformar nuestra narrativa interna y nuestra forma de hablar, el conflicto deja de ser una batalla para convertirse en un puente.

respiracion
Mujer respira con calma.
Foto: Archivo.

Después del conflicto

Una vez que la discusión termina, comienza a menudo una batalla más silenciosa y agotadora: la rumiación. Este hábito de repetir mentalmente lo que dijimos (o lo que debimos haber contestado) mantiene encendida la respuesta de estrés en el organismo, transformando un roce pasajero en un foco de ansiedad crónica. El cerebro, buscando resolver un pasado que ya no existe, queda atrapado en un bucle de resentimiento que drena nuestra energía cognitiva.

Para cerrar el ciclo, es vital realizar un procesamiento objetivo. En lugar de juzgarnos, analicemos los hechos como un observador externo. Una técnica efectiva es el límite de rumiación: tomemos cinco minutos para procesar lo ocurrido y, al terminar, realicemos una actividad que exija atención plena.

También podemos escribir las lecciones aprendidas; al pasar el pensamiento al papel, el cerebro interpreta que la tarea de análisis de peligro ha finalizado, permitiéndonos finalmente soltar y recuperar nuestra paz mental.

Gestionar un conflicto no consiste en anular nuestras emociones, sino en entrenar nuestro cerebro para que el primer impulso no sea nuestra última palabra. En última instancia, la calidad de nuestros vínculos depende de ese pequeño espacio de consciencia que somos capaces de construir entre lo que sentimos y lo que decidimos hacer

Escribir.jpg
Foto: Freepik.

Desafíos para tu mente

1. Descubre las palabras que responden a las siguientes pistas. Todas contienen la combinación “EBE”.

• Insurrecto. • Obligación.• Nene.• Populachero.• Crustáceo.

2. Descubre una palabra que sirve para designar una parte delcuerpo humano, un organismo vegetal y cada uno de los pisos de un edificio.

2. Utiliza estas letras A – E – R – S – T para formar tres palabras que responden aestas pistas:• Lisa.• Hallarse.• Operación aritmética.

Respuestas:

1. Rebelde. Deber. Nene. Plebeyo. Percebe. 2. Planta. 3. Tersa. Estar. Resta.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar