Redacción El País
El aislamiento social y la soledad en adultos mayores son mucho más que problemas emocionales. Pueden desencadenar un ‘colapso funcional invisible’, un deterioro progresivo y silencioso de la salud física y mental cuando los mayores dejan de salir de casa. Expertos advierten que estar confinados no es bueno y representa un alto riesgo para su calidad de vida.
¿Por qué es tan peligroso el aislamiento?
Se asocia la soledad y el aislamiento con un mayor riesgo de:
· Deterioro cognitivo y demencia.
· Depresión y ansiedad.
· Problemas cardíacos e hipertensión arterial.
· Obesidad y pérdida funcional.
Con el envejecimiento, los cambios en la salud, la audición, la vista y la memoria aumentan el riesgo de distanciamiento, generando un círculo vicioso de declive.
¿Qué es el "colapso funcional invisible"?
La experta en longevidad Mayra C. explica que cuando un adulto mayor deja de salir, su cuerpo y mente dejan de ser desafiados. Esto resulta en:
· Pérdida de fuerza y equilibrio.
· Mayor riesgo de caídas.
· Inseguridad y bloqueo mental, percibiendo el mundo exterior como amenazante.
· Aceleración del deterioro cognitivo: la memoria falla, la atención desaparece y el estado de ánimo se derrumba.
“El cerebro necesita novedad, movimiento y estímulo. Sin eso, puede parecer solo tristeza, pero quizás sea el inicio de un problema mayor”, advierte la experta.
La solución: estimulación, movimiento y conexión
Para prevenir este colapso, es fundamental:
1. Fomentar paseos cortos y salidas regulares.
2. Mantener interacción social con seres queridos y la comunidad.
3. Promover actividades significativas que brinden un sentido de propósito.
4. Estimular el cerebro con novedad y desafíos cognitivos.
Romper el confinamiento es clave para preservar la funcionalidad, la salud mental y evitar que el cuerpo y la mente colapsen de manera invisible pero devastadora.