Utilizar la ruptura como respuesta recurrente en los conflictos de pareja puede generar ansiedad, inseguridad y desgaste emocional.
Especialistas advierten sobre el impacto que esta dinámica tiene en el vínculo y destacan la importancia de buscar soluciones o ayuda profesional.
Las discusiones forman parte de cualquier relación de pareja. Sin embargo, la manera en que se gestionan los conflictos puede marcar una diferencia importante en la salud del vínculo. Entre las conductas que los especialistas consideran problemáticas se encuentra la amenaza recurrente de separación o divorcio durante momentos de tensión.
Según explicó Marina García Fuentes, psicóloga y directora del Instituto Psicode, cuando una persona utiliza de forma constante la posibilidad de una ruptura como argumento durante los conflictos, puede convertir esa amenaza en una estrategia de poder y control dentro de la relación.
"En el momento en que se empieza una relación, se asume la posibilidad de que se termine. La separación es una realidad. Algo bastante obvio, pero esta obviedad se hace insufrible cuando se tiene una pareja que constantemente utiliza esto como estrategia de poder y control", señaló la especialista.
De acuerdo con García, este tipo de situaciones puede llevar a que quien recibe la amenaza actúe desde el miedo a la pérdida o al abandono. Como consecuencia, puede terminar anulando sus propias necesidades para evitar el conflicto, sin advertir que existe una dinámica que está afectando el funcionamiento de la relación.
Las diferencias y discusiones son inevitables en cualquier pareja. Sin embargo, según recoge el sitio especializado Psychology Today, la forma en que se gestionan esos desacuerdos influye directamente en la calidad del vínculo.
Si bien muchas personas pueden arrepentirse de haber dicho palabras hirientes durante una discusión, el problema aparece cuando determinadas conductas se vuelven recurrentes. En esos casos pueden surgir inseguridad, ansiedad y estrés.
García describió el impacto emocional que puede generar este tipo de amenazas al señalar que, ante la posibilidad de una ruptura, es frecuente experimentar tristeza y ansiedad. Con el tiempo, esta dinámica puede contribuir al deterioro de la relación y favorecer la aparición de comportamientos manipuladores y, en algunos casos, situaciones de violencia verbal o física.
Para la especialista, amenazar con separarse de manera reiterada solo conduce al desgaste emocional de ambas partes y prolonga un proceso de sufrimiento que puede terminar afectando aún más el vínculo.
Desde Psicode Instituto de Psicología y Desarrollo Personal sostienen que resulta importante aprender a identificar estos comportamientos, trabajar en el control de los impulsos y reconocer cuándo es necesario buscar ayuda profesional.
En lugar de recurrir a amenazas durante una discusión, García propone intentar abordar los conflictos desde la búsqueda de soluciones. Y si la relación ya no tiene posibilidades de continuar, plantea que lo más saludable es expresar de forma clara la decisión de poner fin al vínculo.
En base a El Tiempo/GDA