El miedo a conducir, conocido como amaxofobia, puede afectar mucho más que la movilidad. Según la psicóloga especializada Amorina Díaz, este trastorno puede limitar la independencia, disminuir la confianza en uno mismo e incluso condicionar decisiones personales y laborales si no recibe tratamiento.
La especialista explica que muchas personas conviven con este temor durante años, e incluso décadas, antes de buscar ayuda profesional, lo que prolonga sus consecuencias en la vida cotidiana.
Un miedo que puede afectar la autonomía
De acuerdo con Díaz, la amaxofobia no solo lleva a evitar conducir, sino que también repercute en otros aspectos de la vida.
"La persona que tiene miedo a manejar pierde independencia y confianza en sí misma; luego, no se anima, por ejemplo, a cambiar de trabajo o a pedir un aumento salarial cuando lo necesita", señaló.
La psicóloga también destaca que muchas personas desconocen que se trata de un trastorno reconocido y que existe tratamiento para abordarlo. Incluso, es frecuente que quienes lo padecen tengan licencia de conducir, pero eviten ponerse al volante.
Cuáles son las causas más frecuentes
Según la especialista, la amaxofobia suele estar relacionada con distintos factores que pueden combinarse entre sí.
Entre ellos menciona:
- Rasgos de personalidad más inhibidos o una preocupación excesiva por la opinión de los demás.
- Estilos de crianza marcados por la sobreprotección.
- Experiencias traumáticas vinculadas a la conducción, como un siniestro de tránsito o una situación de fuerte impacto emocional.
Además, señala que también pueden influir factores socioculturales, como crecer en familias donde conducir se percibía como una actividad peligrosa o en entornos donde determinadas personas, especialmente las mujeres, no manejaban.
Cómo reconocer la amaxofobia
Entre las principales señales del trastorno, Díaz destaca:
- Evitar conducir de manera sistemática.
- Sentir un miedo intenso al ponerse al volante.
- Pensar de forma persistente que ocurrirá un accidente o algún hecho negativo durante el trayecto.
- Dudar de la propia capacidad para conducir de forma segura.
Un tratamiento que puede durar alrededor de tres meses
La psicóloga afirma que, con un tratamiento especializado, muchas personas logran superar la amaxofobia en aproximadamente tres meses, aunque aclara que el tiempo puede variar según cada caso y la evolución individual.
Recuperar la capacidad de conducir, concluye la especialista, no solo facilita los desplazamientos diarios, sino que también contribuye a fortalecer la autoconfianza y a retomar proyectos personales que habían quedado limitados por el miedo.
En base a La Nación/GDA
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