Tres minutos de ejercicio intenso pueden generar una respuesta molecular más amplia que 90 minutos de actividad moderada, según una investigación publicada en Cell Reports Medicine.
El estudio analizó los efectos de los sprints de alta intensidad (esfuerzos físicos muy intensos y breves, realizados casi al máximo de la capacidad) y detectó cambios inmediatos en numerosas proteínas de la sangre relacionadas con la salud cardiovascular y metabólica.
El ejercicio consistió en seis períodos de 30 segundos de pedaleo al máximo esfuerzo, separados por cuatro minutos de recuperación. En total, los participantes realizaron tres minutos de trabajo intenso.
Este tipo de entrenamiento por intervalos de sprint no se limita al ciclismo. Según los investigadores, puede aplicarse también al running, al remo, a la subida de escaleras o a ejercicios con el peso corporal, como los saltos desde una sentadilla.
La comparación con los 90 minutos de cardio moderado se realizó a partir de los cambios observados en la sangre después de cada modalidad. Tras los sprints, cerca del 25% de las proteínas analizadas presentó modificaciones inmediatas. Después del ejercicio moderado, esa proporción fue inferior al 1%.
Entre las proteínas que cambiaron se encontraban algunas relacionadas con el crecimiento de los vasos sanguíneos, la remodelación de tejidos y las señales hormonales. Muchas también estaban asociadas con un menor riesgo de trastornos metabólicos, entre ellos la obesidad y la diabetes tipo 2.
De las 33 proteínas vinculadas con un menor riesgo de enfermedades metabólicas, 32 modificaron sus niveles después de los sprints. En cambio, durante la medición inmediata posterior al ejercicio moderado, solo tres presentaron cambios.
Por qué los sprints producen una respuesta más rápida
Los investigadores atribuyeron parte de la diferencia a un proceso de señalización celular denominado ectodomain shedding. Este mecanismo permite liberar al torrente sanguíneo proteínas que ya se encuentran en la superficie exterior de las células.
De acuerdo con la explicación difundida sobre el estudio, este proceso evita que el organismo tenga que producir esas proteínas desde cero antes de liberarlas. Los investigadores consideran que los sprints favorecen esa liberación rápida, lo que permite que las proteínas transmitan señales a otras células relacionadas con el uso de energía, las respuestas hormonales y otros procesos del organismo.
El ejercicio moderado también produjo cambios en las proteínas, aunque estos aparecieron más tarde. La investigación detectó esas modificaciones aproximadamente tres horas después de la sesión.
Para comprobar que la diferencia no se debía únicamente a la falta de adaptación al esfuerzo, los investigadores repitieron la prueba después de ocho semanas de entrenamiento. El patrón se mantuvo: los sprints provocaron una respuesta inmediata, mientras que los cambios posteriores al ejercicio moderado aparecieron más tarde.
En base a La Nación/GDA