Miedo al gimnasio: cómo vencer la vergüenza, las inseguridades y el temor a levantar más peso

Sentirse observado, compararse con otros o temer a las lesiones puede convertir el entrenamiento en un desafío. Una entrenadora comparte su experiencia y consejos para ganar confianza.

Agustina Ramírez
Agustina Ramírez

Se viene Halloween y me puse a pensar en las cosas que dan miedo en el gimnasio. Hay gente a la que le mostrás una película de terror y no se le mueve un pelo, pero le decís que tiene que ir sola a la sala de musculación y ya empieza a buscar con quién.

Da vergüenza no saber usar una máquina, sentir que te miran, juzgan, opinan, que vean que cargás poco. El miedo en algunas mujeres es a quedar muy musculosas, mientras que en algunos hombres es a cargar poco y sentir que quedan pegados. Está el miedo a exigirnos, a poner un poquito más de peso, pensar que nos vamos a romper y un rosario de etcéteras más.

Estas son cuestiones que escucho un montón como entrenadora, pero no me canso de repetirlo: todos empezamos un día sin saber (y este punto es válido en todos los aspectos de la vida).

Mi experiencia

Siendo entrenadora pasé miedo y vergüenza. En mi caso, el miedo venía de la mano de la comparación y a veces me sigue pasando. Como algunos saben, siempre fuí de estructura bastante chica, delgada y fina. Durante mucho tiempo me daba ‘’cosa’’ decir que era entrenadora.

Me pasaba que me veían y me decían “no podés ser entrenadora”, que en los gimnasios no confiaran en mis correcciones, que me digan “dejá los fierros y andá a bailar ballet”. De esas, tengo mil anécdotas y sin embargo, yo seguía y seguía.

Nunca paré de formarme en biomecánica, fisiología y entrenamiento, escondida detrás de una compu, aprendiendo como funciona el cuerpo, estrategias de mejora, entrenando a morir y siguiendo a los mejores docentes.

Muerta de ganas de ver qué pasaría con lo que iba aprendiendo, de mejorar el autoestima y la salud de muchas personas. Siempre busqué aprender de los mejores y eso me dio seguridad.

Agustina Ramírez
Agustina Ramírez

Hoy estoy acostumbrada y por más que la comparación aparezca, me paro distinto y si tengo que entrar en un gimnasio de fisicoculturistas a corregir técnica con mis 50 kilos mojados ahí voy, sin miedo al éxito. Lo cuento también para que vean que, miedos e inseguridades, tenemos todos.

Mi experiencia me ayudó a empatizar con la persona que entra y se compara con el cuerpo de otra, con lo que levanta el de al lado. Una misma persona puede estar tan pendiente de todo eso, que termina pasando mal un rato cuando su intención fue ir a dedicarse enteramente a sí.

Recordatorio importante: quien recién empieza necesita que le expliquen.

El miedo a exigirnos

“Con ese peso me voy a lesionar”. También escucho mucho esta frase y, seguramente, algunos de mis alumnos y lectores se darán por aludidos.

El 90% de las veces que me dicen la carga con la que tienen miedo de romperse pienso: “Lo que lesionarán con tanto pensamiento catastrófico es su esfuerzo mental”.

Fuera de broma, hay más chances de lesionarse haciendo un mal movimiento en la vida cotidiana que en un gimnasio. Con mis alumnos los movimientos están evaluados pero también, en cualquier gimnasio, siempre hay un coach cerca y se los puede consultar ante la mínima duda de una técnica.

Si vas al gimnasio y hay un movimiento que no sabés hacer, pedí que te lo expliquen y que te miren hacerlo. El profesor de sala está para orientarte. Preguntá también cómo regular la máquina y no trates de adivinar, testeá los pesos, acomodá la altura de las máquinas, los asientos. Siempre preguntá.

A exigirnos más también se aprende y es un miedo que hay que vencer. Sentir que el músculo trabaja y que las últimas repeticiones cuestan es parte del entrenamiento. La idea siempre es ir conociéndonos, descubrir qué podemos hacer y progresar con criterio.

Agus 3.jpg
Foto: Agustina Ramírez.

No quiero quedar enorme

Muchas mujeres me dicen esto y sí bien hay diferencias genéticas y personas que tienen más facilidad para desarrollar masa muscular, las mujeres tenemos niveles de testosterona mucho menores que los hombres por lo que solemos tener menos masa muscular.

Al mismo tiempo, vale aclarar que alguien con un volumen de entrenamiento elevado, con una alimentación alta en kcal no experimenta este miedo (que generalmente sí está presente en una mujer que entrena tres veces y come entre 1600-1800 kcal.).
Para desarrollar mucha masa muscular hay que entrenar de forma sostenida, con un buen volumen de series, comer por encima de las kcal que se gastan y recuperarse adecuadamente.

El proceso lleva tiempo y permite ir ajustando la rutina según lo que cada persona busca. Antes de levantarte un día siendo la versión femenina de Hulk, hay mil cosas que pueden ajustarse.

Ir solo, mirar y aprender

Un pique que les paso a quienes tienen miedo de ir solos al gimnasio, es que ayuda muchísimo saber qué tienen que hacer. Auriculares, buena música, la rutina ya revisada, saber a quién preguntar cuando algo genera dudas y a empezar.

Otra sugerencia es tener algún referente, alguien con una complexión física similar a la que te gustaría llegar, alguien que veas que entrena con buena técnica. Observá su entreno, la selección de ejercicios, cómo llega a las últimas repeticiones, cuánto descansa; es un poco stalker, pero eso lo vas observando con el tiempo en tus descansos como forma de inspiración.

A mí desde chica me gustó ir al gimnasio y mirar cómo entrenaban las personas. Me fijaba en quienes tenían una condición física que me gustaba o veía que encaraban. Siempre disimuladamente y desde el respeto, pero me gustaba observar, tomar ideas y si existía la chance no perdía la oportunidad de preguntar.

Con el tiempo fui aprendiendo también a elegir mis referencias. Mirar un físico te puede inspirar, pero para tomar ideas de entrenamiento conviene conocer la preparación y experiencia de esa persona. Siempre me gustó rodearme de los mejores, contratarlos y aprender. Soy de las que contrata un profesional para ver qué magias usa, qué estrategias.

Hoy en día soy feliz viendo cómo la gente empieza a vencer barreras, salir de la famosa zona de confort y conquista comodidad en lugares totalmente desconocidos. Tanto para ellos como para mí, todo empezó venciendo miedos.

Para quienes lo festejan, feliz halloween y para quienes no, ¡feliz comienzo del penúltimo mes del año!

*Instructora de Fitness y personal trainer, encontrala en instagram @_agustraining

¿Encontraste un error?

Reportar
Temas relacionados
actividad física
Te puede interesar