Entrenar con regularidad puede aumentar la masa muscular, mejorar la fuerza y modificar el volumen de los glúteos. Sin embargo, hay características de esta zona del cuerpo que pueden mantenerse incluso después de meses de ejercicio. La razón es que su forma no depende únicamente del tamaño de los músculos, sino también de la piel y de los tejidos que se encuentran debajo.
La doctora Manoela Fassina, de la Clínica Leger, explicó al diario brasileño O Globo que algunas personas se frustran al comprobar que determinadas depresiones o irregularidades no desaparecen a pesar de entrenar los glúteos con frecuencia. En algunos casos, señaló, el problema no está relacionado con una falta de desarrollo muscular, sino con las características del tejido que rodea esa zona.
Una de las causas que pueden explicar esas irregularidades es la celulitis. Esta característica frecuente de la piel se relaciona, entre otros factores, con la estructura del tejido subcutáneo y con las bandas fibrosas que conectan la piel con los planos más profundos.
Cuando estas bandas tiran de la piel, pueden generar pequeñas depresiones visibles en la superficie. Por eso, aunque el entrenamiento permita desarrollar los músculos y modificar la proyección de los glúteos, no necesariamente elimina esas marcas.
La especialista advierte que algunas personas interpretan esas depresiones como una falta de volumen y creen que necesitan aumentar todavía más el tamaño de los músculos. Sin embargo, si la irregularidad se debe a una retracción de la piel, ganar masa muscular no garantiza que desaparezca. El aspecto de esta zona depende de la combinación de distintos elementos, no de una única característica. Entre ellos se encuentran:
- La masa muscular: el entrenamiento de fuerza puede aumentar el volumen muscular y modificar el contorno de los glúteos.
- La estructura de la piel: las características del tejido y las bandas fibrosas pueden influir en la aparición de depresiones.
- La flacidez: los cambios en la elasticidad de la piel y en los tejidos pueden afectar el aspecto de la zona.
- La distribución de la grasa corporal: también influye en el volumen y en la transición entre los glúteos, las caderas y los muslos.
- La anatomía individual: la estructura de la pelvis y la distribución de los tejidos hacen que cada cuerpo tenga una forma diferente.
Esta combinación explica por qué dos personas que realizan rutinas similares pueden obtener resultados distintos. El entrenamiento puede producir cambios importantes, pero el aspecto final también está condicionado por características que no responden de la misma manera al ejercicio.
¿Conviene levantar más peso si una depresión no desaparece? No necesariamente. Si el objetivo es fortalecer los glúteos y aumentar su masa muscular, el entrenamiento de fuerza progresivo puede ser una herramienta eficaz. Pero incrementar la carga o la frecuencia no garantiza que se modifiquen todas las irregularidades de la piel.
La clave está en distinguir entre una cuestión de desarrollo muscular y otra relacionada con la estructura de los tejidos. Una depresión visible no significa, por sí sola, que falte músculo ni que sea necesario aumentar el volumen de la zona.
La doctora Fassina también señala que, antes de considerar un procedimiento estético, es importante identificar qué origina la característica que preocupa a cada persona. Las alternativas no son iguales cuando se busca modificar el volumen muscular que cuando se intenta tratar una retracción de la piel.
El ejercicio sigue siendo importante para desarrollar fuerza y masa muscular, pero no puede cambiar por completo la anatomía individual ni eliminar todas las irregularidades. Entender esa diferencia permite establecer expectativas más realistas y evitar entrenar cada vez más con la idea de corregir algo que no depende exclusivamente de los músculos.
Con base en El Tiempo/GDA