Cómo fortalecer tendones y ligamentos: guía de ejercicios y nutrición para prevenir lesiones

Conocé como cuidar la red invisible de 4.000 tendones que sostiene tu cuerpo y evitar que envejezca; especialistas explican por qué tus músculos no son lo único que debés entrenar.

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Mujer estira los músculos y el tejido conectivo luego del ejercicio.
Foto: Pixabay.

Cuando se piensa en fuerza o rendimiento físico, la atención suele centrarse en los músculos. Sin embargo, cada movimiento del cuerpo depende también de una compleja red de estructuras que los conectan con los huesos y estabilizan las articulaciones. Tendones, ligamentos y otras estructuras del tejido conectivo permiten que el cuerpo se mueva con precisión y ayudan a prevenir lesiones.

Los tendones son tejidos fuertes y flexibles que unen los músculos con los huesos. Gracias a ellos, la fuerza que genera una contracción muscular se transmite al esqueleto, lo que permite acciones cotidianas como caminar, levantar objetos o girar una articulación.

De acuerdo con los National Institutes of Health, el cuerpo humano tiene cerca de 4.000 tendones distribuidos en diferentes regiones. Con el paso del tiempo, estas estructuras pueden volverse menos resistentes al esfuerzo repetido. El ortopedista Evan Flatow, del Mount Sinai Roosevelt Hospital de Nueva York, explica que el envejecimiento reduce gradualmente la capacidad de los tendones para adaptarse a las cargas físicas.

Una red de tejidos corporales que trabaja en conjunto

El movimiento no depende solo de los músculos. La fisioterapeuta deportiva Jessica Wulke, directora de implementación de Academy Medtech Ventures, señala que actividades como correr, levantar peso o practicar yoga requieren la acción coordinada de tendones, ligamentos y articulaciones.

En la misma línea, el profesor Kai-Yu Ho, de la University of Nevada, Las Vegas, explica que estas estructuras actúan como un sistema de soporte y conexión entre distintas partes del cuerpo. Cuando pierden estabilidad o se someten a cargas excesivas, pueden aparecer problemas como tendinitis, desgarros o lesiones articulares.

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Persona con molestia en las piernas.
Foto: Freepik.

Las afecciones en estos tejidos no se limitan a los deportistas. Un estudio publicado en 2023 estimó que cerca del 25 % de los adultos presenta algún problema relacionado con tendones, ligamentos o articulaciones.

Los ligamentos son bandas fibrosas que conectan hueso con hueso dentro de las articulaciones y ayudan a limitar movimientos excesivos. Un ejemplo conocido es el ligamento cruzado anterior, que une el fémur con la tibia en la rodilla.

A diferencia del tejido muscular, estos tejidos conectivos se adaptan lentamente al ejercicio. Según explica Kai-Yu Ho, responden al esfuerzo de manera progresiva: con el tiempo se vuelven más densos y resistentes, pero su fortalecimiento tarda más que el de los músculos.

Alimentación para cuidar tendones y ligamentos

La nutrición también desempeña un papel importante en la recuperación de lesiones y en la salud del tejido conectivo. La dietista-nutricionista Ana Moradell, investigadora de la Academia Española de Nutrición y Dietética, explica que una dieta equilibrada favorece la reparación de los tejidos tras el esfuerzo físico.

En personas activas, la ingesta de proteínas suele situarse entre 1,2 y 2 gramos por kilo de peso corporal al día. Durante periodos de lesión, esa cantidad puede aumentar hasta 2,3 gramos por kilo, distribuidos en varias comidas a lo largo del día. Entre los alimentos que aportan proteínas se encuentran:

  • Lácteos como leche, yogur y queso.
  • Huevos.
  • Pescado y carne.
  • Productos de soja.
  • Combinaciones de legumbres y cereales, como lentejas con arroz.
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Alimentos ricos en proteínas.
Foto: CCNull.

Algunos alimentos también contienen compuestos que pueden contribuir a reducir procesos inflamatorios asociados con el esfuerzo físico. Entre ellos destacan:

  • Salmón, sardinas y caballa, ricos en omega‑3.
  • Frutos secos y semillas como nueces, linaza o chía.
  • Frutas con antioxidantes como arándanos, cerezas y moras.
  • Verduras como brócoli, kale y tomate.
  • Bebidas y especias con antioxidantes, como té verde, cúrcuma y jengibre.

Además de la alimentación, la hidratación adecuada es clave. Mantener un buen consumo de líquidos favorece el flujo sanguíneo hacia los músculos, ayuda a transportar nutrientes y facilita la eliminación de sustancias de desecho generadas durante el ejercicio. Cuidar la alimentación, la hidratación y la progresión del entrenamiento permite proteger no solo los músculos, sino también la red de tejidos que hace posible cada movimiento del cuerpo.

Con base en El Tiempo/GDA

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