Perder una pierna o un brazo cambia la vida, sí, pero no la detiene. El fútbol es una prueba de ello. En Uruguay, más de 40 jugadores participan de la Asociación Uruguaya de Fútbol de Amputados (AUFA) y muchos de ellos entrenan para representar al país en torneos internacionales. Este año, La Celeste clasificó a su tercer Mundial, que se disputará en México del 13 al 22 de noviembre, y necesita apoyo para terminar de cubrir los costos del viaje.
El capitán, Franco Medero, se enamoró del fútbol siendo niño. A los 6 años comenzó sus prácticas en el Club Nacional de Nueva Helvecia y más tarde integró el Club Atlético Esparta. Pronto, sin embargo, el cáncer lo alejó de la pelota. Tenía ocho años cuando lo diagnosticaron, y nueve cuando tuvieron que amputarle una pierna. Cuando volvió a jugar, a los 13, se encontró con que todo estaba igual, menos él.
“Miraba al de al lado y su realidad seguía siendo la misma que antes. Me tocó sufrir ese cambio”, recordó. Participaba de las prácticas —con bastones canadienses—, pero los fines de semana veía los partidos desde afuera. Si bien siempre se sintió incluido y trataba de ser uno más, era difícil no poder competir. Pero el amor por el fútbol era más fuerte: “Aunque volviera triste, si después pasaba dos días sin practicar, lo extrañaba mucho”.
Entendió rápidamente que aquel deporte era mucho más que marcar y hacer goles. “Conocer gente, sentirme parte del grupo, salir: eso era lo más lindo y estaba convencido de que no lo quería perder”, aseguró. Y agregó: “Me caí mil veces, no podía pegarle a la pelota por mucho tiempo, y todo eso obviamente me frustraba. Pero seguía practicando, adaptándome y conociéndome cada vez más”.
Florencia Núñez es compañera de Medero y la única mujer del equipo. El fútbol de amputados en el Mundial es una disciplina mixta: mujeres y hombres pueden jugar en un mismo equipo. Cada conjunto tiene siete integrantes —seis futbolistas de campo con amputación o diferencia de miembro inferior y un arquero con amputación o diferencia de miembro superior— y los partidos se disputan en canchas de 60 x 40 metros y en dos tiempos de 25 minutos. No hay fuera de juego y los laterales se ejecutan con el pie.
A Núñez siempre le gustó mucho el deporte en general; de hecho, empezó jugando al fútbol cuando tenía siete años y luego practicó voleibol durante toda su adolescencia. Siempre lo hacía con prótesis, porque había perdido una pierna cuando tenía un año y medio. “Me daba vergüenza mostrarme. Me afectaba que me preguntaran qué me pasó o que me miraran”, relató. Tanto ella como Medero no conocían la existencia de los deportes adaptados ni se imaginaban que, algún día, podrían representar a Uruguay.
Viajar al Mundial es como tocar el cielo con las manos
Medero tenía 15 años cuando un mensaje de Facebook dio un giro a su vida. Lo había escrito una mujer que había visto videos suyos jugando y que quería formar el primer equipo de fútbol de amputados en Uruguay. Él no dudó y se sumó a la iniciativa. Los objetivos no tardaron en aparecer: un Campeonato Sudamericano en Argentina, un Mundial en México… “El compromiso y la responsabilidad nos ayudaron a crecer rápidamente”, resaltó.
Núñez, por su parte, llegó al equipo a través de Luciano Varela, otro compañero. “Me invitó a un partido y a partir de ahí no me fui más. Verlos me llevó a hacer el clic que necesitaba para salir del pozo en el que estaba y animarme a mostrarme sin prótesis”, contó. Y añadió: “Mis compañeros siempre me trataron con mucho respeto y me hicieron sentir segura y acompañada”.
En 2024, Uruguay se consagró campeón invicto de la Copa Sudamericana disputada en Maldonado, tras vencer 3-1 a Colombia. En 2025, fue vicecampeón en San Pablo: empató 1-1 la final con Brasil y cayó en la definición por penales. Ese resultado le aseguró la clasificación al Mundial. En ese torneo, Medero recibió la Bota de Oro, como máximo goleador, y el Balón de Oro, como mejor jugador del torneo.
“El fútbol me ha dado todo, y ponerme la camiseta celeste en un Mundial es como tocar el cielo con las manos”, expresó el futbolista. Dijo, además, que el equipo está bien preparado y fuerte para este torneo, aunque aún necesitan recaudar fondos para poder participar: “Si bien tenemos un apoyo importante de muchas instituciones, siempre terminamos viajando gracias a la gente, porque no ha habido un campeonato en el que no estemos a un mes de viajar y no tengamos el dinero para hacerlo”.
La convocatoria está abierta a todas las personas, organizaciones, instituciones y empresas que quieran acompañar a la selección. Se reciben donaciones económicas de cualquier monto, sponsoreos y aportes en servicios o productos que permitan reducir los costos del viaje. Los USD 20.000 que AUFA necesita permitirán cubrir pasajes, seguros de viaje, equipaje y otros gastos de una delegación prevista de 20 personas.
Las transferencias pueden realizarse al BROU, a nombre de la Asociación Uruguaya de Fútbol de Amputados. Para aportes en pesos, la caja de ahorros es la número 110871642-00001; en dólares, la caja de ahorros es la número 110871642-00002. También se puede colaborar en colectate.com.uy/aufa-mundial2026 (la colecta permanecerá abierta hasta el 10 de noviembre de 2026). Para coordinar aportes particulares, presentar propuestas de sponsoreo o solicitar más información, se puede escribir a secretariaaufa23@gmail.com.
Sostenerse en la familia, los amigos y el fútbol
La AUFA está abierta a recibir nuevos jugadores y acompañar a más personas que buscan un lugar donde practicar deporte y formar parte de un grupo con historias de vida diversas y, al mismo tiempo, similares. Medero contó que hace algunas semanas se integró Fede, un adolescente que, si bien aún no puede competir a nivel internacional, tiene la posibilidad de entrenar y estar en el equipo.
“Siempre hay algo para aprender o un consejo para recibir; incluso para las familias, que son una parte importantísima del proceso”, destacó. Las prácticas son los domingos a las 18 horas en el Club Náutico de Montevideo.
Para Núñez, es importante saber que “es normal sentirse mal de vez en cuando”, pero que, al mismo tiempo, siempre es posible “apoyarse en amigos y familiares para salir adelante”. También compartió uno de sus principales aprendizajes: “A veces nos limitamos por miedo o vergüenza, pero no deberíamos dejar de hacer cosas o perseguir sueños por el qué dirán”.
Finalmente, Medero expresó: “Nadie te dirá que todo será como antes, porque no es cierto. Pero lo que a uno le toca vivir también lo vive la familia, entonces hay que apoyarse en eso: no solamente salir adelante por uno, sino también por la familia, por ese amigo que está al lado acompañando y deseando que uno salga adelante. Y a quien le guste el fútbol, que sepa que hay un grupo que lo recibirá y en el que se podrá sostener”.
La única mujer del equipo y un sueño pendiente
Florencia Núñez no solo es la única mujer de la selección uruguaya de fútbol de amputados: también hizo historia al convertirse en la primera mujer en marcar un gol en un Mundial de la disciplina. “Fue un orgullo tremendo. En ese segundo se te pasa por la cabeza toda la preparación y todo lo que dejás en casa: el tiempo, el trabajo, la familia”, recordó.
Para ella, el crecimiento del fútbol de amputados femenino es una señal alentadora: en 2024 se disputó un Mundial femenino, una oportunidad para que más mujeres se acercaran a este deporte. Sin embargo, Uruguay todavía no cuenta con una selección femenina, una realidad que espera ayudar a cambiar. “Me encantaría formar un equipo femenino acá. Es una de las metas que tengo hoy; sería la frutillita de la torta a nivel futbolístico para mí”, aseguró.
Ya recibió mensajes de varias mujeres interesadas en el deporte, aunque reconoce que todavía hay barreras por superar, como la vergüenza y las dificultades para coordinar horarios y conseguir un espacio de entrenamiento. Su deseo es que más mujeres se animen a dar el paso y encuentren en el fútbol un lugar propio.