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Aunque haga mucho frío: cómo prepararse para seguir haciendo ejercicio en invierno

Un personal trainer aconseja sobre las mejores maneras de continuar haciendo ejercicios cuando empiezan los días más fríos.

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Salir a correr aunque llueva y truene.
Foto: Polar.

El idioma sueco tiene un refrán que dice algo así: “No hay malas condiciones climáticas. Solo hay ropa inadecuada”. Ellos (y ellas) deberían saberlo. En invierno, la temperatura puede alcanzar marcas como diez, 15 o hasta 20 grados bajo cero, incluso en las comarcas que están más al sur del país, como Escania (en las situadas más allá del círculo polar , en los meses más fríos, esas temperaturas son comida de todos los días). Ergo, tanto ellos como sus vecinos escanidavos -daneses, noruegos, finlandeses- se las tuvieron que ingeniar para poder salir a realizar distintas actividades al aire libre, desde profesionales a recreativas, como ejercitarse por placer o necesidad. Pero como no todas las prácticas son idénticas, hay que saber cómo vestirse para salir cuando el viento sopla fuerte, el sol tarda en salir (y no demora nada en ponerse) y la nieve no deja de caer.

No es lo mismo hacer guardia en un destacamento militar o policial a la intemperie -donde no hay mucho margen para estar en movimiento constante- que entrenar para, por ejemplo, una carrera de esquí o una maratón. Respecto a esto último, se ha constatado -en un estudio publicado en 2012- que el invierno no solo es para esquíes o patines. En la investigación mencionada (titulada Impactos de los parámetros ambientales en el desempeño de carreras de maratón) se constató que la temperatura ideal para esos deportistas es entre 5 y 7 grados centígrados. En otras palabras: el invierno uruguayo es -en lo que respecta al parámetro temperatura- ofrece a menudo condiciones óptimas para los maratonistas.

Mentalidad

La mayoría no somos deportistas de elite, claro. Además de condiciones físicas desarrolladas y muchas veces genéticamente privilegiadas, quienes practican deportes al más alto nivel también poseen una mentalidad desarrollada para enfrentarse a todo tipo de desafíos y obstáculos. Como condiciones climáticas adversas. Si muchas veces nos resulta complicado salir de casa para ir al gimnasio -hace poco se publicó un estudio en el cual se probaba con darle dinero a quienes participaban de la investigación para que acudieran con mayor regularidad al gimnasio-, imaginen cuando el propósito es ejercitarse al aire libre y en los meses de junio y julio. ¡Brrrr!

Gonzalo Diez es personal trainer y se especializó en la preparación física para hacer caminatas en terrenos desafiantes, como los montañosos (organiza viajes a países como Argentina y lo hará a Chile, para travesías en zonas con gran altura). El profesional —dirige Diez Club— sabe que entrenar en invierno es un reto para el cuerpo, pero lo es también para la mente.

El profesional cuenta que en la actualidad le va muy bien profesionalmente, en parte porque ha conseguido darle a cada uno de sus clientes una atención especial, gracias a que ahora -y junto a sus socios- conoce las particularidades de estos: “Sabemos qué metas tienen, si tienen alguna lesión o acarrean algún problema en determinada parte del cuerpo”.

Eso, dice, contribuye porque como agrega: “Madrugar para estar a las 8 de la mañana dispuesto a empezar una sesión de entrenamiento no es siempre fácil”. Pero a pesar del frío y de la eventual hora en la que se acuda a hacer ejercicio, el entrenamiento al aire libre -independientemente de la estación del año- tiene más de una ventaja, afirma Diez.

Para empezar, mucha gente puede llegar a sentir que un gym es un lugar algo impersonal. “Me encantan los gimnasios, pondría uno, más allá de que es un modelo de negocios diferente al mío. Pero hay personas que experimentan que pueden ser una experencia impersonal”. El grupo que se forma en torno al personal trainer, agrega, estimula una mayor socialización. “Mi fuerte es preparar gente para recorrer sierras, cerros y montañas. Pero no todos los que vienen a entrenar conmigo les interesa eso. Muchos vienen porque quieren mejorar su condición física, y porque les encanta hacerlo al aire libre. ¿Por qué? Según lo que me dicen, porque ‘luego de estar todo el día encerrado frente a un monitor necesito aire y no hay nada que me renueve la energía como el aire libre’; y también porque socializan”. Diez hace hincapié en esto último: “No hay nada que te empuje más que el equipo”.

El valor de hacer ejercicios en grupo, de acuerdo al razonamiento de Diez, es uno de los factores que más contribuye a que uno supere la resistencia que el cerebro puede poner como barrera para ponerse la vestimenta deportiva adecuada y salir. En torno a un pasatiempo o pasión compartida es mucho más gratificante cumplir con una agenda. Más allá de los esfuerzos fisicos que tengan que hacerse en pos de bajar la panza o tonificar los músculos, los vínculos y contactos que puedan establecerse en dichas oportunidades, tienen el potencial de extenderse más allá de la sesión de entrenamiento, y reportar beneficios tangibles que exceden la pérdida de peso o el aumento de la capacidad pulmonar.

Hay que estar preparado, por supuesto. Y así como los escandinavos aprendieron qué tipo de ropa llevar cuando salen al frío, así también ahora sabemos qué las prendas pertinentes a vestir cuando la temperatura es de un dígito.

Indumentaria técnica

Lo principal, dice el personal trainer Gonzalo Diez, es ser consciente de que para entrenar, tanto en el frío como en el calor, hay “indumentaria técnica”. ¿Qué quiere decir? Que no hay ropa que sea all purpose, que sirva para todas las disciplinas deportivas. No es lo mismo vestirse de manera pertinente para musculación que para crossfit o el ciclismo, por poner algunos casos. “De esto ya hace años. Antes, era común ver a la gente entrenando con cualquier tipo de indumentaria. Es más: a menudo uno se decía a sí mismo, cuando alguna prenda ya empezaba a quedar en desuso: ‘Esta ropa la dejo para hacer ejercicio’, o ‘Estos championes se están poniendo viejos. Los dejo para salir a correr’”. Hoy, por supuesto, la situación es muy diferente. “Si vas a salir a correr, tal vez no tenés que tener el modelo de calzado deportivo más nuevo, pero sí el que mejor se adapta a tus condiciones y aptitudes”, explica. Lo mismo para la indumentaria: dependiendo del deporte que se haga, hay que asesorarse con expertos que indiquen qué tipo de conjunto será el mejor para enfrentar al frío.

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