En el marco del Feng Shui, algunos objetos cotidianos adquieren un valor simbólico ligado al bienestar del hogar. Entre las prácticas que esta tradición propone para favorecer el descanso nocturno aparece una recomendación sencilla: colocar un frasco con sal gruesa cerca de la cama.
La idea forma parte de un pequeño ritual orientado a “limpiar” el ambiente antes de dormir. Según esta filosofía de origen chino, la noche es un momento en el que el cuerpo y la mente se regeneran, por lo que conviene reducir estímulos y evitar elementos que alteren la armonía del dormitorio, como los dispositivos electrónicos demasiado cerca de la cama.
Dentro de esa lógica, la sal gruesa es considerada un elemento capaz de absorber tensiones o energías negativas acumuladas en el espacio donde se descansa. Quienes siguen esta práctica suelen colocar la sal en un recipiente de vidrio limpio y seco. El lugar recomendado es el lado izquierdo de la mesa de luz, un sector que, según el Feng Shui, se vincula con la energía receptiva.
La ubicación visible del frasco es importante dentro de este sistema de creencias. Por ese motivo, no se aconseja esconderlo dentro de cajones, ni colocarlo debajo de la cama, ya que se considera que la energía debe circular libremente por el ambiente.
Otro aspecto que suele mencionarse en esta práctica es la renovación periódica del contenido. La sal se reemplaza aproximadamente una vez por semana, como parte de un proceso simbólico de purificación del espacio. Este gesto suele recomendarse especialmente en habitaciones donde las personas sienten que descansan mal, se despiertan cansadas o atraviesan momentos de estrés o conflictos personales.
También se sugiere mantener despejada la zona debajo de la cama, ya que el almacenamiento de objetos en ese lugar se interpreta como un obstáculo para la circulación energética.
Más allá del frasco de sal, el Feng Shui promueve mantener el entorno lo más ordenado y liviano posible. Para ello, propone eliminar ciertos elementos que pueden generar sensación de estancamiento. Entre los principales se mencionan:
- Objetos rotos o deteriorados. Electrodomésticos que ya no funcionan, vajilla quebrada o adornos dañados suelen asociarse con energía estancada dentro del hogar.
- Ropa que ya no se usa. Guardar prendas durante años, especialmente aquellas ligadas a etapas pasadas de la vida, puede generar acumulación innecesaria y ocupar espacio físico y simbólico.
- Papeles y documentos acumulados. Revistas viejas, apuntes sin uso o papeles que nunca se revisan contribuyen al desorden visual y mental.
Según esta filosofía, liberar espacio en el dormitorio —y en la casa en general— ayuda a crear un ambiente más tranquilo, algo que, en última instancia, puede favorecer un descanso más reparador.
Con base en El Tiempo/GDA
-
Estudio advierte sobre las limitaciones de los relojes inteligentes para medir el sueño
Dejar un libro en la mesa de luz según Feng Shui: cómo influye en el descanso y la energía del dormitorio
Pantallas en la infancia: advierten más frustración, menor atención y problemas de sueño en niños pequeños