Estudio advierte sobre las limitaciones de los relojes inteligentes para medir el sueño

Aunque estos dispositivos detectan el sueño con buena sensibilidad, presentan limitaciones para identificar correctamente las distintas fases. Los especialistas recomiendan interpretar sus datos con cautela y no obsesionarse con las cifras que muestran.

Reloj inteligente. Foto: Pixabay

Un estudio realizado por la Unidad de Sueño del Servicio de Neurofisiología Clínica del Hospital Universitario Virgen Macarena señala que los relojes inteligentes presentan limitaciones importantes a la hora de estimar el sueño.

Los resultados se presentarán en la XXXIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño y apuntan a que los datos que ofrecen estos dispositivos deben interpretarse con cautela.

La investigación, desarrollada por profesionales del hospital sevillano, comparó la medición del sueño realizada con un smartwatch —en este caso, el Samsung Galaxy Watch 4— con los resultados obtenidos mediante polisomnografía, considerada el método de referencia para diagnosticar trastornos del sueño en las unidades especializadas.El estudio incluyó a 130 personas sanas, con una media de edad de 33 años; el 54,6% eran mujeres y el 45,4% hombres.

Según los resultados, el reloj inteligente mostró diferencias que se mantienen “dentro de límites clínicamente aceptados” al distinguir entre sueño y vigilia. El dispositivo detectó el sueño con una alta sensibilidad, aunque con una especificidad moderada.Sin embargo, las investigadoras señalaron que la identificación de las distintas fases del sueño es menos precisa. El reloj tiende a adelantar ligeramente la hora de inicio del sueño, el comienzo del sueño estable y el momento de finalización.Además, el dispositivo subestima el tiempo total de sueño y, especialmente, el tiempo en sueño profundo, con una diferencia superior a los 45 minutos.

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Foto: Unsplash.

En cambio, sobrestima levemente la eficiencia del sueño y el tiempo en fase REM. También registra más tiempo del real en estado de vigilia tras el inicio del sueño —los llamados despertares intrasueño— y calcula más tiempo de sueño ligero, con una diferencia que supera los 37 minutos.

Ante estos resultados, las investigadoras advierten sobre el riesgo de interpretar los datos de forma excesivamente literal. “No podemos obsesionarnos con los datos que nos aportan”, señalaron.

La doctora Alba Salazar, neurofisióloga del Hospital Universitario Virgen Macarena, explicó que actualmente muchas personas otorgan gran credibilidad a la información que muestran estos dispositivos, pese a que todavía presentan limitaciones. En ese sentido, consideró importante explicar cómo funcionan y cuáles son sus márgenes de error para evitar preocupaciones innecesarias a partir de los datos que aparecen cada mañana en la pantalla del reloj.

Según la especialista, los relojes inteligentes pueden resultar útiles para observar tendencias y comparar distintas noches o periodos de tiempo, lo que permite tener una visión general —aunque limitada— de los hábitos de sueño de una persona. También reconoció que los modelos más recientes ofrecen estimaciones más ajustadas, aunque todavía están lejos de la precisión que proporciona la polisomnografía.

Finalmente, Salazar subrayó que más allá de los números que registran los dispositivos, lo fundamental es la sensación de descanso. Recordó además la importancia de cuidar el sueño, considerado uno de los pilares básicos de la salud. Entre las recomendaciones de higiene del sueño mencionó mantener horarios regulares, evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse, realizar alguna rutina relajante previa, limitar las siestas largas y reducir el consumo de sustancias estimulantes al final del día.

En base a El Tiempo/GDA

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