Más allá de la alimentación excesiva o la falta de actividad física, especialistas advierten que determinados hábitos cotidianos influyen directamente en el metabolismo, la regulación del apetito y la manera en que el organismo almacena energía.
Las autoridades sanitarias coinciden en que el sobrepeso y la obesidad representan un desafío creciente para la salud pública. Si bien la dieta y el sedentarismo son factores centrales, existen conductas diarias que pueden favorecer el aumento de peso de forma progresiva y muchas veces inadvertida.
1. Dormir menos de siete horas altera las hormonas del apetito
El descanso insuficiente afecta el equilibrio hormonal. Dormir menos de siete horas incrementa la grelina, hormona vinculada al hambre, y reduce la leptina, responsable de la sensación de saciedad. Este desajuste puede provocar al día siguiente un mayor apetito y preferencia por alimentos calóricos.
2. Comer rápido y con distracciones
El organismo necesita alrededor de 20 minutos para activar la sensación de saciedad. Cuando se come en menos tiempo, aumenta la probabilidad de ingerir más cantidad de la necesaria. Además, comer mientras se mira televisión o se utiliza el celular dificulta registrar las señales de hambre y plenitud.
La Organización Mundial de la Salud recomienda practicar la alimentación consciente, que implica masticar lentamente, prestar atención a cada bocado y reconocer las respuestas corporales, una estrategia eficaz para regular la ingesta sin restricciones extremas.
3. Saltarse comidas para reducir calorías
Permanecer muchas horas sin comer puede hacer que el metabolismo reduzca su ritmo para conservar energía. Al retomar la alimentación, el hambre intensa suele llevar a consumir porciones más grandes o alimentos con alto contenido calórico, lo que termina siendo contraproducente.
4. Abusar de bebidas “light” o “cero”
Aunque no aportan calorías, el consumo excesivo de bebidas light con edulcorantes artificiales podría alterar la microbiota intestinal y favorecer la resistencia a la insulina, una condición asociada al aumento de peso. También se ha observado que el sabor dulce sin aporte energético puede modificar la respuesta cerebral a los antojos.
La Food Standards Agency recomienda moderar estos productos y priorizar el agua natural, ya que una hidratación adecuada es clave para el correcto funcionamiento metabólico.
5. Mantener una vida sedentaria
El sedentarismo reduce el gasto calórico diario. Permanecer muchas horas sentado, ya sea en el trabajo o en el hogar, limita el uso de energía por parte del cuerpo. Sin ejercicio regular, el excedente calórico tiene mayor probabilidad de almacenarse en forma de grasa corporal.
Identificar estos hábitos que favorecen el aumento de peso permite realizar ajustes graduales en la rutina diaria, contribuyendo a un mejor equilibrio energético entre lo que se consume y lo que se gasta.