Cuántas horas conviene dormir después de los 60 años y por qué el descanso sigue siendo clave para la salud

Aunque el sueño cambia con la edad, los especialistas recomiendan dormir entre siete y ocho horas por noche. Un descanso reparador favorece la memoria, el cerebro y el bienestar general.

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Mujer adulta con insomnio no puede dormir por la noche.
Foto: Freepik.

Dormir bien sigue siendo uno de los pilares de una buena salud, especialmente después de los 60 años.

Aunque muchas personas creen que con el paso del tiempo el organismo necesita menos horas de sueño, los especialistas aseguran que el descanso continúa siendo fundamental para proteger la memoria, favorecer el funcionamiento del cerebro y mantener una buena calidad de vida.

Según MedlinePlus, el sueño cambia de forma natural con el envejecimiento. En esta etapa es frecuente que el descanso sea más ligero, que aumenten los despertares nocturnos y que las personas tiendan a levantarse más temprano.

Sin embargo, estos cambios no significan que el cuerpo necesite dormir menos. La recomendación para la mayoría de los adultos, incluidos quienes tienen más de 60 años, sigue siendo descansar entre siete y ocho horas cada noche. Además de la cantidad, los expertos destacan la importancia de que el sueño sea continuo y reparador.

Con el paso de los años también disminuye el tiempo que se pasa en las fases de sueño profundo, lo que puede hacer que el descanso resulte menos reparador. Aun así, mantener un buen descanso continúa siendo esencial para la salud física y mental.

Los especialistas aconsejan consultar con un profesional si las dificultades para dormir son frecuentes, si existe somnolencia durante el día o si los despertares nocturnos se vuelven constantes, ya que podrían requerir una evaluación médica.

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Hay algunas infusiones que pueden ayudarte si tenés dificultades para dormir.
Foto: Freepik.

Para favorecer un sueño de mejor calidad, recomiendan mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana; evitar la cafeína, el alcohol y las comidas abundantes antes de dormir; reducir el uso de celulares, tabletas y otros dispositivos electrónicos durante las horas previas al descanso; realizar actividad física de manera habitual, preferentemente durante el día, y procurar que el dormitorio sea un ambiente silencioso, oscuro y con una temperatura confortable.

Los especialistas recuerdan que cuidar el sueño no solo ayuda a recuperar energía, sino que también contribuye al buen funcionamiento del organismo, favorece la memoria, el aprendizaje y la concentración, y ayuda a preservar la calidad de vida con el paso de los años.

En base a El Tiempo/GDA

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