Santiago de Arteaga

Santiago de Arteaga

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Honrados traidores

El que no es capaz de traicionar a nadie ya no es libre, precisamente porque no tiene ninguna clase de relación frente a la cual esté en juego su existencia.

Santurrones por necesidad

Hay que sospechar de toda persona que se jacte de ser buena.

Textos de nadie

¿Qué sucede cuando se le pide a la máquina que escriba por uno? Quizá la cuestión sea, más allá de todo dramatismo, que uno ya no está en lo que profiere.

Pensar, todavía

Acostumbramos a decir que las cosas no sirven para nada si no contribuyen directamente a un objetivo o no se insertan en una dinámica práctica deseada.

La educación y el olvido

El mundo de la vida no se puede reducir al mundo del trabajo. En ese sentido, la educación no puede subordinarse al mercado laboral.

Buen morir y morir libre

No toda expansión jurídica es un progreso humano ni mucho menos una consolidación de la libertad.

El pensar de los tibios

La democracia es, en el fondo, “el ejercicio político y social de la modestia”, y no tiene sentido si no hay ciudadanos dispuestos a reconocer que no lo saben todo.

No angustiarse, ser como la gente

La angustia aparece cuando aparece lo más propio, aunque uno no sepa qué hacer con eso.

No se piensa sin prejuicios

La demonización del prejuicio va junto con esa idea tan aséptica y pseudohumanista de que no juzgamos porque juzgar es malo. “¿Y quién soy yo para juzgar?”.

¿Pueblo o gentío?

Donde no hay individuos, no hay comunidades. Hay pueblo como masa amorfa, como gentío, pueblo como ausencia de individualidad con juicio autónomo.