Santiago de Arteaga
Más de este autor
El pensar de los tibios
La democracia es, en el fondo, “el ejercicio político y social de la modestia”, y no tiene sentido si no hay ciudadanos dispuestos a reconocer que no lo saben todo.
No angustiarse, ser como la gente
La angustia aparece cuando aparece lo más propio, aunque uno no sepa qué hacer con eso.
No se piensa sin prejuicios
La demonización del prejuicio va junto con esa idea tan aséptica y pseudohumanista de que no juzgamos porque juzgar es malo. “¿Y quién soy yo para juzgar?”.
¿Pueblo o gentío?
Donde no hay individuos, no hay comunidades. Hay pueblo como masa amorfa, como gentío, pueblo como ausencia de individualidad con juicio autónomo.