Un pescador que realizaba sus labores habituales de captura cerca de la isla de Puerto Princesa, en la provincia de Palawan, Filipinas, vivió un desesperante episodio cuando un pulpo de gran tamaño se adhirió fuertemente a su cabeza.
El incidente ocurrió el 10 de julio mientras la víctima, Jesser Cervantes, operaba en su embarcación. El animal logró envolver sus tentáculos alrededor de la zona facial del hombre, cubriéndole la boca y dificultando su respiración hasta que logró defenderse.
La lucha contra el pulpo común en altamar
Las imágenes del hecho se viralizaron en redes sociales durante esta semana, mostrando el momento exacto en que la víctima intentaba despejar sus vías respiratorias mientras permanecía en su pequeña barca. Ante la imposibilidad de despegar los tentáculos con las manos, el trabajador tomó un trozo de bambú que tenía a bordo y comenzó a golpear el cuerpo de la criatura. Tras varios impactos coordinados, la criatura cedió su agarre y terminó siendo devuelta al océano sin sufrir daños mayores.
Vea el video viral:
"El pulpo que atrapé era muy difícil de manipular. Casi me rasga la cara", declaró el profesional tras recuperarse de las lesiones superficiales. Según explicó el propio pescador en Filipinas, el contacto estrecho con estos especímenes es frecuente en sus jornadas de trabajo, pero la fuerza de las ventosas genera una succión extrema que impide un retiro rápido en situaciones de emergencia.
Riesgos y antecedentes de encuentros marinos
Especialistas de la organización National Geographic señalan que los ejemplares de pulpo común pueden alcanzar una longitud total de 1,3 metros y pesar entre 3 y 10 kilos. Si bien la especie posee sustancias tóxicas en su saliva, su mordedura no resulta mortal para los seres humanos, aunque la fuerza física y el bloqueo mecánico representan el verdadero peligro en altamar. Cervantes, quien suele compartir grabaciones en su cuenta de TikTok, confirmó que las maniobras de liberación requieren mantener la calma para evitar asfixias.
Este tipo de incidentes cuenta con antecedentes documentados en otras regiones del mundo. El año pasado, en la región de Krai de Primorsky, Rusia, un submarinista sufrió una situación similar cuando un molusco se pegó a su torso tras lanzar una densa nube de tinta. El sujeto debió ascender a la superficie para liberarse con ayuda externa minutos después del impacto.
Con información de O Globo/GDA
Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.