No hubo miradas ni gestos; mucho menos palabras. Recién pasadas las ocho de la noche —exactamente a las 20:02—, un conjunto de desconocidos se unió en un aplauso colectivo para despedir al sol. Esta costumbre, tan propia de los uruguayos, se vuelve súper recurrente en verano y adquiere un valor especial en uno de los mejores puntos para ver el atardecer en Montevideo: el Paseo Verde.
Ubicado sobre la rambla Presidente Wilson a la altura del parque Rodó, el sitio —antes conocido como ‘Paseo de los Pescadores’— se reacondicionó a fines de 2024 gracias a un acuerdo entre la Intendencia de Montevideo y la embajada de los Estados Unidos. Pronto se convirtió en un favorito de locales y visitantes para caminar, compartir un mate o apreciar el paisaje.
Desde el balcón urbano, la vista del Río de la Plata aporta calma y aleja el ruido inquieto de la ciudad. En días de poco viento, el cuadro se completa con personas que pasean en stand up paddle o en kayak. A su vez, los canteros con especies vegetales y las rocas que adornan la orilla embellecen el espacio y facilitan aún más la conexión con la naturaleza.
El Paseo Verde también cuenta con oferta gastronómica. Están los restaurantes Noa Noa y Puesta de Sol, además de la Cantina Club de Pesca El Morrito y los clubes de pesca Atlanta, Armonía y Ramírez. Los platos del mar son el gran protagonista y también hay minutas, ensaladas, pastas, parrilla y tragos, entre otras opciones.
Este verano, recorrer el Paseo Verde es una gran oportunidad para disfrutar al aire libre solos, con amigos o familiares, y redescubrir Montevideo desde una nueva perspectiva. La mejor hora para estar ahí es, ciertamente, al atardecer, pero se recomienda llegar con tiempo —sobre todo los fines de semana— con el fin de asegurar un lugar privilegiado para observar el espectáculo.
¿Por qué aplaudimos al atardecer?
Para muchos uruguayos, aplaudir el atardecer es una costumbre arraigada, casi un ritual cotidiano que, en verano, también suele contagiar a los turistas. Pero ¿de dónde surge esta práctica tan singular? Una de las explicaciones más conocidas fue difundida por Carlos Páez, uno de los sobrevivientes de la tragedia de los Andes, el accidente aéreo ocurrido en 1972, cuando un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya se estrelló con 45 personas a bordo. Solo 16 lograron sobrevivir tras pasar 72 días aislados en la cordillera, sin recursos.
“¿Por qué se aplaude la puesta del sol?”, se preguntó Páez en un texto escrito tiempo atrás, en el que aseguró que Uruguay es “la única parte del mundo donde se cumple este ritual”. Según su relato, el origen del aplauso se remonta al 22 de diciembre de 1972, día en que los sobrevivientes ofrecieron su conferencia de prensa tras ser rescatados.
De acuerdo con esa teoría, mientras la noticia recorría el país, quienes estaban en la playa comenzaron a aplaudir la puesta del sol en homenaje a quienes habían quedado en la montaña y como forma de agradecimiento por la fortaleza de los que lograron salir con vida. “Se aplaude como agradecimiento por un día más”, concluye el texto. Si bien algunos pusieron en duda esta versión, la explicación continúa siendo una de las más difundidas para intentar entender por qué, en Uruguay, el sol que se va suele despedirse con aplausos.