DIBUJO
El Club del Dibujo retoma actividades e invita a visitar lugares poco conocidos del departamento; la cita es mensual
Papel y lápiz. Esos son los únicos elementos que se precisan para conocer “lugares con mitología” del departamento de Maldonado. Es la invitación del renacido Club del Dibujo (un grupo que había funcionado en 2014), a cargo de la artista y concejala Pepi Gonçalvez.
Ahora, el club se reunirá de forma mensual en distintos puntos del territorio y pueden acercarse todos los interesados en esta expresión artística y conocer lugares emblemáticos del departamento.
El próximo encuentro será el 21 de noviembre en un lugar bastante desconocido para el público general en Punta del Este: el jardín japonés del Parque Hotel Jean Clevers, ubicado en el barrio Lido.

“Estuvo a la vista del público en los años 50 y 60; inclusive se pagaba una pequeña entrada que era a beneficio de (la asociación) Procardias. Era el jardín de la casa del escritor y empresario belga Ernesto Lewy, cuyo seudónimo era Jean Clevers. El espacio de agua, el puentecito y la casa de té se ha mantenido”, contó Gonçalvez al diario El País.
El jardín tiene varias especies forestales como alcanfores, araucarias, cedros azules, ceibos, cipreses calvos, cipreses dorados, magnolias, palmeras, palos borrachos, pinos marítimos, robles y el característico árbol japonés del cerezo (ahora en flor). “La idea es dibujar debajo de esos árboles”, señaló la artista.

La reunión se organizará por turnos, con distanciamiento y medidas de protección.
El Club del Dibujo de Maldonado se reunió por primera vez en octubre en el jardín y parque de esculturas de Casa Colonial, ubicada en la calle Treinta y Tres casi Dodera (ciudad de Maldonado), una edificación del año 1874 que perteneció a Enrique Burnett (sobreviviente del naufragio de la fragata inglesa Bombay ocurrido frente a Punta Carretas y más tarde vice-cónsul británico en Maldonado) y donde funcionó el Museo de Arte Americano del departamento impulsado por el artista Jorge Páez Vilaró.

“Tenemos una gran cantidad de lugares que son privados para ir y les vamos a pedir a los dueños la autorización. Estamos en tratativas con una casa muy emblemática que queda por fuera del circuito; está a unos kilómetros hacia San Carlos”, adelantó Pepi Gonçalvez.
Participaron de la actividad de octubre los niños del taller de Julia Rodríguez, los alumnos de la Casa de la Cultura de San Carlos (cuyo profesor es Gabriel Lema y fue la primera vez que los vio presencialmente desde el inicio de la pandemia) y los miembros del taller Usina Creativa La Nave, vinculados a la carrera de paisajismo. También participaron los Croquiseros Urbanos, un grupo de arquitectos que organizan salidas para dibujar edificios emblemáticos de las ciudades.
“Vino el dibujante joven más importante que hay en Maldonado que es Pablo Praino y el cineasta y pintor Federico Borgia. Vinieron varios artistas de chapa”, dijo la responsable con entusiasmo.
Desde el Club del Dibujo se muestra esta disciplina como una forma de expresión por la cual la persona puede desinhibirse y ganar seguridad, dado que supera el temor a expresarse, la timidez y el desaliento provocado por juicios externos. El dibujo, además, ayuda a desarrollar una actitud responsable e independiente hacia la vocación y asume el riesgo de mostrar una producción propia al tiempo que asume y alienta la investigación y experimentación gráfica en todas sus facetas.
Al dibujar, la persona potencia su sentido crítico, aprende a analizar y criticar su propio trabajo y sus resultados y transfiere ese conocimiento a los demás. Rechaza, además, el concepto corriente de “gusto” y la oposición “buen gusto – mal gusto” y somete a crítica la presunta universalidad de los valores estéticos.
El dibujo libera de las convenciones y los prejuicios gráficos y supere el tabú sobre la “copia”, valora el error como un hecho positivo e indispensable en el aprendizaje.