La historia oficial de Apple siempre evoca el garaje y la genialidad de Steve Jobs y su compañero, Steve Wozniak. Sin embargo, en la foto fundacional del 1 de abril de 1976, había un tercer hombre. Ronald Wayne, un ingeniero que entonces tenía 42 años, fue el "adulto responsable" necesario para que la empresa diera sus primeros pasos. Hoy, mientras Apple roza un valor de mercado de 3,7 billones de dólares, la vida de Wayne transcurre en el anonimato de un pequeño pueblo, lejos de los flashes y los millones.
Quién era el tercer socio de Steve Jobs
Ronald Wayne trabajaba en Atari junto a un joven y ambicioso Steve Jobs, quien lo veía como un mentor y un diplomático capaz de resolver conflictos. De hecho, Wayne fue integrado a la sociedad de Apple con un 10% de las acciones específicamente para desempatar las constantes discusiones creativas entre "los dos Steves".
Fue Wayne quien redactó el acuerdo de asociación original y quien diseñó el primer logotipo de Apple: una ilustración a tinta de Isaac Newton sentado bajo un manzano. Mientras Wozniak aportaba el hardware y Jobs el marketing, Wayne aportaba la estructura legal y técnica que una empresa naciente requería.
Vender su parte de la firma por US$ 771: el contrato que hoy valdría billones
Apenas 12 días después de la fundación Apple había cerrado un trato para vender 50 computadoras al Byte Shop, pero para cumplir el pedido debían pedir un préstamo de US$ 15.000.
Wayne, que ya había sufrido un fracaso empresarial previo con máquinas tragamonedas, temía que si el negocio fallaba, los acreedores fueran tras sus bienes personales (él era el único de los tres socios que tenía una casa y ahorros). Ante la incertidumbre, decidió renunciar y vendió su participación del 10% por apenas 771 dólares. Si hubiera conservado esas acciones, hoy su fortuna superaría los 370.000 millones de dólares, convirtiéndolo en una de las personas más ricas del mundo.
El segundo error histórico: la subasta del contrato original
La mala racha de Wayne con Apple tuvo un segundo capítulo años después. En 1994, el ingeniero conservaba todavía el contrato original de fundación de Apple, firmado por él, Jobs y Wozniak en 1976. Considerándolo un simple papel viejo, lo vendió a un coleccionista por US$ 500.
En 2011, ese mismo documento fue subastado en la prestigiosa casa Sotheby's por 1,59 millones de dólares. "Es la única cosa de la que realmente me arrepiento", admitió Wayne en una entrevista posterior, refiriéndose no a las acciones, sino a haberse desprendido de aquel pedazo de historia por una cifra tan pequeña.
Una vida sin iPhone: cómo vive hoy el fundador a los 91 años
A sus 91 años, Ronald Wayne vive una vida modesta en Pahrump, Nevada. Se dedica a coleccionar sellos y monedas raras, y mantiene un sitio web donde vende copias autografiadas del logo original que él mismo dibujó.
Lo más curioso es que, a pesar de haber cofundado la empresa tecnológica más influyente del mundo, Wayne no posee ningún producto de Apple; nunca ha tenido un iPhone ni una Mac. A pesar de los billones perdidos, asegura no sentir amargura. "Si me hubiera quedado, probablemente habría terminado siendo el hombre más rico del cementerio", afirma, priorizando la paz mental que encontró lejos del "torbellino" que significaba trabajar con Steve Jobs.