Estados Unidos (EE.UU.) avanza con un nuevo proyecto de tren de alta velocidad que conectará Los Ángeles con Las Vegas en dos horas, con formaciones capaces de llegar a 320 km/h. Es una iniciativa encabezada por la empresa Brightline West y apoyada por agencias públicas.
Este tren viajaría por la Interestatal I-15 y apunta a reducir el tiempo de viaje a unas dos horas, con el objetivo de aliviar la congestión vial y bajar emisiones de carbono al ser un servicio eléctrico.
El plan se presenta como una alternativa concreta al recorrido por carretera entre California y Nevada. Al día de hoy, ese trayecto puede estirarse a cinco o seis horas en auto en días de tránsito denso. De este modo, con el viaje en tren bala de dos horas, la empresa Brightline West sostiene que el servicio será “twice as fast as the normal drive time” (el doble de rápido que un viaje en auto normal), al operar a velocidades de hasta 320 km/h.
El tramo proyectado tendrá una extensión de unos 350 kilómetros de vía y se apoyará mayormente en el cantero central de la Interestatal I-15. Ya están disponibles los recorridos y paradas del viaje que hará el Brightline West.
El tramo de Brightline West y la reducción de tiempos de viaje
La lógica de Brightline West es intervenir en un mercado específico: trayectos “too short to fly and too far to drive” (demasiado cortos para volar y demasiado largos para manejar). Con esto buscan captar pasajeros que hoy alternan entre el auto y los vuelos de corta distancia, con un servicio regular de tren bala que promete optimizar el tiempo frente a embotellamientos y picos de tránsito, como ocurre de momento.
El sistema de operación del tren bala será eléctrico y de cero emisiones, con infraestructura nueva pensada para altas velocidades. Esto representará un salto en la oferta ferroviaria de pasajeros en el país, con el foco puesto en el tramo Las Vegas-Sur de California., según indica el comunicado oficial del departamento de transporte de Nevada.
La inversión y el impacto ambiental del nuevo tren eléctrico
La obra implica una inversión de US$ 12.000 millones y de un esquema de financiamiento que combina fuentes públicas y privadas. En tanto lo ambiental, el objetivo del tren eléctrico de alta velocidad es que pueda sacar autos de la ruta y reducir parte de las emisiones asociadas al tránsito entre ambos estados.
A pesar que los plazos de operación siguen sin estar claros, la planificación comunicada ubica el inicio del servicio hacia finales de 2029.