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Una origamista pliega mil grullas conteniendo deseos de todas partes del mundo

La artista argentina Paula Pietranera recibe deseos de todo el mundo que una leyenda japonesa dice que se cumplirán si logra doblar mil grullas. Se trata de una técnica del origami llamada renzuru.  

Mil grullas
Los deseos son muy variados y van de los muy generales a los más personales.

Según una antigua leyenda japonesa, quien doble mil grullas de papel podrá pedir un deseo y le será concedido. La reconocida artista argentina del origami, Paula Pietranera, recurrió a esta historia para mantener el contacto con la gente y seguir haciendo su arte cuando la pandemia de la COVID-19 la obligó a cancelar exposiciones.

Para ello apeló a la técnica del renzuru, que se basa en plegar varias grullas a partir de un solo papel disponiéndolas sobre una grilla o un círculo. “Se empieza con un papel grande y se van haciendo cortes. Cada grulla tiene su cuadradito de papel y todos los cuadraditos están unidos unos con otros por un milímetro de papel que queda sin cortar”, explicó desde San Francisco (Estados Unidos), donde vive desde hace cinco años.

“Esta técnica para mí tiene un simbolismo muy lindo que es la idea de la conexión entre todas las unidades, todos los seres. Cada individuo es uno, pero a su vez es parte de un todo”, agregó sobre la técnica en la que se especializó con el maestro del origami Tomita Mizuho, al que conoció durante los seis meses que vivió junto a su marido en Japón, en 2015.

A Paula se le ocurrió pedirle a la gente que enviara sus deseos y ella se encargaría de colocar uno por grulla hasta llegar a mil. Comenzó en mayo y lleva recibidos 650 deseos y plegadas 600 grullas, lo cual ocupa una tira de 15 metros de largo. “Una vez terminada va a medir unos 30 metros, con todas las grullas chiquititas conectadas”, contó.

El resultado se va a convertir en una obra de arte, una especie de cuadro de un 1,20 metros por 1,20 metros con el que pretende recorrer el mundo. “Mi idea es que esta obra, que tiene tanta fuerza de todos esos deseos, pueda circular por distintos lugares y mostrarla para que más gente, al verla, pueda conectar con sus propios deseos y sus propias vivencias durante estos tiempos”, señaló.

Mil grullas
Las mil grullas se convertirán en una obra de arte con la que la artista piensa recorrer el mundo.

Desde la vuelta de los abrazos hasta la paz mundial

La mayoría de los deseos que recibo están relacionados con la situación que estamos viviendo, desean que se descubra la vacuna contra el coronavirus o que termine la pandemia. Y hay muchos muy altruistas o muy dedicados a la humanidad, en los que piden que se salga de esto fortalecidos o que nos ayude a tener otros valores sobre la vida”, relató Paula Pietranera sobre los mensajes que viene recibiendo de todas partes del mundo y en todos los idiomas (español, inglés, italiano, ruso, húngaro). Agregó que la lista incluye pedidos por la paz mundial, la felicidad, el reencuentro con seres queridos y la vuelta de los abrazos. Los hay más personales, como pedir por la salud de algún familiar, o generales, pensando en la situación económica o social de un país. “Piden por situaciones de justicia social o económicas de países específicos que están teniendo muchas dificultades con todo lo que está pasando. Escriben por un país más justo o con menos corrupción o por sus sociedades”, agregó la artista.

Mil grullas
Hasta el momento, la tira mide 15 metros; Paula anuncia que seguramente llegue a los 30 metros.

Mil deseos.

Paula realizó la convocatoria por sus redes sociales (Facebook e Instagram). “Cada deseo lo anoto en una lista y lo escribo sobre el cuadradito de cada grulla, o sea que cada grulla tiene un deseo”, contó la artista quien, además, se ocupa de responder cada uno de los mensajes y asignarle un número. “Los deseos son anónimos, nunca publico quién pidió qué. A veces destaco algún deseo que me parece lindo o motivador, pero siempre de forma anónima”, aclaró.

Cada mañana, cuando se levanta, chequea sus redes y se encuentra con mensajes de todas partes del mundo y en distintos idiomas (ver recuadro), lo cual la tiene muy emocionada. Además, algunos días de la semana realiza vivos en Instagram en los que aparece doblando las grullas.

Paula ya había hecho obras similares con cientos de grullas, unidas por las alas, los picos o las colas. En 2016, por ejemplo, lideró en el Centro Zen de San Francisco, del que forma parte, una iniciativa en la que convocó a la comunidad de sus tres templos para doblar mil grullas.

El objetivo era recordar la explosión de la bomba de Hiroshima, algo que se hace habitualmente vinculado a la historia de Sadako Sasaki, una niña japonesa que quería curarse de su enfermedad producida por la radiación de la bomba atómica. Una amiga le sugirió seguir la leyenda de las mil grullas y ella decidió no solo pedir por su sanación, sino también por la paz mundial. En el Centro plegaron las mil grullas y Paula armó una instalación para la ceremonia recordatoria.

Algo similar a lo que está haciendo ahora, pero los pedidos obviamente pasan por lo que la pandemia está causando a nivel mundial y cómo eso repercute en la vida de cada persona. “Me emociona mucho que mucha gente me escribió cosas muy personales, gente que no conozco, cosas muy profundas. Y no piden deseos al azar, es algo muy sentido, algo que realmente desean de corazón, para ellos o para alguien más”, destacó la artista en plena cuenta regresiva hacia las mil grullas.

Mil grullas
La convocatoria la hizo a través de sus redes sociales (Instagram, Facebook) y responde a todos.

Pasó seis meses en Japón y hoy vive en un Centro Zen

Paula Pietranera se formó como arquitecta en Buenos Aires, especializándose en la restauración de edificios históricos. Comenzó con el origami mientras estudiaba arquitectura y luego sumó el sumi-e, que es una técnica de pintura con tinta japonesa. En 2012 abrió un local de ventas en el que aplicaba el origami a objetos de uso cotidiano.
En 2015 se fue por seis meses a Japón con su esposo y allí profundizó en todo lo que es la cultura y el arte de ese país. Conoció al maestro de origami Tomita Mizuho, especialista en la técnica renzuru (plegar grullas). El siguiente destino fue San Francisco (Estados Unidos), a donde se trasladaron para pasar un año en el Centro Zen, el más grande que existe fuera de Japón. Pasaron tres meses en Tassajara, la sede más aislada y monástica del Centro, y luego volvieron a San Francisco, donde están instalados en la sede de esa ciudad. “Es una sede en la que viven aproximadamente 50 personas. Hay una práctica formal de meditaciones, ceremonias, clases y demás, pero es un centro completamente permeable a la vida de la ciudad”, contó la artista. Desde hace tres años se dedica a la técnica del renzuru como medio de expresión artística.

Mil grullas
Desde hace cinco años está radicada en la ciudad de San Francisco junto a su esposo.

Hay una obra con técnica similar en Uruguay

En el Museo del Origami de Colonia del Sacramento está la Esfera de la Paz de Linda Mihara. Utiliza la técnica senbazuru, que consiste en cortar los cuadrados formando diseños.

Mil grullas
La "Esfera de la Paz", hecha con la técnica senbazuru, está en el Museo del Origami de Colonia.
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