SALUD

¿El niño demora en hablar?: alerta porque puede ser Trastorno Específico del Lenguaje

Afecta entre un 2% y un 7% de la población y se mantiene durante toda la vida. El tratamiento es un "traje a medida" en el que se brindan herramientas para poder tener una vida lo más normal posible. 

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Hay que estar atentos desde los primeros años de vida y si el niño no habla, acudir al pediatra.

"En mi familia Joaquín no habló hasta los 5 años”, le dice una madre a otra y la deja tranquila ante las dudas de por qué su hijo no ha empezado a pronunciar sus primeras palabras. Quizás postergue la consulta al pediatra y pierda un tiempo valioso para confirmar o descartar que el pequeño padece Trastorno Específico del Lenguaje (TEL).

También conocido como Trastorno de Desarrollo del Lenguaje, este trastorno “afecta a uno o a varios de los niveles del lenguaje en cuanto al componente comprensivo expresivo e impide el curso normal o típico del desarrollo lingüístico de un niño. Es algo que va a mantener durante toda su vida”, explicó Waleska Álvarez, licenciada en Fonoaudiología y magíster en Trastornos del Lenguaje y del Habla.

Según estudios internacionales, lo presenta entre un 2% y un 7% de la población, “lo que significa que en un salón de clase habría por lo menos uno o dos niños con TEL y en muchos casos no lo sabemos”, advirtió la especialista en diálogo con El País.

Es importante destacar que no afecta el nivel intelectual del niño, ni este trastorno está relacionado con una pérdida auditiva o con dificultades a niveles de otras habilidades del desarrollo como puede ser el aspecto motor.

El problema es que recién se puede empezar a detectar cuando el pequeño debería estar diciendo sus primeras palabras, alrededor del año o año y medio de vida.

“Lo que se observa es que empieza a haber un pequeño enlentecimiento en esas etapas del desarrollo que comienzan a llamar la atención y que hacen que las familias consulten al pediatra”, detalló Álvarez.

Eso lleva a que alrededor de los 2 años y medio o 3 años se empiece a realizar una serie de evaluaciones para llegar a un diagnóstico definitivo, que generalmente se concreta a los 5 años de edad.

“Si bien es cierto que el TEL afecta al lenguaje como área predominante, se acepta que pueda haber coexistencia, no causalidad, con algún otro tipo de dificultad, que podría ser a nivel atencional o de motricidad fina”, aclaró la especialista a El País.

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Señales de atención y cómo ayudar a los niños

Hay señales de alarma a las que se puede estar atentos:

* Si a los 18 meses el niño no dice sus primeras palabras.
* Si a los 2 años no combina dos palabras y no sigue instrucciones sencillas.
* Si a los 3 años las personas fuera de su ámbito familiar no pueden entender la mitad de las palabras que dice.

A medida que crecen las dificultades comienzan a ser menos visibles.

¿Cómo podemos ayudarlos? Hablándoles lento, con oraciones simples, colocándonos a su altura y mirándolos a los ojos. Hay que procurar que no haya mucho ruido. Si no entienden, intentar con otras palabras y usar gestos o imágenes. Darles tiempo para contestar, no interrumpirlos. Invitarlos a jugar y ayudarlos con las reglas del juego las primeras veces. Ante cualquier duda consultar al pediatra.

Traje a medida.

“El tratamiento es como un traje a medida”, definió Álvarez. Y siguió: “Hay que poder identificar cuáles son las fortalezas del lenguaje que tiene ese niño y cuáles son las debilidades para, en función de eso y de las características de su familia, del lugar en el que vive y de la escuela a la que va, poder ver cómo ir estimulando los distintos niveles del lenguaje para que pueda alcanzar un nivel de funcionamiento que le permita insertarse en los diferentes espacios”, señaló.

El profesional de base que trata este trastorno es el fonoaudiólogo, pero muchos niños requieren también de atención psicomotriz, sobre todo en la etapa preescolar.

Muchas veces el fonoaudiólogo y el psicomotricista trabajan juntos. El primero trata la parte oral; mientras que el segundo interviene para todo lo que tiene que ver con el juego y el movimiento.

Cuando el niño ingresa a Educación Primaria también es importante el tratamiento con psicopedagogos para realizar el acompañamiento académico. Y muchos de los afectados, cuando empiezan a ser conscientes de sus dificultades, requieren además de un apoyo psicológico. No todos lo necesitan, pero es deseable que lo tengan en algún momento.

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Álvarez explicó que el tratamiento apunta fundamentalmente a desarrollar la competencia comunicativa pensando en que ese niño luego se va a convertir en un adulto. “Es decir que tiene que ser capaz de comunicarse en diferentes ambientes, con diferentes interlocutores, y tiene que ser capaz de aprender con el lenguaje que desarrolle”, apuntó.

De esta manera puede concurrir a una escuela regular e incluso terminar cursando estudios universitarios. Como todo el proceso de escolarización es en base al lenguaje, así como lo es luego el acceso a una entrevista de trabajo, lo que se busca es potenciar o estimular otras habilidades de la persona dado que el TEL la va a acompañar toda su vida.

“El tratamiento tiene un inicio, pero no sabemos cuándo va a ser el final”, advirtió la fonoaudióloga. Ese final va a estar dado en base al logro de los objetivos y las necesidades que vayan surgiendo en el paciente. Por eso se trata de hablar de “altas relativas”, en las que la persona va compensando sus habilidades del lenguaje de acuerdo al nivel de exigencia que tiene en ese momento.

“Eso no significa que esté la puerta cerrada a retomar el tratamiento en la medida que quizás esas exigencias del lenguaje puedan aumentar, por ejemplo cuando pasa al liceo o a la educación terciaria. Pueden plantearse objetivos puntuales a trabajar, que le permitan sentir más confianza en función del desarrollo de sus habilidades”, acotó Álvarez.

La profesional, quien se desempeña como docente del Departamento de Neurociencia y Aprendizaje de la Universidad Católica, indicó que no hay estudios de prevalencia de TEL en Uruguay, pero que se estaría en las cifras internacionales. El problema es que no es tan visible como, por ejemplo, el autismo (que afecta al 1%), lo que complica la derivación oportuna para una evaluación.

“Es un tiempo precioso que se pierde para poder empezar a intervenir y trabajar tempranamente con ese niño”, remarcó.

Asociación para apoyar e informar a los padres

En 2017 Natalia Neves buscaba información sobre TEL dado que su hijo Felipe, hoy de 9 años, había sido diagnosticado con este trastorno. Al encontrarse que casi no había datos al respecto decidió crear una página de Facebook para ayudar a padres que estaban pasando por lo mismo que ella. La respuesta fue tan grande que junto a otras familias decidieron crear la Asociación de Apoyo a las Personas con Trastorno Específico del Lenguaje de Uruguay (APTELU), que Natalia preside.

Este año celebran el Día Internacional del TEL (30 de septiembre) pintando un mural en el Club Uruguayo de Tiro (el domingo pasado), dando charlas a docentes y familias vía Zoom y con una actividad familiar en el Parque de la Amistad el 3 de octubre.

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Se pintó un mural en el Club de Tiro para llamar la atención sobre el tema. Foto: Leonardo Mainé.

Tres pilares: visibilidad, salud y educación

El objetivo de la Asociación de Apoyo a las Personas con Trastorno Específico del Lenguaje de Uruguay es trabajar en tres pilares:

Visibilidad: Que se dé a conocer a la opinión pública la existencia de este trastorno.

Salud: Hoy les preocupan todos los niños que no están accediendo a los tratamientos. “En el Pereira Rossell hay una lista de espera de un año y medio a dos años. En edades muy tempranas se pierden meses que son valiosísimos para el tratamiento”, se lamentó Natalia Neves, presidenta de APTELU. Además hay familias que están quedando sin la cobertura que brinda el BPS por haber perdido su trabajo (dos sesiones a la semana en clínicas privadas). Si bien existe un convenio para que el MIDES pague este tratamiento, que es muy costoso, se están superando los cupos disponibles.

Educación: Trabajan mucho para brindar talleres a docentes, con gran respuesta por parte de estos. El problema es que luego el docente va al aula y en clases de más de 30 alumnos difícilmente pueda aplicar lo aprendido. Además han estado trabajando con la Inspección de Educación Especial para que se incluya a niños con TEL en aulas del lenguaje que antes eran solo para niños sordos. “Obviamente que no son suficientes, pero se está trabajando para contar con más disponibilidad”, dijo Neves.

mural

Ayuda de dos universidades

La Universidad de la República generó guías para docentes y personal de la salud e hizo una canción. La Universidad Católica del Uruguay está desarrollando investigación sobre el TEL. 

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