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Una productora musical lanza artistas preocupados por el tema de la inclusión

Ámbar Music nació con el objetivo de que sus músicos tengan como misión informar de temas como el TEA. Un solista, un dúo y una banda de plena son sus primeros tres representados.

Ámbar Music
Mario Curbelo y Fede González, los responsables de esta nueva productora de artistas inclusivos.

Fede González dice que es músico “desde muy chiquito”, pero recién a los 32 años se sintió con fuerza para encarar un proyecto personal que rondaba en su cabeza hacía tiempo. Quería ser productor y armar música y bandas con estilos definidos. El empujón para encarar ese sueño se lo dio la historia de su hijo Santino, que hoy tiene 4 años y nació con una malformación en los uréteres.

“Era el peor grado, grado cinco. Eso nos llevó a pasar por cinco operaciones. A los dos años y medio terminó ese proceso y tuvo su primera mejoría pero, como notábamos comportamientos diferentes, lo llevamos a la neuropediatra. Al mes nos enteramos que tenía TEA (Trastorno del Espectro Autista), en un grado muy bajo, muy leve”, contó el productor.

Su esposa le dio la noticia por teléfono, llorando, y Fede lo primero que hizo fue meterse en internet para buscar toda la información que pudiera sobre el tema. Así fue que dio, por Facebook, con la Asociación ATU (Asperger Trastorno Espectro Autista en Uruguay) y de inmediato se puso en contacto con su presidenta, Sandra Ballesteros.

“Es una persona que trata de dar una mano como puede; su hijo de 16 años tiene TEA. Me dio mucha información, me ayudó mucho, me tranquilizó”, recordó Fede. Si bien a partir de allí comenzó a encarar el problema con otra actitud, poco a poco se fue dando cuenta de que en Uruguay todavía hay mucho por hacer para que los niños con TEA estén incluidos en la sociedad.

Quiso aportar su grano de arena y fue en ese momento que su sueño de ser productor adquirió un nuevo significado: buscó encarar ese proyecto dándole un sentido social, en un principio vinculado al TEA.

Se lo contó a su amigo Mario Curbelo que, si bien estaba dedicado a los negocios inmobiliarios, le propuso ser su socio. “Él me ayudó a generar una estructura y me hizo entender que teníamos que armar una productora. Fue una idea de los dos que todos nuestros artistas tuvieran un sentido social”, explicó.

Fue así que hace un año nació Ámbar Music, una productora que en silencio comenzó la búsqueda de artistas que se adaptaran al perfil que definieron como objetivo, el de los llamados Artistas Azules. En Uruguay es conocida la experiencia de Fabián Marquisio y su disco Villazul. “El azul es el color del autismo. Entonces con Mario decidimos que todos nuestros artistas fueran azules”, señaló.

De esta forma, la música ayuda en la enseñanza y el desarrollo de actividades cotidianas de niños con TEA; les da la posibilidad de involucrarse, comunicarse y relacionarse con otros. Hay investigaciones que indican que las canciones pueden ser mediadoras terapéuticas en tres dimensiones: intrapsíquica, intersubjetiva y sociocultural. La música, además, genera oportunidades de imitación, sincronización y coordinación de movimientos, facilitando la interacción social.

Los primeros.

Ser Artistas Azules, según Ámbar, significa que, más allá de la difusión musical de lo que cada músico o banda desarrolla, sus integrantes deben acompañarlo con información sobre el TEA y tratar así de generar la idea de inclusión entre el público.

Ya cuentan con dos productos armados que surgieron de la búsqueda que Fede hizo en redes sociales y en el mundo de la música. “Me arrimé a gente que tiene el perfil adecuado para lo que estamos haciendo”, relató el productor.

Uno es Julián Conti, al que definió como un “símil Luciano Pereyra”, un intérprete de composiciones melódicas mezcladas con reggaetón, ballenato y flamenco, entres otros estilos más actuales. “Lo primario son las letras, que son inéditas y nuestras”, destacó sobre este solista del que dijo que “no es un galán, sino un pibe normal”. De él remarcó que le encantó el proyecto, se interesó mucho por la situación del pequeño Santino y se puso a leer sobre el TEA para cumplir lo mejor posible con su misión de Artista Azul.

El otro producto ya en marcha es el dúo Feat, integrado por Carol Agustina y Ángel. Le costó mucho encontrar a la primera; recién dio con ella luego de probar a unas 30 aspirantes. Ángel se destaca como un especialista en hip hop, estilo que practica desde los 9 años.

“Les hablé en enero de un proyecto juvenil pensando en teenagers, de 14 a 20 años, una música nueva de estilo urbano, con hip hop mezclado con trap y un dejo de música tropical porque tiene trompetas, trombones, violines. Las letras las cuidamos, no se habla de drogas, alcohol o violencia, aunque sí tienen una cierta composición con picardía, pero no pasa de eso”, aclaró el productor.

Después hay un tercer proyecto, Cero K, cuyo videoclip sale por estos días. Es una banda tropical de plena uruguaya, con canciones compuestas por Rodrigo Bovino, letrista de Agustín Casanova.

Para trabajar con todos estos artistas, Ámbar armó un equipo de gente que es nueva en la actividad. Por el momento lo integran una persona que filma los videoclips y saca las fotos, otra que maneja las redes sociales de la productora y los artistas, y un manager que vende los productos en Uruguay y Argentina. A ellos se sumaron el reconocido productor musical Pushi y, como productor ejecutivo, Laureano Pardo, el mismo de Rombai.

“Yo dejé de tocar para empezar a producir. Fue un salto al vacío porque no sabés cómo te va a ir y lo que vas a generar. Y me rodeé de gente que está en la misma que yo. En enero, hacíamos castillos en el aire y hoy en día somos una realidad, imaginen la felicidad que tenemos. Cuando sale un artista con su videoclip lloramos todos juntos. Lo bueno de esto es que estamos todos convencidos no solo en lo musical, sino con el tema de la inclusión”, concluyó el responsable de Ámbar sin antes destacar que la idea de la productora es abrirse a más problemáticas que tengan que ver con la inclusión.

La exitosa experiencia de Fabián Marquisio

Una historia similar a la de Fede González fue la de Fabián Marquisio, artista que en 2014 compuso la letra y la música de las 26 canciones que integran el disco Villazul. Las mismas fueron hechas pensando en su hijo Antonio, que tiene TEA. Con ellas se enseña a los niños con este trastorno a realizar las actividades diarias, cotidianas. Fue disco de Oro, Platino y Doble Platino; ganó el Graffiti a Mejor Álbum Infantil; se editó en Argentina y Chile, y a fines de 2017, la Sociedad de Padres de Niños con Autismo de Australia invitó al artista a ese país para que hiciera la versión en inglés del disco. Además el Codicen lo declaró de interés para las escuelas y los CAIF, y se comenzó a utilizar con otro tipo de discapacidades. Eso llevó a que se realizaran 26 videoclips musicales, con participación de reconocidos artistas, para enseñar a través de la imagen. Y se armaron shows para presentaciones en vivo con artistas como Estela Magnone, en los que se cuenta el día de un niño desde que se levanta hasta que se acuesta. Participan actores y una intérprete de lenguaje de señas. Desde entonces hacen al menos un concierto por año, con entrada libre, y actuaciones más reducidas por el interior del país. Actualmente Marquisio trabaja en una segunda parte del disco porque su hijo ya está en edad escolar y necesita aprender otro tipo de actividades. La idea se la dio una madre que lo fue a ver a la Sala Zitarrosa. Villazul Música para la Escuela verá la luz a mediados de 2020.

Julián Conti

Es el primer solista de la productora Ámbar. Su estilo son las canciones melódicas, con mezcla de estilos más actuales, como reggaetón, flamenco o ballenato. La idea es cantarle a la mujer. Julián se ha interesado especialmente por el TEA y buscar crear conciencia en su público.

Feat

Dúo formado por Carol Agustina y Ángel. Es un estilo urbano que mezcla hip hop, trap y un dejo de música tropical. Ángel es especialista en chanteo, estilo que practica desde que tiene 9 años. En tanto Carol aporta la dulzura de su voz a letras que no hablan de alcohol o drogas, pero tienen cierta picardía.

Cero K

Tres jóvenes de 20 años buscan ser la renovación generacional de la música tropical uruguaya con esta banda de plena. Sus canciones fueron escritas por Rodrigo Bovino, el mismo que le escribe a Agustín Casanova. Su lanzamiento es por estos días con videoclip incluido.

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