ARTE

Mosaicos en las escuelas para educar para la paz

Proyecto Mariposas lleva un mensaje de integración a niños y adolescentes en todo el país

proyecto mariposas
Proyecto Mariposas ha realizado seis intervenciones. Foto: Proyecto Mariposas

Frágiles, pero llenas de vida, libres. Así son las mariposas. Y Ella Weissberger, sobreviviente del Holocausto Judío, llevaba una en la solapa cuando visitó Montevideo en 2015. Las mariposas simbolizan, al mismo tiempo, a los niños que murieron en los campos de concentración y la defensa de los derechos de los niños sin importar el lugar, credo o condición.

Ese es el mensaje que el Proyecto Mariposas quiere dejar en cada institución donde docentes de la Escuela de Artes y Artesanías Dr. Pedro Figari junto a los alumnos, maestros y profesores de centros públicos y vecinos de cada barrio diseñan y arman grandes mosaicos durante tres semanas.

La meta final es realizar, al menos, un mosaico por departamento. El próximo será hecho en setiembre en la UTU del Cerro, donde los estudiantes ya están trabajando en temas relativos a la integración e inclusión en diversos talleres.

Hasta ahora, Proyecto Mariposas, con apoyo de la fundación Reaching U, ha realizado seis intervenciones: en la Escuela Nº 109 de Florida, en UTU Arrayanes (Maldonado), Jardín de Infantes Nº 315 (barrio Colón), Escuelas Nº 60 y 69 (barrio Malvín), Escuela Nº 72 (Malvín) y Escuela Nº 350 (barrio Casavalle).

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Intervención del Proyecto Mariposas.

En total, ya han participado 2.800 niños y adolescentes, 3.500 familiares, 230 maestras y 150 vecinos. Son “13.660 manos creando mosaicos”, dijo Marcel Salinas, responsable artístico del proyecto. Y añadió: “Encontramos en el mosaico una técnica inclusiva donde todos aportan su pedacito de baldosa y entre todos armamos un mural más grande y duradero”.

Los materiales se consiguen gracias a los fondos aportados por Reaching U y por donaciones de vecinos y familiares. Por ejemplo, el mosaico de la Escuela Nº 72 se solventó gracias a los aportes de padres, ferreterías y comercios de la zona por una campaña que inició la directora de la institución. Allí se dejaron plasmadas mariposas en todas las estaciones del año. “Tratamos de reciclar y usar materiales de desecho, por lo general, baldosas”, dijo Salinas.

Si bien el mosaico en la UTU del Cerro comenzará a realizarse sobre fines de septiembre, los estudiantes ya están participando de talleres sobre integración, inclusión, defensa de los derechos de niños y adolescentes y la historia del Holocausto judío. Además, trabajan el motivo de la mariposa en sus respectivas clases. “Quienes tienen talleres de carpintería están haciendo una mariposa modular; los que saben soldar, van a hacer una mariposa en chapa; los de mecánica están trabajando en el movimiento de las alas”, añadió el profesor.

Luego, se sumarán los artistas de la Escuela Figari para clases de serigrafía, madera, cerámica y mosaico.

Las creaciones plásticas no son las únicas intervenciones que lleva adelante el Proyecto Mariposas. Se ha trabajado en la reivindicación de la paz en otros formatos. Por ejemplo, con los músicos de la Orquesta Juvenil del Sodre y los chicos del Coro Nacional de Niños se ejecutaron varios “cantos por la paz” antes de partidos de fútbol o en un concierto en recuerdo del genocidio armenio.

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Intervención del Proyecto Mariposas

Proyecto Mariposas continúa los esfuerzos de The Butterfly Project, una iniciativa estadounidense creada en 2006 para honrar la memoria del millón y medio de niños muertos durante el Holocausto judío. De ese año a la fecha, se transformó en un movimiento artístico y educativo global: tiene intervenciones en más de 200 ciudades del mundo.

Está inspirado en el poema La última mariposa, creado por Pavel Friedmann, un joven deportado al gueto de Terezin, donde estuvo recluida Weissberger.

El poema es así:

“La última,
precisamente la última.
De un amarillo tan brillante.
Quizás si las lágrimas del sol tocarán la piedra blanca...
Tan, tan amarilla.
Volaba,
se movía ligeramente hacia lo alto.
Se fue,
seguramente quería dar al mundo
un beso de despedida.
Hace siete semanas que vivo aquí encerrado en este ghetto.
Pero he encontrado a mi gente aquí.
Me llaman las florecillas
y la blanca rama del castaño del patio.
No he visto más mariposas,
aquella fue la última. 
Las mariposas ni viven aquí,
en el ghetto”.

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