El ataque de un águila arpía a un turista en la selva amazónica de la Guayana Francesa se ha convertido en el primer caso documentado formalmente que involucra a esta especie y a un ser humano. El incidente, ocurrido en octubre de 2023 y publicado en abril de este año en la revista científica Ecology and Evolution, sorprendió a los investigadores porque se desvió del comportamiento normalmente asociado con esta ave, considerada una de las aves rapaces más grandes y poderosas del mundo.
La víctima, una mujer de 29 años, caminaba por un sendero ecoturístico cuando se detuvo para fotografiar un ave y se colocó a pocos metros del grupo. El águila arpía, posada en una rama de unos seis metros de altura, se abalanzó sobre ella por detrás y le agarró el cuero cabelludo. El ataque solo cesó cuando su acompañante gritó y corrió hacia el animal, que huyó volando. La mujer sufrió heridas leves y fue trasladada al hospital.
"No tenemos explicación para el comportamiento de este individuo. Este comportamiento es inusual porque no existen otros casos similares", afirmó el investigador Loïc Epelboin, autor principal del estudio. Según él, los pocos registros conocidos de agresión en esta especie se limitan a la defensa del nido.
Características
Con un peso de hasta 9 kilogramos y una envergadura que puede alcanzar los 2,2 metros, el águila arpía es considerada el mayor depredador en el dosel de los bosques tropicales. Esta especie caza perezosos, monos y otros mamíferos de tamaño mediano, y se enfrenta a una grave amenaza de extinción en algunas zonas de Brasil, principalmente debido a la deforestación.
Los investigadores que participaron en el estudio temen que la difusión pública del episodio refuerce los mitos sobre la supuesta peligrosidad del animal y fomente nuevas matanzas. El biólogo Everton Miranda, quien ha estado monitoreando águilas arpías desde 2016, destacó que estos casos son excepcionalmente raros. "Es algo extremadamente inusual, como ocurre con otros grandes depredadores en Sudamérica", afirmó.
Los científicos barajan hipótesis como el estrés, la defensa del alimento o el comportamiento aislado del ave. Los guías locales informaron que días antes del ataque se encontraron restos de un mono en las inmediaciones del lugar, lo que podría indicar un intento de proteger a su presa.
A pesar del susto, los expertos recalcan que no hay pruebas de que las águilas arpías ataquen a los humanos de forma depredadora. Para los investigadores, comprender episodios tan poco frecuentes como este puede ser útil tanto para la conservación de la especie como para la creación de políticas que reduzcan los conflictos entre humanos y grandes animales salvajes.
O Globo/GDA
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