HISTORIAS DE VIDA

Compra y vende antigüedades, libros y discos y se ha encontrado con muchas curiosidades

Juan Sarubbi comercializa todo tipo de objetos, aunque prefiere los que son únicos o históricos. Lo que más compra y vende son libros; lo que más le gusta son los discos de vinilo.  

Juan Sarubbi
Los discos de vinilo sin su pasión y es lo único que se queda si alguno le gusta; el resto lo vende.

"Yo no soy coleccionista, soy comerciante. Apenas compro algo, lo vendo”, aclara Juan Sarubbi (29 años) sobre la actividad que realiza desde hace siete años. “Trabajaba en una empresa multinacional, en Fanapel. Empecé con esto más que nada por herencia, mi abuelo tenía una joyería y mi padre se dedicaba a la compra de libros. De los cuatro hijos fui el único al que le gustó el tema; siempre estaba ahí chusmeando qué era lo que estaba pasando, qué compraba, qué no compraba”, continúa quien se dedica a la compra y venta de antigüedades, libros, cuadros y discos.

Se da a conocer a través de un aviso que hace tiempo tiene en radio Sarandí, el reparto de folletos y su sitio en Facebook, Compro Antigüedades, Libros y Vinilos Uruguay. Además, cuenta con un puesto en la Feria de Tristán Narvaja que ya se ha hecho reconocido lo suficiente como para generar clientes que solo van a la feria a ver lo que él lleva cada domingo. “Esos son unos cien”, cuenta.

Juan vive de esta actividad: “Me dedico exclusivamente a esto, las 24 horas del día”. Va a domicilio y entre sus visitas se incluye la casa de un expresidente de la República que no nombra para respetar su privacidad. También están los que no son conocidos, pero saben mucho del tema antigüedades y son fuente de consulta para este comerciante.

“Una cosa que te da este oficio es que trabajás con los mejores. Si bien son tus clientes, a los que les vas a vender, les pedís siempre un consejo. Son personas que, si yo trabajara en otra cosa, nunca tendría contacto con ellas: profesores, escritores… lo que te puedas imaginar. Es gente muy culta, muy preparada y les consultás”, destaca sobre una clientela que, en un 90%, se compone de gente con la que trata continuamente.

“En muchas casas de antigüedades ves el mismo artículo durante muchos años. Yo si compro algo lo vendo enseguida porque vendo muy en cuenta. El 50% de mis clientes son revendedores, yo vendría a ser como el mayorista de los revendedores de antigüedades y de libros, de Montevideo seguro”, apunta.

Cartas, pinturas y archivos musicales

“Lo que es objeto, todo lo que te puedas imaginar”, responde Juan cuando se lo consulta sobre los artículos más curiosos que ha tenido en su poder. “Libros dedicados por Joaquín Torres García, cerámicas de Gurvich... cosas que tienen un contenido más allá del valor comercial. Ya haberlos tenido en mis manos es muy importante para mí”, destaca. También resalta los cuadros de pintores nacionales, las cartas y todo lo que es manuscrito, “porque es algo que escribió la persona en su momento y nadie más lo va a tener, a no ser vos. Te da mucha satisfacción encontrarlos”. Como apunte curioso menciona que en el último año compró muchos archivos musicales de radios uruguayas, caso radio Sarandí, El Espectador o Carve. “Compré todos sus discos de vinilo. Para la gente a la que le gustan los vinilos, que sean de una radio les da otro valor”, apunta. Los interesados en la compra y venta de objetos, libros y discos pueden llamarlo al 2201 4749.

De todo.

Para Juan, lo más importante dentro de lo que comercializa son los objetos que tienen que ver con los hobbies. “Todo lo que sean coleccionables, cualquier cosa que te imagines: dedales, soldaditos, juguetes… más que nada lo que son hobbies de hombres, que hoy en día son los que coleccionan. La mujer no tiene tanto eso de coleccionar como el hombre, el hombre es más apegado a lo que no pudo tener en su infancia y de grande compra todo lo que no tuvo cuando era chico. La mujer, si colecciona algo, es porque le gustó de grande”, detalla.

Juan hace una distinción entre lo que le gustaría comprar y lo que compra porque es lo que surge o se mueve en el momento. Dentro de esto último, el libro es el caballito de batalla, tiene mucha entrada y salida. “Todo el mundo piensa que hoy en día, debido a internet o por lo que sea, no se lee. Aunque no parezca, no es así, todo lo contrario. Es muy fuerte lo que se vende y lo que se compra el libro”, dice.

Novelas e historia son los géneros más solicitados junto con la literatura militar, como ser todo lo relacionado a la Primera y a la Segunda Guerra Mundial. También se cuela la autoayuda, pero en menor cantidad. “En cuanto al público, creo que son muchas más las mujeres en lo que tiene que ver con la compra de libros”, señala.

Juan Sarubbi
Los libros es lo que más se compra y vende, sobre todo novelas, historia y material de guerra.

Si todo pasara por lo que a Juan le gustaría adquirir, ahí el primer lugar lo tendrían los artículos que ya casi no existen, que son únicos o son históricos. “Me fascinan”, confiesa y cuenta que han pasado por sus manos cartas de Juan Carlos Onetti y Alfredo Zitarrosa, medallas de mundiales de fútbol o camisetas de distintos futbolistas.

“Muchas cosas raras que, si no me dedicara a esto, no las vería nunca en mi vida y nadie lo entiende cuando lo contás. Hace poco compré una camiseta que usó el Flamengo en la final de la Copa Libertadores de 1981 contra el Cobreloa de Chile. Fue única porque se jugó en el Estadio Centenario, llegaron y se les perdieron las camisetas; entonces se las tuvieron que hacer a último momento”, destaca al mencionar los artículos más preciados con los que ha trabajado.

De todas formas aclara que no es de esas personas a las que les gusta conservar objetos. “Nada de lo que trabajo lo tengo ahí para siempre; depende de la situación. Cuando estoy un poquito mejor, defiendo las cosas un poco más y, cuando estoy medio complicado, es como un capital que tengo para guardar o manejar”, explica.

La excepción son los discos de vinilo, una de sus pasiones. “Muchos me los quedo”, confiesa. Con el resto organiza ferias especiales o ventas de garaje junto a Mauro Correa, dueño de Butterfly Records, la principal disquería de discos de vinilo de Montevideo, que tiene su local en Mercado Ferrando. Son ferias muy grandes, a las que van entre tres y cuatro mil personas. “El disco hoy en día está muy de moda”, acota.

También le pasa que le llega material valioso que tiene más sentido donar que vender. Le ocurrió con el archivo de un arquitecto uruguayo muy conocido que vivía en Venezuela y que había dejado en Uruguay un depósito lleno de cuadros y planos. Juan compró todo y los planos –alrededor de 500– los donó a la Facultad de Arquitectura. “Si bien eran bastante raros y curiosos y se podían vender, decidí cederlos”, relata.

Para todo lo demás, Juan aplica la premisa con la que lleva adelante su negocio: “Hay que venderlo todo”.

Solidaridad en épocas de coronavirus

“Aquí estamos, en Gaboto entre La Paz y Galicia, cambiando un libro por un alimento, también hay gente necesitada que está llevándose su canasta!!”. Esto publicaba el domingo pasado Juan Sarubbi en su Facebook, Compro Antigüedades Libros y Vinilos Uruguay. Su puesto de la Feria de Tristán Narvaja, en el que comercializa objetos, se transformó por la pandemia del coronavirus y pasó a ser un punto de recolección de alimentos no perecederos destinados a armar canastas para donar a los más necesitados. La campaña Un libro solidario comenzó el domingo 29 de marzo con la idea de realizarla todas las semanas. Cuenta con el apoyo del Club Atlético Aguada, en cuya sede deja las canastas luego del horario de la feria para que la distribución no se corte.
Esta campaña es en lo único que Juan sigue trabajando en épocas de cuarentena voluntaria, lo demás lo suspendió todo. Una de las principales razones de esta decisión es que realiza visitas a domicilio, por lo que podría ser un vector de contagio para una clientela compuesta en gran parte por personas en edad de riesgo. Además tiene hijos que cuidar. “Algún rezagado con el tema de las noticias todavía llama. Lo que hago es anotar el celular y lo llamaré cuando todo esto pase”, dice.
Otra cosa que obviamente debió suspender son las ferias de garaje que organiza cada tres meses junto a Butterfly Records, exclusivamente de discos de vinilo. La última iba a ser el pasado 21 de marzo. Lo que hizo fue publicar el material disponible en Facebook para que los interesados lo reserven y, cuando todo regrese a la normalidad, se ocupará de contactarlos. Juan destaca que a las ventas de garaje concurre mucha gente, incluso se acercan interesados del interior del país y hasta de Argentina.

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