Uruguay avanza en la creación de un biobanco nacional de patógenos endémicos y emergentes, una iniciativa que busca fortalecer las capacidades de diagnóstico, investigación y vigilancia epidemiológica del país frente a eventuales brotes y pandemias. El proyecto fue presentado el miércoles en Torre Ejecutiva durante el evento “Una Sola Salud: Avances en el fortalecimiento Academia-Gobierno”, organizado por los Institutos de Investigación Una Salud y de Transiciones Sostenibles de Sistemas Alimentarios de la Universidad de la República (Udelar) y la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay.
La propuesta surge en un contexto marcado por la aparición de nuevos virus zoonóticos y la persistencia de agentes infecciosos que afectan tanto a animales como a personas. Episodios recientes como la influenza aviar H5N1, los brotes de encefalitis equina y la circulación de SARS-CoV-2 en humanos y animales evidenciaron la necesidad de contar con recursos estratégicos que permitan respuestas rápidas, coordinadas y basadas en evidencia científica.
El biobanco proyectado funcionará como un repositorio nacional de muestras biológicas y material de referencia, incluyendo patógenos aislados, tejidos, hisopados, material genético y controles positivos para diagnóstico molecular. Además de la conservación física de muestras bajo estándares internacionales de bioseguridad, incorporará una plataforma digital que reunirá información epidemiológica y genómica relevante para investigadores, laboratorios y autoridades sanitarias.
El virólogo Santiago Mirazo, de la Unidad Académica de Bacteriología y Virología del Instituto de Higiene, explicó a El País que la iniciativa nació a partir de una solicitud de las autoridades del Instituto de la Salud “con el objetivo de integrar a la comunidad científica vinculada a la virología y otras áreas relacionadas con los patógenos”. Según indicó, “el proyecto contempla el desarrollo de una infraestructura física y virtual que permita registrar, organizar y preservar materiales biológicos de interés sanitario, como cepas virales, bacterianas y líneas celulares”.
Mirazo destacó que el biobanco constituirá un recurso estratégico para el país porque permitirá centralizar información que actualmente se encuentra dispersa en distintas instituciones. A su entender, la experiencia de la pandemia de covid-19 dejó en evidencia la importancia de conocer con rapidez qué recursos científicos existen, dónde están disponibles y qué capacidades pueden movilizarse para enfrentar una emergencia sanitaria. “La idea es construir una red de respaldo que facilite la respuesta ante futuras amenazas”, señaló.
El investigador agregó que el trabajo comenzó hace más de un año y que actualmente se encuentra en una fase avanzada de diseño conceptual. Entre los aspectos ya definidos mencionó la estructura de gestión, los criterios para incorporar muestras y los roles que asumirán las distintas instituciones participantes. La próxima etapa será el desarrollo de la plataforma informática, que deberá cumplir “con exigentes estándares de seguridad y protección de datos”.
La iniciativa aprovechará capacidades ya instaladas en organismos como la Facultad de Ciencias, la Facultad de Veterinaria y el Instituto de Higiene, entre otros centros de investigación. No obstante, Mirazo consideró que a futuro “sería deseable contar con una sede propia especialmente equipada para la conservación de muestras biológicas”.
También señaló que “el repositorio incluirá protocolos de laboratorio y otra documentación técnica que facilitará la formación de recursos humanos especializados”.
Articulación academia-Estado
Por su parte, la genetista e investigadora Yanina Panzera, de la sección Genética Evolutiva de la Facultad de Ciencias, destacó el valor del proyecto como “un espacio permanente de articulación entre la academia y el Estado”. Señaló que la propuesta “reúne a investigadores de distintas instituciones junto con representantes de los ministerios de Salud Pública, Ambiente y Ganadería, Agricultura y Pesca, permitiendo consolidar mecanismos de cooperación que hasta ahora dependían, en gran medida, de vínculos puntuales entre científicos y autoridades”.
Panzera sostuvo que la creación del biobanco podría convertirse en un hito para el país al “institucionalizar la coordinación entre los principales actores vinculados a la vigilancia sanitaria”. A su juicio, “esta articulación fortalecerá la preparación de Uruguay frente a futuras emergencias, optimizará el acceso a información científica y permitirá una gestión más eficiente de los recursos disponibles”.
Una sola salud
El proyecto se enmarca en el enfoque internacional de “Una Sola Salud” (One Health), que promueve una visión integrada de la salud humana, animal y ambiental. Entre sus objetivos figura la recolección y conservación de muestras de virus de relevancia para Uruguay, el desarrollo de controles positivos estandarizados para diagnóstico molecular, la implementación de sistemas de trazabilidad bajo normas internacionales y la generación de bases de datos interoperables con repositorios internacionales.
Los impulsores de la iniciativa consideran que la creación del biobanco “permitirá reducir la dependencia de insumos importados, desarrollar herramientas diagnósticas adaptadas a las variantes virales que circulan en el país y fortalecer la vigilancia genómica mediante el uso de plataformas de secuenciación ya disponibles en Uruguay”. Asimismo, prevén que se convierta en “un recurso de referencia para proyectos científicos nacionales e internacionales” y “contribuya al desarrollo de futuras vacunas y diagnósticos rápidos ajustados a la realidad epidemiológica local”.
A mediano plazo, la aspiración es consolidar el biobanco como un centro regional de referencia en virología aplicada al enfoque One Health, ampliar la colección hacia virus presentes en fauna silvestre y ambientes acuáticos e integrarlo a redes internacionales de vigilancia viral. Para sus promotores, se trata de “una inversión estratégica en soberanía sanitaria destinada a mejorar la capacidad del país para anticiparse y responder a amenazas epidémicas desde una perspectiva integral”.
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