El cometa 3I/ATLAS, el tercer visitante interestelar detectado en el sistema solar, se formó hace aproximadamente 12.000 millones de años, según un nuevo estudio liderado por el Centro de vuelos espaciales Goddard de la NASA y publicado en la revista Nature. Las observaciones obtenidas mediante tecnología de vanguardia revelan que este cuerpo celeste proviene de un antiguo sistema planetario con condiciones extremas.
El cuerpo celeste fue descubierto originalmente en julio de 2025. Durante el mes de noviembre del año pasado, el objeto registró su aproximación máxima a la Tierra, para luego continuar su trayectoria hacia los confines exteriores del sistema solar. Cuando la estructura comenzó a distanciarse del Sol en diciembre, un equipo de científicos aprovechó la oportunidad para estudiar en profundidad la composición química del espécimen.
Las mediciones de la proporción de isótopos (diferentes versiones de los elementos químicos) pueden ofrecer pistas sobre las condiciones físicas y químicas en las que se formó.
Las relaciones entre los isótopos de hidrógeno proporcionan información sobre la temperatura y la radiación del entorno en el que se formó 3I/ATLAS, mientras que las relaciones entre los isótopos de carbono pueden ayudar a localizar la nube de gas interestelar de origen del objeto.
Una composición química con indicios de criovulcanismo
Los datos de los isótopos de carbono superan con creces las magnitudes típicas documentadas en el sistema solar actual, así como en las nubes interestelares próximas y los discos protoplanetarios conocidos. Esta anomalía direcciona las conclusiones hacia raíces sumamente remotas en el tiempo cósmico.
La investigación determinó que el agua presente en el cometa 3I/ATLAS posee una concentración de deuterio diez veces superior a la hallada en otros cuerpos similares analizados previamente, respaldando la teoría de un desarrollo en un entorno severamente frío durante las etapas iniciales de la galaxia.
Los astrónomos calculan que este visitante interestelar pudo haberse consolidado en el interior de una densa masa de gas gélido con registros térmicos cercanos a los -243°C, en una ventana temporal situada entre los 10.000 y 12.000 millones de años en el pasado.
Evaluaciones previas arrojaron una alta probabilidad de que este bloque helado experimente manifestaciones de criovulcanismo. Estas erupciones de volcanes de hielo justifican de forma sólida el marcado incremento en el nivel de brillo que se observó en el firmamento a medida que el elemento se aproximaba a su punto más cercano al Sol durante el pasado mes de octubre.
Con información de EFE