Gastón Pauls vuelve a Uruguay con una obra sin guion y recuerda la noche que corrió casi desnudo por Montevideo

El actor llega a Montevideo con "Sobre la marcha", un espectáculo que se construirá en vivo con el público. También habló de la serie "Barrabrava", su pasado y el valor de mostrarse vulnerable.

Gastón Pauls.
Gastón Pauls.
Foto: Difusión.

Comenzó a hacerse conocido a mediados de los años 90 con Montaña rusa, la telenovela que lo convirtió rápidamente en uno de los galanes de su generación. Desde entonces Gastón Pauls forjó una carrera extensa tanto en televisión como en cine, y participó de algunos de los títulos más recordados de la ficción argentina.

A lo largo de más de tres décadas, Pauls pasó por el drama, la comedia, el policial y el cine de autor, alternando grandes producciones en TV con películas que se volvieron clásicos. Su carrera también estuvo marcada por una exposición personal que, con los años, excedió lo artístico: sus propias experiencias con las adicciones se transformaron en el eje de charlas y actividades de prevención que realiza en primera persona.

En los últimos años volvió a ocupar un lugar destacado en la ficción con trabajos como Barrabrava, serie de Prime Video sobre el mundo del fútbol que se filmó en Uruguay, y Carísima, la serie argentina de Netflix sobre el personaje Caro Pardíaco.

El jueves 10 llega al teatro Metro con Sobre la marcha (entradas en Redtickets), una propuesta distinta: no hay un texto escrito ni un personaje por interpretar, sino un encuentro con el público que se construirá en vivo.

Gastón Pauls.
Gastón Pauls.
Foto: Difusión.

En charla con El País, Pauls habla del vértigo de subirse a un escenario sin saber exactamente qué va a ocurrir, el mostrarse vulnerable, el vínculo entre ficción y realidad, cuenta un recuerdo de la filmación de Barrabrava, y dice por qué cree que, en tiempos de filtros, edición e inteligencia artificial, los encuentros irrepetibles van a adquirir cada vez más valor.

—¿Cómo te sumás a este espectáculo tan distinto a una obra convencional?
—Me convoca la productora e inmediatamente me pareció novedoso, interesante. Está la experiencia previa que hizo Facundo Arana hace muy poco, y me parece algo distinto: no es una obra de teatro, tampoco es un testimonio con guion, sino que me parece interesante que lo que voy a hacer arriba del escenario está vivo, va a ir siendo armado entre el público y yo, ante las preguntas y cuestionamientos e ideas que vayan pasando. Así que me pareció una buena oportunidad de seguir probando cosas nuevas con el arte, la expresión y la palabra. Así que no tuve dudas, apenas me lo contó dije: vamos adelante.

—Que el espectáculo sea como un happening, que se construye sin guion, ¿da más libertad o más vértigo?
—Acertaste en las dos. Da libertad, hay una sensación de acá no hay nada prearmado, ni pensado. De hecho es mi idea ir sobre la marcha viendo qué pasa, realmente. En estos días se me ocurre pensar algo, voy a preparar algo, y no, quiero ir a ver qué pasa ahí. Y eso es mucha libertad y también genera una adrenalina y vértigo, entendible porque no hay una experiencia previa, pero hay algo que en general pienso: la red es el arte. El encuentro va a ser en un lugar artístico, y de alguna manera la red que contiene esa caída que uno padece cuando decís: ¿dónde me estoy metiendo?, me voy a estrellar contra el piso; y la red de contención es la expresión y el encuentro.

Gastón Pauls en "Barrabrava".
Gastón Pauls en la serie "Barrabrava". Foto: Archivo.
Foto: Difusión

—Después de más de tres décadas de carrera, ¿seguís sintiendo la necesidad de demostrar algo, o ya pasaste esa etapa?
—A esta altura, no. Cada vez que arranco una película, obra y ahora con un proyecto mío y un libro sobre mi historia, no sé si tengo que demostrar: sí quiero mostrar. Mostrar lo que me pasa, lo que soy. Si eso está presente, está ganada la batalla. Y a veces agarra un poco de miedo, decir: por ahí me expongo demasiado, o debería de cuidar esto, y a la vez, no. Me gustan los desafíos.

—Has hablado de la vulnerabilidad, ¿hoy el púbico busca más autenticidad de los artistas que antes?
—Si uno piensa en 60 años atrás, uno no sabía nada del artista porque no había programas de chismes, ni tantas revistas del corazón, no había manera de entrar tanto en la vida del artista. Hoy entre los programas, las entrevistas, las redes sociales, hay como un bombardeo de información, y también de ficción: porque todos mostramos lo que queremos en las redes, y lo que no, no. Cuando doy charlas de prevención, las doy en primera persona y no hay una ficción ahí: cuento mi vida. En este caso voy a jugar un poco con los dos lados, la ficción y la realidad. Con lo que hay, lo que actuamos, fingimos y manipulamos, con la desnudez absoluta.

—Hace años transformaste una experiencia personal en una herramienta para ayudar a otros. ¿Cómo hacés para que ese compromiso no te termine definiendo?
—Creo que es parte de mi vida, no toda mi vida. Es un desafío, y a esta altura casi un propósito. Hay gente que ha consumido igual o más que yo, y no necesita contarlo, y está bien. Los recontra respeto, pero si mi testimonio puede servir para que un pibe de 14 años no consuma, o un tipo de 70 pueda dejar de consumir, aceptar el problema y retomar su vida más libre, lo voy a hacer, porque es mi propósito de vida.

—Te cambio de tema porque por la serie Barrabrava dijiste que terminaste corriendo por Montevideo en bata y pasando mucho frío.
—Absolutamente. Fue una grabación muy intensa. Como mi personaje en la primera temporada consumía cocaína, en lo único que me fijé cuando leí la temporada fue: ¿qué onda el final? ¿el que toma cocaína es exitoso, o pierde todo? Vi que mi personaje perdía todo, y dije: bueno, es coherente con lo que quiero contar. Porque van de la mano con el mensaje que doy en las charlas: si consumís, perdés.

—¿Qué recuerdos te quedaron de aquella madrugada corriendo casi desnudo?
—(risas) Fue genial. Fue recrudo porque de verdad hacía mucho frío en Montevideo. Pero toda la experiencia de Barrabrava, el laburo que hicimos, los técnicos, la energía, los actores uruguayos, la verdad que fue y ojalá se repita, una experiencia hermosa.

—¿Qué personaje sentís que te está esperando?
—Uh, el de abuelo seguramente en algún momento me tocará. Pero me gustaría hacer de vampiro. Drácula como personaje me parece una genialidad, es el personaje más grosso de la historia.

—En una época donde todo parece preparado para las redes sociales, Sobre la marcha apuesta casi por lo irrepetible, ¿te parece que hoy el lujo está en vivir una experiencia que no pueda editarse ni volverse a ver?
—Me gusta eso. Hoy todo se puede editar, corregir, retocar, poner filtros, y ni que hablar con la Inteligencia Artificial donde ya no sabemos si somos nosotros, o no. Hace poco me mandaron un video donde está mi voz hecha por IA, y lo dudé un rato. ¿Cuándo grabé este off? Entonces, me parece que los hechos irrepetibles, los encuentros van a ser más valorados, porque todo lo demás es artificial, retocado. Hace poco fui al cine. Soy un cinéfilo absoluto, y ese momento donde se apagan las luces y se genera el silencio entre tantas personas, lo sigo disfrutando. Es un momento mágico.

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