Le debe un gracias eterno a Nicole Neumann. Entre tantas ideas surrealistas que barajaban en Videomatch, el humorista tiró la del Lobizón del Oeste, un cantante grasa para contrastar con el glamour de la modelo en una cámara oculta de 1996. El plan falló. Nicole bailó el tema dedicado al choripán y hasta quiso saber dónde podía comprar el disco. El material nunca salió al aire pero Marcelo Tinelli, con un olfato feroz, dijo: “Hagan algo con esto”. Así nacieron el sketch Tropimatch y luego el hit “Marta”, que vendió más de 300 mil copias. Llenó boliches, entre ellos La Botavara, en Ciudad de la Costa. Ahora vuelve a Uruguay para presentar FloriGonal junto a Gladys Florimonte y, aunque pasen los años, el recuerdo sigue intacto. Aquí, la historia de Gonal.
Tiene 59 años y trabaja desde los ocho. Veía a su padre irse en bicicleta al alba rumbo al taller y volver de noche a su casa en Mar del Plata; o a su abuelo hacer asados para 200 personas en su restaurante. Y quería ser como ellos.
Siempre vivió el trabajo como un juego. Fue ayudante de mozo, vendió helados y alquiló cañas de pescar en los negocios familiares. "Un día faltó el señor que vendía helados y yo me ofrecí. Salí en la bicicleta y vendía. Se ve que la gente me compraba porque era simpático", cuenta.
También era el payaso de la clase. Admiraba a Alberto Olmedo y vivir de hacer reír no le parecía algo tan utópico. “Cada canal tenía su cómico, entonces era aspiracional. Era lejano, pero un sueño al fin”, comenta.
Fue padre a los 18 años y dejó el colegio para sostener a su familia. Se puso a pintar carteles en el taller de su padre para sobrevivir, aunque sabía que esa no era su verdadera vocación. En paralelo, la vida le puso una oportunidad enfrente y no titubeó.
El COMFER, la entidad que nucleaba a las radios argentinas, entregó licencias a granel en 1989 y llegaron diez nuevas emisoras a Mar del Plata. Había programas de todo tipo, menos de humor, y Gonal encontró un nicho.
“Fui a una FM, me ofrecí para hacer un programa de una hora por semana y compré el espacio”, cuenta. Su padre y su tío fueron los primeros sponsors. “Todo era aconsejado por mi papá. El programa se llamaba Casos de humor porque él decía cada cuento que hacía era un caso distinto”, añade.
Vendió tanta publicidad que pasó de semanal a diario. El éxito redundó en un programa de cable y en obras de teatro. Al año dejó el taller para enfocar su energía en el camino artístico.
Era fanático de Videomatch y entrar al ciclo de Marcelo Tinelli era su obsesión. En 1993 se presentó a un casting y le fue mal. Viajó a Buenos Aires con un bolsito, hizo una fila eterna y, al llegar, le pidieron que hiciera cinco minutos de “humor televisivo”. La rutina no le sacó una sola sonrisa a Néstor Kot y Daniel Jacubovich. El elegido fue Toti Ciliberto.
Mientras se prepara para hacer reír al público uruguayo con FloriGonal -el sábado en el Teatro Cantegril de Punta del Este y el domingo en el Teatro Stella de Montevideo, con entradas por Redtickets-, recuerda que hubo un tiempo en el que su sueño parecía mucho más lejano. La perseverancia, sin embargo, terminó ganando la partida.
La revancha llegó un año más tarde. Armó un VHS con la famosa “nota paga”, lo mandó por correo a TM, la entonces productora de Tinelli, y llamaba día por medio para chequear que hubiera llegado. Paola, la telefonista, lo atendía siempre con amabilidad. Un día le confirmó que el casete estaba en la oficina y que pasaría por varios filtros: primero lo vería Pablo “Chato” Prada, después Claudio Villarruel y recién ahí podía llegar a Marcelo Tinelli.
En uno de esos llamados le dijeron que la productora se había mudado y no desistió. Consiguió el nuevo número telefónico, volvió a comunicarse con Paola y ella, entre cajas, le confesó que no sabía dónde había quedado el VHS.
Armó otro casete y lo llevó en persona un día de tormenta. “Llegué a la productora empapado. Paola supo que era yo. Bajó el Chato Prada, que ya conocía mi historia, nos pusimos a hablar de Mar del Plata -porque sus padres vivían ahí- y fue determinante. Me dijo: ‘Te aseguro que Claudio lo va a ver’. En agosto de 1994 me llamaron para avisarme que había quedado”, relata con la ilusión intacta.
—¿Le agradeciste a Paola?
—Toda la vida. Ella siempre dice que el que me abrió las puertas fue mi talento. Pero yo le digo que ella tuvo mucho que ver: si no me hubiera dado bola o si me hubiera atendido mal, no hubiera vuelto a llamar. Y perdía.
Entrar fue también el pasaporte a la fama y a vivir de su vocación. Aunque el primer semestre fue duro. Iba y venía de Buenos Aires a Mar del Plata para hacer el programa de radio los sábados y mantener a los sponsors. Era papá de dos criaturas y no quería perder nada hasta “pisar suelo firme”. Costeaba pasajes y estadía de su bolsillo hasta que apareció Carna. “Me mudé a su casa y me salvó la vida. Si no hubiera sido por él, capaz que me volvía”, confiesa.
El boom de "Marta" y por qué se fue de "Videomatch"
Lo que sucedió con “Marta” fue tan irreal, delirante y efectivo como las ideas que surgían en aquellas reuniones de producción de Videomatch. El Lobizón nació para un programa trucho al que fue invitada Nicole Neumann y Tinelli olfateó el potencial. Les pidió que armaran algo más, apareció Tropimatch -con un conductor rockero que presentaba bailanteros- y, entre tantas bandas, el Lobizón pegó fuerte y de entrada.
Ese 1996 quedó grabado para siempre en la memoria de Gonal. Ni en sus mejores sueños imaginó subirse a un escenario a cantar y, sin embargo, terminó liderando rankings por encima de Luis Miguel. Vendió cuatro discos de platino en tres meses y alcanzó los 300 mil álbumes.
Hoy siente un orgullo enorme por aquella época y por un hit que solo le regaló alegrías: “Me hizo recorrer el camino del músico, que para mí era impensado. Tuve la suerte de encontrar un personaje que a la gente le hacía falta, con picardía y doble sentido”.
Recuerda también que, para grabar el disco, Tinelli armó una banda de primer nivel, como todo lo que rodeaba a Videomatch: “Coti Sorokin era el bajista. En los vientos estaba Miguel Ángel Tallarita, de Los Pericos; y Huber Reyes en la percusión, que tocaba con Patricia Sosa”.
Las letras las escribía Gonal y Diego Chicú les ponía música. El éxito los llevó a recorrer Perú, Colombia, Paraguay y Uruguay. “Tocamos un par de veces en La Botavara, un lugar hermoso al lado de un lago. Estaba repleto”, recuerda.
También hicieron shows insólitos como la vez que el empresario Eduardo Costantini los llevó a tocar a una mansión en San Isidro “para gente muy paqueta”. “Funcionaba mucho en esos ámbitos top de la noche porteña porque era una sátira”, explica. Tan en serio se tomaron el proyecto que Tinelli le exigió que cantara sin pista ni playback. Y así fue que, después de quedar afónico el primer fin de semana de recitales, Gonal terminó en un fonoaudiólogo para aprender a respirar y profesionalizarse.
—¿Ese dinero por derechos de autor te dio plata?
—Las ganancias se dividieron entre los que trabajábamos en producción porque el personaje había nacido como un sketch y el disco era, en principio, algo para que la gente guardara de recuerdo. Después terminó siendo un boom. Me ayudó mucho. Yo venía de Mar del Plata con una mano atrás y otra adelante.
Solo tiene palabras de gratitud hacia Tinelli. No son amigos, pero el 1° de abril le escribió por su cumpleaños y le contestó con calidez. “Lo voy a apoyar en lo que haga. Me cambió la vida y me dio la oportunidad más grande que tuve”, asegura.
Y revela que dos décadas atrás estuvo a punto de sumarse a otro proyecto del conductor y empresario: “Iba a tener una señal de cable con programas de humor y en esa grilla estaba yo”.
También relativiza los dichos de Pachu Peña y José María Listorti sobre la imposibilidad de hacer publicidades o aparecer en otros canales durante la época dorada de Videomatch. “Lo único que te pedían era un poquito de lealtad y tenía lógica”, asegura.
Confirma que le tocó rechazar alguna publicidad, aunque nunca le pareció mal: “Ellos cuidaban el producto general y nosotros pensábamos más en el individual”.
Se bajó de Videomatch en el 2000, estando en la cresta de la ola. El personaje de Sergio el diariero salía todos los días al aire y prefirió “retirarse campeón”. Pidió una reunión con Tinelli para agradecerle y el conductor no podía entender su decisión. “Yo le explicaba que es lindo irse bien, no cuando te echan o se te va apagando la luz”, recuerda.
Siguió en teatro y televisión con programas como Animales sueltos, Polémica en el bar, La peña de morfi y Peligro sin codificar, además de ficciones como Los secretos de papá y Esperanza mía. Lo último que grabó fue Mejores enemigas, una serie juvenil para Disney+, donde interpreta a un padre y abuelo joven que ejerce poco control sobre su hijo y su nieta.
El origen del payaso Muralito y los pendientes de Gonal
Varios de sus personajes siguen intactos en la memoria popular, pero el payaso Muralito ocupa un lugar especial en su corazón porque le recuerda a su padre. “Era presidente de una sociedad de fomento, se le ocurrió hacer un festival para recaudar fondos y creó al payaso Mural, porque pintaba carteles. Me dijo: ‘Vos vas a ser Muralito’”, cuenta sobre el origen del personaje.
Incluso la canción que después sonó en el famoso sketch -“Hola amiguitas y amiguitos. Aquí está el payaso Muralito pa que se diviertan un poquito”- había sido escrita por su padre en ese entonces.“Llego a Videomatch, 20 años después, se nos ocurre hacer un payaso malo con los niños, tiré el nombre y le gustó a todos”, recuerda.
Hoy asegura que la risa es “terapéutica” y que el humor permite “despojarte de cualquier drama que tengas dando vuelta en la cabeza”. Ese efecto, dice, se logra en FloriGonal.
Y aunque ya cumplió muchos anhelos, siempre va detrás de alguno. “Gabriel Rolón que dice que los proyectos te alejan de la muerte”, comenta. En su caso, esa zanahoria es el cine: “Me encantaría hacer una buena comedia que quede impregnada en la gente”, cierra.
-
Milett rompió el silencio sobre su separación de Tinelli: “Fue una decepción bastante grande”
Ricardo Arjona en el Centenario: 45 mil personas, clásicos y una noche helada convertida en karaoke gigante
Falleció Julio Trotta, actor, director y docente teatral uruguayo con décadas de trayectoria; tenía 81 años